La Conciencia, Samuel Smiles

Hay una palabra más fuerte que la de libertad, y ésta es conciencia. Desde el principio de la civilización ha sido reconocido el poder de esta palabra. Menandro, el poeta griego que vivía trescientos años antes que Jesucristo, lo reconocía debidamente. En nuestro propio pecho, decía, tenemos un Dios; nuestra conciencia. En otra parte dice: No es vivir, vivir para sí mismo. Cuando hagáis lo que es sagrado, hacedlo alegremente, sabiendo que Dios mismo toma parte con legitimo valor. Un corazón generoso es la gran cosa que necesita el hombre.

La conciencia es aquella facultad peculiar del alma que pudiera llamarse el instinto religioso. Revelase primeramente cuando notamos la lucha en nosotros mismos entre una naturaleza elevada y una baja el espíritu batallando contra la carne del buen esfuerzo para el dominio sobre el mal. Dirigid la vista adonde queráis, en la Iglesia o fuera de la Iglesia, siempre continúa la misma lucha, guerra a vida o muerte; hombres y mujeres atormentados por la inquietud, porque aman el bien y no pueden alcanzarlo aún.

Donde no existe el reconocimiento de la ley divina hay malos actos

Donde no existe ese reconocimiento de la ley divina, obran los hombres obedeciendo a los sentidos, a la pasión, al egoísmo. Al entregarse a cualquier inclinación viciosa saben que obran mal. La ley de la naturaleza clama contra ellos. Saben que su acción ha sido voluntaria y pecaminosa; pero se ha debilitado su poder para resistir en lo futuro. Su voluntad ha perdido fuerza; y otra vez cuando se presente la tentación será menor la resistencia. Entonces se forma el hábito. El castigo de cada hecho está en que, aumentando constantemente produce el mal.

Pero la conciencia no está muerta. No podremos cavar una sepultura y decirle que permanezca allí. Podremos pisotearla, pero seguirá viviendo. Cada pecado o crimen tiene su ángel vengador en el momento de su perpetración. No podemos cerrar nuestros ojos a ella, o tapar nuestros oídos. La conciencia es la que nos hace a todos cobardes. Llega un día del juicio, aun en este mundo, y entonces se nos presenta erguida, confrontándonos, y aconsejándonos que volvamos a la vida buena y honrada.

La conciencia es permanente y universal. Es la esencia misma del carácter individual. Da al hombre el dominio de sí mismo, el poder para resistir a las tentaciones y despreciarlas. Todo hombre está obligado a desarrollar su individualidad, a esforzarse en encontrar el verdadero camino de la vida y marchar sobre él. Tiene la voluntad para hacerlo así, tiene el poder para ser él mismo y no el eco de otro, ni el reflejo de bajas condiciones, ni el espíritu de convenciones corrientes. La verdadera virilidad procede del dominio sobre sí mismo, de la sujeción de las facultades inferiores para levantarse a las más elevadas condiciones de nuestro ser.

Únicamente la conciencia es la que eleva al hombre dándole libertad

La única práctica comprensiva y sostenida del dominio sobre sí mismo se adquiere por medio del ascendiente de la conciencia, en el sentido del deber cumplido. Únicamente la conciencia es la que eleva al hombre, libertándole del dominio de sus propias pasiones y tendencias. Le coloca en consonancia con los mejores intereses de su especie. La fuente más verdadera de gozo se encuentra en las sendas del deber. La fruición vendrá como el espontáneo dulcificante del trabajo, y coronará toda obra justa.

En su más completo desarrollo incita a los hombres a hacer todo aquello que los hace felices en el sentido más elevado los reprime para que no hagan aquello que los hace desgraciados. Hay pocos pueblos, entre los civilizados, o ninguno dice Herbert Spencer, que no convengan en que el bienestar humano esté conforme con la voluntad divina. La doctrina enseñada por todos nuestros maestros religiosos; está aceptada por todo escritor moralista; debemos, pues, considerarla, si temor alguno, como una verdad admitida.

