Los seres humanos somos lo que hemos sido por millones de años: celosamente codiciosos, envidiosos, agresivos, celosos, impacientes y desesperados, con destellos ocasionales de gozo y afecto. Somos una mezcla extraña de odio, temor y gentileza.

Somos a la vez violentos y pacíficos. Ha habido un progreso exterior desde el carro de bueyes al avión, pero psicológica mente el individuo no ha cambiado en absoluto, y la estructura de la sociedad en el mundo es su creación.

La estructura social exterior es el resultado de la estructura psicológica interna de nuestras relaciones humanas, porque el individuo es el producto de la experiencia total, el conocimiento y la conducta del hombre. Cada uno de nosotros es el almacén de todo el pasado.

En el individuo está lo humano, que es toda la humanidad. La historia completa del hombre está escrita en nosotros mismos. Observen de hecho lo que realmente está ocurriendo dentro y fuera de ustedes mismos en esta cultura de competencias donde viven con sus deseos de poder, posición, prestigio, nombre, éxito y todo lo demás.

Observen los logros de los cuales están ustedes tan orgullosos, la totalidad de este campo que llaman vida, donde toda forma de relación es un conflicto que engendra odios, antagonismos, brutalidad y guerras interminables.