En Juan Salvador Gaviota; Richard Bach escribía sobre una gaviota que practicó durante toda una vida para comenzar a conocer el significado de la bondad y el amor.

En Ilusiones escribía sobre un hombre rodeado de milagros, perseguido por una dama, sabia y mística, que vivía a la vuelta de una esquina en el tiempo.

El puente hacia el infinito es la gesta de Bach por hallarla, por aprender sobre el amor y la inmortalidad, no en el más allá, sino en el aquí y ahora.

No obstante, atrapado en las tormentas del éxito, del desastre y de la traición, abandona; la búsqueda, y las murallas que construye para su protección se convierten en su cárcel.

Por fin conoce a la única mujer que puede liberarlo. Con ella inicia un viaje de transformación, un mágico descubrimiento del amor y de la alegría. Hay aquí aventuras y choques aéreos; visitas en sueño al futuro y al pasado, viajes fuera del cuerpo, en tanto la pareja busca escapar más allá de la muerte. Se eleva a partir de una empecinada fe en el amor perfecto.

La visión de BACH

Hasta ahora este escritor silenciosamente misterioso ha narrado mediante la alegoría y la ficción. En «El puente hacia el infinito» atrae a los lectores hasta su corazón y comparte con ellos una visión íntima; divertida, triste, ferozmente franca de su vida personal y de su amor.

Creemos a veces que nuestra era ha dejado atrás toda frontera, ha dejado atrás toda aventura. El destino está lejos por sobre el horizonte; las sombras refulgentes pasaron al galope tiempo ha, y han desaparecido.

Esta es la historia de un caballero que estaba muriendo, y de la princesa que le salvó la vida. Es una historia de bellas y bestias, de hechizos y fortalezas, de poderes mortales que parecen y de poderes vitales que son. Es el relato de la única aventura que más importa, creo, en cualquier época.