Sin conciencia no puede tener el hombre ningún principio más elevado de acción que el placer. Hace lo que más le place, ya sea sensualismo o siquiera goce intelectualmente sensual. No hemos venido al mundo para seguir nuestra propia inclinación, disfrutar solamente en la satisfacción propia. Toda la constitución de la naturaleza obra contra esta idea de la vida. El espíritu jamás debiera estar sujeto a las partes menos nobles de nuestra naturaleza. No puede haber ningún dominio sobre sí mismo, excepto aquel que puede ser necesario para evitar las consecuencias de la ley humana.

La justicia es el esplendor de la virtud y la benevolencia, su compañera

Una raza constituida así, con inteligencia y pasiones tales como las que posee el hombre, y sin la influencia eminente de la conciencia para gobernar sus acciones, quedaría bien pronto entregada a una completa anarquía, y terminaría en una destrucción mutua. En parte vemos ya los resultados en el loco desenfreno en la vida humana que recientemente ha prevalecido entre los nihilistas de Alemania y de Rusia, y el fuego y la destrucción de la guerra de los comunistas en París. Predominando un principio semejante en toda la sociedad, sólo podría conducir a la más completa desmoralización individual, nacional y social.

El único método que queda es el de mandar que vuelvan los hombres a su sentimiento del deber. La tarea de nuestros padres fue la de conquistar el derecho: sea la tarea de esta generación enseñar y propagar el deber. Haced justicia también: la justicia, que es el esplendor de la virtud y la benevolencia, su compañera.

Hay una sentencia en los Evangelistas, que sin cesar se nos viene a la memoria, y que debiera ser escrita en cada página de todo libro de moral: «Haced a los otros lo que quisierais que os hicieran». En la vida, dice Guillermo de Humboldt, es digno de ser observado especialmente que cuando no estamos ansiosísimos respecto de la felicidad de la desdicha, sino que nos consagramos al cumplimiento estricto y liberal de nuestro deber, viene la felicidad espontáneamente, aún más, hasta surge del medio de una vida de congojas, aflicciones y privaciones.

El mejor gobierno es el que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos

¿Cuál es vuestro deber? pregunta Goethe. Ejecutar los asuntos del día que tenéis delante de vosotros. Pero esto es un estrechísimo punto de vista del deber. ¿Cuál es el mejor gobierno? sigue preguntando. Aquel que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos. Plutarco dijo al emperador Trajano: Haced que vuestro gobierno principie en vuestro propio pecho, y poned el cimiento de él en el dominio de vuestras propias pasiones. Aquí vienen bien las palabras dominio sobre sí mismo, deber y conciencia. Llegará un día, dijo el obispo Hooker, en que tres palabras, pronunciadas con castidad y mansedumbre, recibirán una recompensa mucho más santa que tres mil volúmenes escritos con la desdeñosa agudeza del ingenio.

La vida es de poco mérito, a no ser que esté consagrada por el deber

Hace bien al alma contemplar las acciones hechas por amor, no por propósitos egoístas, sino por deber, misericordia y amante bondad. Hay muchas cosas hechas por amor, que son mil veces mejores que aquellas que se han hecho por dinero. Las primeras inspiran el espíritu de heroísmo y de consagración propia. Las segundas mueren con la donación. Bien poca cosa vale el deber que se compra. El doctor Arnold decía: Considero que es más que toda riqueza, honor, y hasta salud, la amistad debida a las almas nobles, porque llegar a ser uno con los buenos, los generosos y los leales, es ser en cierto modo uno mismo bueno, generoso y leal.

Cada hombre tiene que prestarse un servicio, a sí mismo como individuo, y a aquellos que le rodean. En verdad, la vida es de poco mérito, a no ser que esté consagrada por el deber. Enseñad, pues, esas cualidades, dijo Marco Aurelio Antonino, que están por completo en vuestro poder: la sinceridad, la formalidad, el sufrimiento en el trabajo, la aversión al placer, el contento con vuestra parte y con pocas cosas, la benevolencia, la franqueza y la magnanimidad.

