Como las dietas y los gimnasios, los manuales de auto ayuda te venden la ilusión, de que cabe hacer algo para mejorar como persona; que gracias a ellos es posible encontrar nuestro niño interior; adelgazar o ligar con azafatas o tipos estupendos que estén forrados y conduzcan unos cochazos increíbles.

Si sigues sus preceptos, la fortuna te sonreirá y el universo entero se enamorará de ti, dicen. En teoría nos dan alas, pero cuidadito con ponerte a volar.

Los manuales de auto ayuda no funcionan, por una razón muy sencilla: porque esperan que el lector haga todo el esfuerzo. Sería más honesto que te vendieran un bolígrafo y un libro con las páginas en blanco.

Hoy en día existe más presión que nunca para mejorar: para parecer más guapos, meditar mas; beber menos y elevarnos a la altura de los ángeles.

En resumen, este mundo está repleto de sandeces, dislates y simples estupideces, y cuesta muchísimo abrirse paso entre ellos. Es casi imposible no acabar tan cansado que uno se deje caer y la ola de necedades lo arrolle; la estupidez adopta muchos disfraces y una de las tendencias de ésta y próximas temporadas es vestirse de sabiduría.