Para creer en algo antes de que sea toda una realidad, es necesario tener una fe decidida para superar lo imposible. La fe es necesaria para alcanzar cualquier logro, pero la fe aplicada es el siguiente paso trascendental necesario. Cuando pones en práctica lo que crees, estás dando un paso hacia tu futuro. Una persona con un propósito y un plan es invencible, si esta fórmula está bien apalancada.

Cada vez que nuestra fe se encuentra en excelente forma tenemos un desempeño máximo porque quitamos todas las dudas del resultado final óptimo que hemos visualizado durante la etapa de planeación. La fe es un elixir que funciona en la misma medida de nuestras expectativas.

Cuando abrimos el recipiente de la fe y liberamos su elixir, no es fácil devolver la esencia a su envase, así que debemos esperar el mejor resultado al liberarla, y luego damos los pasos para hacer que ese sueño se realice conforme a nuestras expectativas.