Puede existir el poder intelectual mayor sin que tenga una partícula de magnanimidad. Esta última proviene del más elevado poder del espíritu del hombre, la conciencia; y de la más elevada facultad; la razón, y la aptitud para la fe, aquella por la cual el hombre es capaz de concebir más de lo que los sentidos pueden proveer. Esto es lo que hace del hombre una criatura razonable, algo más, en fin, que un mero animal. Darwin ha dicho con mucha verdad que los móviles de la conciencia, en su relación con el arrepentimiento y los sentimientos del deber, son las diferencias más importantes que separan al hombre del animal.

La materia y sus combinaciones son un misterio como la vida

Se nos invita a creer en la potencia todopoderosa de la materia. Debemos creer solamente en aquello que podemos ver con nuestros ojos y tocar con nuestras manos. No debemos creer sino aquello que comprendamos. ¡Pero cuán poco conocemos y entendemos de un modo absoluto! Sólo vemos la superficie de las cosas como en un vidrio, obscuramente. ¿Cómo puede ayudarnos la materia a entender los misterios de la vida? Absolutamente nada sabemos sobre las causas de la volición, la sensación y la acción mental. Sabemos que existen, pero no las podemos comprender.

Cuando un joven declaró al doctor Parr que no quería creer en nada que no pudiera comprender: Entonces, señor, dijo el doctor, vuestro credo es el más corto de los que profesan todos los hombres que conozco. Pero Sídney Smith dijo algo mejor que esto. En una comida en la Mansión Holland, se proclamó un extranjero como materialista. Al poco rato observó Sídney Smith: ¡Éste es un soufflet muy bueno! Á lo cual el materialista agregó: ¡Oui, Monsieur, il est ravissant! A propósito, replicó Smith con su aplicación abrumadora de costumbre, ¿puedo preguntaros, señor, si creéis en un cocinero?

Debemos creer en mil cosas que no comprendemos. La materia y sus combinaciones son un misterio tan grande como lo es la vida. Mirad a aquellos innumerables y lejanos mundos que giran majestuosamente en sus órbitas determinadas; o a esta tierra en que vivimos, que ejecuta su movimiento diario sobre su propio eje, durante su circuito anual al rededor del sol. ¿Qué comprendemos sobre las causas de esos movimientos? ¿Qué podremos saber jamás sobre ellas, más allá de que son cosas que existen?

El saber, la magnanimidad y la energía son lazos universales

El circuito del sol en los cielos, dice Pascal, vasto como es, es en sí mismo tan sólo un punto delicado cuando se le compara con los circuitos aun más vastos que son ejecuta dos por las estrellas. Más allá del alcance de la vista, este universo no es sino un punto en el dilatado seno de la naturaleza. Sólo podemos pensar en átomos si lo comparamos con la realidad, que es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.

¿Qué es el hombre en medio de este infinito? Pero existe otra perspectiva no menos sorprendente: es el infinito debajo de él. Dejadle que vea la más pequeña de las cosas que caen al alcance de su observación, una cresa. Tiene miembros, venas, sangre que circula en ellas, y lóbulos en esa sangre, humores y suero. Dentro de la cubierta de este átomo os voy á mostrar no solamente el universo visible, sino hasta la misma inmensidad de la naturaleza. Quien quiera que entregue su mente á pensamientos como éstos se aterrorizará de sí mismo temblando en donde la naturaleza le ha colocado suspendido, por decirlo así, entre lo infinito y la nada. El autor de estas maravillas las comprende, nadie sino él puede hacerlo así.

Confucio enseñaba á sus discípulos que creyeran que la conducta forma las tres cuartas partes de la vida. Ponderad la rectitud y practicad la virtud. El saber, la magnanimidad y la energía son lazos universales. La formalidad, la generosidad del alma, la sinceridad, el celo y la bondad constituyen la virtud perfecta. Estas palabras llegan hasta nosotros como el lejano eco del gran maestro de diez mil siglos. cual le llamaban sus discípulos, el santo y profético sabio Confucio.

Todas las virtudes emanan de la conciencia

Pero todas estas virtudes emanan del maestro, del instructor innato, la conciencia. De este primer principio se derivan todas las reglas de conducta. Nos ordena hacer lo que llamamos justo, y nos prohíbe hacer lo que llamamos injusto. En su completo desarrollo nos ordena que hagamos lo que hace felices á los demás, y nos prohíbe hacer lo que hace desgraciados á nuestros semejantes.

