PDF, Las leyes universales y de la vida

El propósito de la experiencia humana es evolucionar, desarrollar nuestra consciencia para llenarnos de sabiduría y amor. Todos los seres humanos, sin excepción, hemos venido al mundo para trabajar en nuestro desarrollo espiritual, compartiendo y participando en experiencias con otros seres humanos. La vida es un formidable proceso pedagógico del Universo; el planeta Tierra es un «colegio espiritual» y cada experiencia vivida se puede comparar con un curso académico.

El desarrollo espiritual es un trabajo interno, absolutamente individual y personal. Nadie puede hacerlo por otro, pero tampoco puede hacerse sin otro; es decir, necesitamos de la interacción y de la experiencia con otras personas para poder elaborar nuestro propio desarrollo para conocernos a nosotros mismos.

A veces, en lugar de asumir el propio desarrollo, pretendemos interferir en el de los demás; en esos casos, en vez de aprender de los otros, deseamos cambiarlos. Lo que se consigue con esto es distorsionar el proceso pedagógico, o intentar distorsionarlo, y con ello se complica la propia vida.

Sólo comprendiendo esto es posible ser eficientes al hacerse la pregunta: ¿qué nos quiere enseñar la vida en cada situación?, ya que toda situación es un aprendizaje. Se trata, en definitiva, de aprender a transmutar en sabiduría.

Cuando notamos que el sufrimiento está desapareciendo, que la paz interior se vuelve invulnerable y que la propia capacidad de crear, hacer, amar y servir se expresa sin condición ni restricción alguna, significa que hemos alcanzado la sabiduría.

Existen siete Leyes del Universo que rigen la totalidad de sus procesos de creación, administración y evolución. De esas siete, cuatro son fundamentales, puesto que controlan el desarrollo y la evolución de la consciencia de la especie humana en cualquier lugar del Universo.

Esas cuatro Leyes conforman el triángulo inferior de las mismas, mientras que la Ley de Evolución es la superior, la que rige sobre el triángulo inferior también llamado triángulo del infierno, por ser la parte más baja de las Leyes Universales. Estaremos dentro de la Ley cuando amemos, disfrutemos y valoremos lo que tenemos. Todo lo que está dentro de la Ley funciona y fluye por sí solo.

PDF, Claves para ser un estudiante exitoso

Para ser un estudiante exitoso y luego un excelente profesional, no es suficiente con estar inscrito en la universidad, sino que es necesario saber con certeza qué se quiere ser, definir metas, concentrarse en el logro de esas metas y perseverar.

También se requiere de la práctica de valores, del desarrollo o fortalecimiento de hábitos, de la aplicación de técnicas de estudio y de una mejor valoración de uno mismo y de los demás. Todo ello permitirá, en su debido tiempo la adquisición de las competencias que te convertirán en un profesional bien preparado para enfrentar con éxito las nuevas exigencias laborales.

Por lo tanto, estimado lector, ahora que ya estás en la Universidad, tu deber es aprovechar todas las posibilidades que esta casa de estudios superiores ofrece para superarte y crecer integralmente. En esta pequeña obra, encontrarás ideas y herramientas que, si las practicas y utilizas de manera adecuada, te ayudarán a ser un estudiante exitoso.

Todos tenemos el deseo de triunfar y alcanzar la cumbre del éxito. Pero nada es gratis en esta vida, es decir que se requiere esfuerzo, dedicación, sacrificio y dirección. Para salir adelante y lograr lo que nos proponemos en la vida.

Quien tiene metas sabe qué quiere y qué no quiere. Una meta puede considerarse como un punto al cual llegar, un logro específico al final de una carrera o la obtención de un resultado propuesto con anticipación. Algunos sinónimos de meta son: propósito, finalidad y objetivo. El propósito es la determinación de alcanzar algo, muy parecido a la finalidad. El objetivo es el lugar al que se dirige.

PDF, Los caminos para el éxito

Prologo.

LOS CAMINOS PARA EL ÉXITO llamamos a este libro y no decimos nada que no sea cierto, como podrá ver el lector si lo hojea. El hombre llega a realizar sus aspiraciones generalmente por cualquiera de los medios de que en estas líneas se trata.

El animal es por su instinto lo que puede ser; una razón extraña ha tomado de avance por él todos los cuidados indispensables; mas el hombre tiene necesidad de su propia razón. No hay en él instinto, y es preciso que él se dé a sí mismo su plan de conducta; pero como inmediatamente no es capaz y al mundo aparece en estado salvaje, tiene necesidad del socorro de los otros.

Aquí viene ya el auxilio de la educación y de los educadores; preparando al individuo para el desarrollo de sus fuerzas y para el acertado uso de las mismas.

Lo primero a que debemos acostumbrarnos, o educarnos, fuera desde luego de atender al cuerpo y a todas nuestras energías físicas; es a someternos desde bien pronto a los preceptos de la razón.

Equilibro en la libertad

La demasiada libertad engendraría rudeza, la excesiva ternura y el dar a los niños todo hecho; les imposibilitaría más tarde para la lucha por la vida donde tantos obstáculos aparecen a cada momento en los negocios del mundo.

Los americanos educan a sus hijos para la independencia, haciéndoles desde bien temprano vivir por su cuenta, pero vigilando su conducta. Así son hombres de iniciativas en un grado tal y con una precocidad tan extraordinaria cual en Europa se desconoce.

Todo proviene de que por allá las fuerzas personales del individuo se ponen a prueba ya en los primeros años de la vida; tanto si se trata del hijo del obrero, como del hijo del potentado.

El hombre con sus fuerzas corporales y anímicas no es, sin embargo, más que lo que la educación haga de él. Será un pusilánime o un valiente, un generoso o un egoísta, un inteligente o un necio. Cuando el hombre es viejo, ni tiene un adarme de juicio; es cuando piensa lo que es y lo que pudiera haber sido dado caso que no se le educase del modo más apropiado para sacar partido de sus fuerza.

Por eso la humanidad, que cada día va sabiendo más; comprende que en la educación está el gran secreto de la perfección de la naturaleza humana; y por consiguiente del progreso y del bienestar de las sociedades.

Libro el arte de amar, Erich Fromm, PDF

¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno «tropieza» si tiene suerte? Este libro se basa en la primera premisa, si bien es indudable que la mayoría de la gente de hoy cree en la segunda.

No se trata de que la gente piense que el amor carece de importancia. En realidad, todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor.

Cualquier teoría del amor debe comenzar con una teoría del hombre, de la existencia humana. Si bien encontramos amor, o más bien, el equivalente del amor, en los animales, sus afectos constituyen fundamentalmente una parte de su equipo instintivo, del que sólo algunos restos operan en el hombre.

Lo esencial en la existencia del hombre es el hecho de que ha emergido del reino animal, de la adaptación instintiva, de que ha trascendido la naturaleza, si bien jamás la abandona y siempre forma parte de ella y, sin embargo, una vez que se ha arrancado de la naturaleza, ya no puede retornar a ella, una vez arrojado del paraíso -un estado de unidad original con la naturaleza- querubines con espadas flameantes le impiden el paso si trata de regresar.