Una nueva tierra, PDF, despierta a tu propósito de vida

Despertar a tu propósito de vida, PDF, una nueva tierra

Este libro: una nueva tierra hace un aporte importante,  ayudando a entender el conflicto interno, y la necesidad de encontrar ese equilibrio para un cambio verdadero.

Una nueva tierra, el autor: Eckhart Tolle,  toca un tema sensible para muchas personas; como es la religión, pero lo bueno es que aclara la diferencia entre religión y espiritualidad.

Cuando el ser humano tiene un cierto grado de Presencia, de atención y alerta en sus percepciones, puede sentir la esencia divina de la vida; la conciencia interior o el espíritu de todas las criaturas, y de todas las formas de vida; y reconocer que es uno con esa esencia y amarla como a sí mismo.

Sin embargo, hasta tanto eso sucede, la mayoría de los seres humanos perciben, solamente las formas exteriores, sin tomar conciencia de su esencia interior; de la misma manera que no reconocen su propia esencia y se limitan a identificarse solamente con su forma física y psicológica.

Los logros de la humanidad son impresionantes e innegables. Hemos creado obras sublimes en la música, la literatura, la pintura, la arquitectura y la escultura. 

En épocas recientes, la ciencia y la tecnología han provocado cambios radicales para nuestra forma de vida; y nos han permitido hacer y crear cosas, que habrían parecido prodigiosas apenas hace 200 años. No hay duda de que la mente humana es enorme. 

Sin embargo, esa misma inteligencia está tocada de locura. La ciencia y la tecnología, han amplificado el impacto destructivo; ejercido por la disfunción de la mente humana sobre el planeta, sobre otras formas de vida y sobre los mismos seres humanos.

Es por eso que la historia del siglo veinte es la que permite reconocer más claramente esa locura colectiva. Otro de los factores es que esta disfunción se está  acelerando e intensificando.

El miedo y la codicia son causa de conflictos

Las manifestaciones colectivas de la locura asentada en el corazón de la condición humana constituyen la mayor parte de la historia de la humanidad. Es, en gran medida, una historia de demencia. 

Si la historia de la humanidad fuera la historia clínica de un solo ser humano, el diagnóstico sería el siguiente: desórdenes crónicos de tipo paranoide, propensión patológica a cometer asesinato y actos de violencia y crueldad extrema contra sus supuestos «enemigos«, su propia inconciencia proyectada hacia el exterior; demencia criminal, con unos pocos intervalos de lucidez.

El miedo, la codicia, y el deseo de poder con las fuerzas psicológicas, que no solamente inducen a la guerra y la violencia entre las naciones; las tribus las religiones y las ideologías, sino que también son la causa del conflicto incesante en las relaciones personales.

Hacen que tengamos una percepción distorsionada de nosotros mismos y de los demás. A través de ellas interpretamos equivocadamente todas las situaciones, llegando a actuaciones descarriadas; encaminadas a eliminar el miedo y satisfacer la necesidad de tener más: ese abismo sin fondo que no se llena nunca.

Sin embargo, es importante reconocer que el miedo, la codicia y el deseo de poder, no es con la disfunción de la que venimos hablando; sino con productos de ella. La disfunción realmente es un delirio colectivo profundamente arraigado dentro de la mente de cada ser humano.

No podemos llegar a ser buenos esforzándonos por serlo sino encontrando la bondad que mora en nosotros para dejarla salir

Debemos encontrar la bondad que mora en nosotros

Son varias las enseñanzas espirituales, que aconsejan deshacerse del miedo y del deseo; pero esas prácticas espirituales por lo general, no surten efecto porque no atacan la raíz de la disfunción.

El miedo, la codicia y el deseo de poder no son los factores causales últimos. Si bien, el anhelo de mejorar y de ser bueno es un propósito elevado y encomiable; es un empeño condenado al fracaso a menos de que haya un cambio de conciencia. 

Esto se debe a que sigue siendo parte de la misma disfunción, una forma más sutil y enrarecida de superación; un deseo de alcanzar algo más y de fortalecer nuestra identidad conceptual, nuestra propia imagen. 

No podemos llegar a ser buenos esforzándonos por serlo sino encontrando la bondad que mora en nosotros para dejarla salir. Pero ella podrá aflorar únicamente si produce un cambio fundamental en el estado de conciencia.

La historia del comunismo, inspirado originalmente en ideales nobles, ilustra claramente lo que sucede cuando las personas tratan de cambiar la realidad externa; de crear una nueva tierra, sin un cambio previo de su realidad interior, de su estado de conciencia. Hacen planes sin tomar en cuenta la impronta de disfunción que todos los seres humanos llevamos dentro: el ego.

Muchas religiones se convirtieron en ideologías

las religiones se convirtieron en gran medida en un factor de división en lugar de unión. En lugar de poner fin a la violencia y el odio a través de la realización de la unicidad fundamental de todas las formas de vida, desataron más odio y violencia, más divisiones entre las personas y también al interior de ellas mismas. Se convirtieron en ideologías y credos con los cuales se pudieran identificar las personas y que pudieran usar para amplificar su falsa sensación de ser.

Cuál es el papel de las religiones convencionales en el surgimiento de la nueva conciencia? Muchas personas ya han tomado conciencia de la diferencia entre la espiritualidad y la religión. Reconocen que el hecho de tener un credo como la verdad absoluta no las hace espirituales, independientemente de cuál sea la naturaleza de estas creencias.

En efecto, mientras más se asocia la identidad con los pensamientos, más crece la separación con respecto a la dimensión espiritual interior. 

Muchas personas «religiosas» se encuentran estancadas en ese nivel. Equiparan la verdad con el pensamiento y, puesto que están completamente identificadas con el pensamiento; se consideran los únicos poseedores de la verdad, en un intento inconsciente por proteger su identidad. No se dan cuenta de las limitaciones del pensamiento.

La urgencia de un cambio

La vida, ya sea de una especie, o de una forma individual, muere, se extingue, o se impone por encima de las limitaciones de su condición; por medio de un salto evolutivo, siempre que se ve enfrentada a una crisis radical, cuando ya no funciona la forma anterior; de ser en el mundo o de relacionarse con otras formas de vida y con la naturaleza; o cuando la supervivencia se ve amenazada por problemas aparentemente insuperables.

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