La gran lección que hay que estudiar, es que el hombre debe fortificarse para cumplir con su deber y hacer lo que es justo, buscando su felicidad y la paz interna en cosas que no se las puedan quitar. La conciencia es el combate por el cual conseguimos el dominio sobre nuestros propios defectos. Es una labor silenciosa en el hombre interno, con la cual prueba su poder peculiar de la voluntad y del espíritu de Dios.

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PDF, La ley del éxito, Paramahansa Yogananda

El motor de todos tus poderes es la fuerza de voluntad

Para triunfar en cualquier empresa, además de mantener tus pensamientos en un nivel positivo; debes emplear paralelamente el poder de la voluntad y una actividad continua. Todo el mundo de las manifestaciones externas no es sino el producto de la voluntad; mas dicho poder no siempre es empleado en forma consciente. Así como existe una voluntad consciente, existe también una voluntad mecánica. El motor de todos tus poderes es la volición, la “fuerza de voluntad”. Sin ella no puedes caminar, conversar, trabajar, pensar o sentir.

La voluntad es, pues, la fuente de donde brotan todas tus acciones. Si quisieras suspender el ejercicio de la voluntad, sería preciso que permanecieses tanto física como mentalmente en la inactividad más absoluta; ya que en el mero acto de mover una mano, por ejemplo, estas haciendo uso de la voluntad. De hecho es imposible vivir sin hacer uso de esta fuerza.

La voluntad mecánica consiste en el empleo del poder la voluntad en forma inconsciente. La voluntad consciente es una fuerza vital que se acompaña siempre de determinación y de esfuerzo; es un motor que te entrenas en ejercer la voluntad en forma consciente; y no mecánica, debes paralelamente asegurarte que los objetivos perseguidos por tal voluntad sean constructivos y valiosos.

Con el objeto de desarrollar el poder dinámico de la voluntad; es útil proponerse realizar alguna de las cosas que te hayan parecido irrealizables hasta aquí, comenzando primero por las más simples; luego, a medida que tu confianza se fortalece y tu voluntad se torna mas dinámica, puedes intentar realizaciones más difíciles. Una vez que estés seguro de haber elegido bien tu meta, no debes aceptar por ningún motivo someterte al fracaso. Ha de dedicarse toda la fuerza de la voluntad a la consecución de un solo objetivo a la vez; sin dejar jamás algo a medio acabar para emprender algo nuevo; se evita así la dispersión de energías.

Puedes controlar tu destino

La mente es la creadora de todo. Es por ello que deberías dirigir tu mente en tal forma que solo cree el bien. Si te aferras a un determinado pensamiento, aplicando en ello tu fuerza de voluntad dinámica; dicho pensamiento llegará finalmente a manifestarse en forma externa y tangible. Y es así que, cuando eres capaz de utilizar tu voluntad con fines únicamente constructivos, te conviertes en el amo de tu propio destino.

Se han mencionado recientemente tres importantes vías a través de las cuales es posible activar la voluntad, tornándola verdaderamente dinámica:

  1. ) elige una tarea sencilla o alguna actividad que jamás hayas dominado bien, y proponte desarrollarla en forma exitosa.
  2. ) asegúrate de que tu elección haya recaído sobre algo factible y constructivo a la vez, rechazando toda idea de fracaso.
  3. ) concéntrate en un solo objetivo, aplicando todas tus capacidades y aprovechando cuanta oportunidad se te presente para materializar tu propósito.

Mas debes siempre procurar obtener la certeza interior; nacida de la serena profundidad de tu más intimo ser de que lo que persigues es algo correcto; que te conviene conseguir y que está de acuerdo con los designios divinos. Una vez obtenida dicha seguridad, puedes entonces aplicar toda la fuerza de tu voluntad para así alcanzar tu objetivo; pero manteniendo siempre tus pensamientos concentrados en Dios: la fuente suprema de todo poder y de toda realización.

La Mente Universal es perfecta y no conoce carencia alguna

Tal como todo poder yace en la voluntad divina, así también todo don espiritual y material fluye de la inagotable fecundidad divina. Con el objeto de capacitarte para recibir los dones de Dios, debes desterrar de tu mente toda idea de limitación y de pobreza.

La Mente Universal es perfecta y no conoce carencia alguna; si deseas ponerte en contacto con tan infalible fuente de abastecimiento, debes mantener en tu mente una conciencia de abundancia; aun cuando no sepas de donde podrá llegarte el próximo centavo, evita toda aprensión. Si realizas tu parte en la faena, confiando en que Dios realizará la suya; descubrirás que misteriosas fuerzas vienen en tu ayuda, y que tus deseos constructivos se materializan prontamente.

Semejante confianza, así como también una conciencia de abundancia, se logran por medio de la meditación. Puesto que Dios es la fuente de todo poder, paz y prosperidad; no persigas tus deseos ni te pongas en acción jamás, sin comulgar con Él primero. Al proceder de ésta forma, pondrás tanto tu voluntad como tu actividad en la disposición adecuada para conquistar las más altas metas.

Tal como no puedes transmitir ningún mensaje a través de un micrófono arruinado; tampoco es posible emitir plegaria alguna mediante un micrófono mental descompuesto por la inquietud. Repara, por lo tanto, tu micrófono mental y aumenta la receptividad de tu intuición, por medio del ejercicio de una profunda calma interior; de esta forma te capacitarás tanto para transmitirle tus mensajes a Dios de manera efectiva, como para recibir sus respuestas.

Permite que el poder de Dios guie tus esfuerzos

Pon en acción el poder que ya tienes, empleándolo en propósitos constructivos, y desarrollaras así mayor poder. Avanza en tu sendero con una actitud de inquebrantable determinación, empleando todos los atributos del éxito en tu empresa. Sintonízate con el Poder Creador del espíritu. Estarás entonces en contacto con la Inteligencia Infinita, capaz de guiarte y de resolver todos los problemas.

Antes de decidir cualquier asunto de trascendencia, siéntate en silencio, pidiéndole al Padre su bendición. Si obras así, en el fondo de tu mente, estará su Mente; y en el fondo de tu voluntad, Su Voluntad. No puedes fracasar si Dios trabaja contigo; y cuando así sucede, todas tus facultades aumentan su poder. Cada vez que realizas tu trabajo con la idea de servir a Dios, recibes sus bendiciones.

Aun cuando tu trabajo en esta vida sea humilde, no te sientas obligado a justificarte por ello; siéntete mas bien orgulloso de estar cumpliendo con la tarea que el Padre te ha dado. Mientras trabajes con el objeto de complacer a Dios, todas las fuerzas cósmicas colaborarán armoniosamente contigo.

Cuando convenzas a Dios de que le deseas a Él por encima de todo, estarás en armonía con Su Voluntad. Cuando continúas buscándole, a pesar de todos los obstáculos que surgen a tu paso para alejarte de Él; ésta es la voluntad humana en su forma más altamente constructiva. Y es en ésta forma como pondrás en acción la Ley del Éxito.

El Poder Divino está en tus manos, si realizas un decidido esfuerzo por hacer uso de el para alcanzar la salud, la felicidad y la paz. En la medida en que abarque éstas metas en tu vida, avanzarás ciertamente por el camino de la autorrealización (o realización de tu ser espiritual), hacia tu verdadera morada en el Señor…

PDF, Como desarrollar tu disciplina personal

La creencia popular le atribuye, de forma muy desproporcionada; un gran porcentaje de la responsabilidad por éxito o el fracaso de las personas al talento y al coeficiente intelectual. No obstante, aunque un gran talento y un coeficiente intelectual alto, ciertamente otorgan una buena ventaja para la solución de algunos problemas específicos; en realidad estos no son tan efectivos resolviendo la gran mayoría de los retos cotidianos que se presentan en la vida.

La disciplina personal juega un papel fundamental en el rumbo que toma la vida de una persona, ya que le permite realizar de forma consistente; acciones positivas que pueden ser discretas en principio pero que en el largo plazo arrojan resultados fantásticos.

Por ejemplo, en un momento dado, puede parecer bastante trivial tomar un desayuno bien balanceado en un horario establecido y con las condiciones de higiene adecuadas; Sin embargo, los resultados de realizar esta simple actividad de forma diaria durante 20 años pueden ser extraordinarios para la salud, la apariencia, la autoestima, las relaciones y las finanzas personales.

No se necesita un coeficiente intelectual muy elevado para preparar y consumir alimentos saludables; sólo se requiere contar con el nivel de disciplina suficiente para adquirir, preparar y consumir los productos que constituyen una dieta bien balanceada.

Tu nivel de disciplina personal determina la magnitud del éxito

La disciplina personal te ayuda a realizar una gran cantidad de trabajo de bajo nivel, poco fastuoso; pero cuyos efectos en el largo plazo tienen alcances impresionantes en áreas de la vida como la salud, la carrera, los negocios, el dinero, el desarrollo intelectual, las relaciones personales, el desarrollo espiritual, etc. De manera más general, es tu nivel de disciplina personal el que determinará en gran medida la magnitud del éxito que obtendrás en la vida.

Es muy común escuchar intenciones futuras como: el próximo mes iniciaré una rutina de ejercicios; sin embargo, en la mayoría de los casos, la actividad se posterga para un mejor momento. Cada nuevo año las personas se plantean buenos propósitos como mejorar su alimentación; leer más, mejorar sus relaciones con los demás, hacer ejercicio, iniciar un nuevo negocio, etc.

Sin embargo, como podrás ver más adelante, estos propósitos son sumamente débiles y su ejecución; en promedio no dura más de un par de meses, por lo que enseguida se regresan a los ineficaces patrones de comportamiento anteriores. Es indudable que existe un eslabón perdido entre los buenos propósitos y su conquista.

Los cinco pilares de la disciplina personal o auto-disciplina son: aceptación, fuerza de voluntad, trabajo duro, dedicación y persistencia. En cada artículo de la serie, se explora uno de estos pilares, explicando por qué es importante y cómo desarrollarlo.

Así como todas las personas tenemos diferente fuerza muscular, todos poseemos diferentes niveles de disciplina personal. Todo el mundo tiene algo de ella si puedes mantener la respiración unos segundos, tienes un poco de auto-disciplina. Pero no todo el mundo ha desarrollado su disciplina en el mismo grado. Así como se necesita músculo para construir más músculo, se necesita disciplina para construir una mayor disciplina personal.

Auto disciplina es hacer frente a retos que puedes lograr con éxito

La manera de construir la disciplina personal es análoga al entrenamiento progresivo con pesas para construir músculo. Esto implica levantar pesos que están cerca de tu límite. Ten en cuenta que cuando entrenas con pesas, levantas pesos que están dentro de tu capacidad. Fuerzas los músculos hasta que fallan, y luego descansas. Del mismo modo, el método básico para construir la auto disciplina es hacer frente a los retos que puedes lograr con éxito; pero que están cerca de tu límite.

Esto no significa intentar algo y fracasar en ello todos los días, tampoco significa permanecer dentro de tu zona de confort. No ganarás fuerza alguna tratando de levantar un peso que simplemente no puedes mover; ni vas a ganar fuerza levantando pesos que son demasiado ligeros para ti. Debes comenzar con pesos retos que están dentro de tu capacidad actual, pero que están cerca de tu límite más alto.

Realizar entrenamiento progresivo significa que una vez que tengas éxito en un reto, aumentas el desafío. Si sigues trabajando con el mismo peso, no conseguirás volverte más fuerte. Del mismo modo, si no te pones a prueba en la vida, no desarrollarás tu disciplina personal.

No te compares con otras personas.

No te compares con otras personas. Eso no te va a ayudar. Sólo encontrarás lo que tú esperas encontrar. Si crees que eres débil, todo el mundo te parecerá más fuerte. Si crees que eres fuerte, todo el mundo te parecerá más débil. No hay razón alguna para hacer esto. Basta con mirar donde te encuentras ahora, y tratar de mejorar a medida que avanzas.

La fuerza de voluntad es una concentración de fuerza. Reúnes toda tu energía y haces un enorme empuje hacia adelante. Atacas estratégicamente a tus problemas en sus puntos más débiles hasta que se rompen, dándote suficiente espacio para maniobrar más profundamente en su territorio y acabar con ellos.

La conclusión

Este libro te ayudará a descubrir cuáles son los principales factores que están bloqueando tus mejores intenciones y el desarrollo de tu vida en todas sus dimensiones. Además te proveerá de un conjunto de herramientas que te ayudarán a impulsar de manera extraordinaria tu nivel de disciplina personal, lo cual te convertirá en una persona que puede plantearse objetivos y metas claras, y que además es capaz de volverlas realidad.

Apartes del libro, Emociones tóxicas, Bernardo Stamateas

Nuestras emociones están ahí para ser sentidas, pero no para dominar nuestra vida, ni cegar nuestra visión, ni robar nuestro futuro, ni apagar nuestra energía, porque, al momento de hacerlo, se volverán tóxicas.

Sanar nuestras emociones implica prepararnos a nosotros mismos para liberarnos de las emociones negativas y tóxicas que, en definitiva, no nos ayudan a encontrar una solución.

Vivir significa conocerse, y ese conocimiento es el que nos permite relacionarnos con el otro y con nosotros mismos. Si escondemos nuestras emociones, las acallamos y las ocultamos pensando que de esta forma van a desaparecer, cometemos un error. Ellas seguirán estando ahí, solo que se hallarán confinadas en una cárcel que a lo único que nos conduce es a la confusión, la apatía y la incredulidad afectiva.

Las emociones no pueden ser controladas desde fuera, sino que deben serlo desde dentro de nuestra vida. Por eso, debemos cuidarnos para mantenerlas bajo control y que no pasen a ser tóxicas.

Una persona con emociones tóxicas buscará ser amada a cualquier precio. Sin embargo, estar sano emocionalmente no significa depender de otros para ser feliz, sino del amor que uno se tiene a sí mismo en primer lugar.

Una persona con emociones tóxicas buscará la aceptación y el reconocimiento de los demás a través de los bienes que posee. Sin embargo, estar sano consiste en saber y reconocer que somos aceptados por nosotros mismos y por los demás independientemente de lo que tengamos.

Una persona con emociones tóxicas buscará el valor en el exterior. Sin embargo, estar sano es darse valor.

Una persona con emociones tóxicas da excesivo valor a las opiniones de los demás. Sin embargo, estar sano es construir una imagen de uno mismo afectuosa y positiva a través de palabras de automotivación.

Recuerda que lo más importante en cualquier circunstancia no es lo que pasa a tu alrededor, sino lo que pasa dentro de ti.

La ansiedad es la emoción que aparece cuando sientes que se acerca una amenaza, cuando visualizas el futuro de manera negativa y, en consecuencia, intentas prepararte para hacerle frente.

La ansiedad se apoderará primero de nuestra mente y luego de nuestro cuerpo. Por ejemplo, antes de un examen comenzamos a estar inquietos, y luego aparecen los famosos dolores de cabeza, el malestar estomacal, el sudor, etcétera.

La ansiedad como reacción normal nos permite afrontar una presión externa y se presenta acompañada de aquellos temores que todos tenemos y que nos preservan ante una amenaza o peligro. Por ejemplo, si se acerca el examen, la ansiedad nos puede poner en alerta para prepararnos mejor y estudiar.

La ansiedad crónica pasa a ser una emoción tóxica

Ahora, ¿Qué nos sucede cuando pasamos de vivir un momento de ansiedad a vivir ansiosos? Alguien excesivamente ansioso ve cada situación nueva, cada cambio, cada desafío que le toca vivir, como una tortura y experimenta un gran sufrimiento interior.

La ansiedad crónica es tóxica. El problema surge cuando la ansiedad se convierte en un temor excesivo e irracional a situaciones que afrontamos diariamente. Entonces, pasa a ser una emoción tóxica.

Esta emoción puede llevar al desánimo, a la tristeza e incluso a la depresión, o al otro extremo, a vivir completamente acelerado. En cualquiera de los dos casos, la expectativa será que el resto siga ese ritmo, lo cual generará a su vez problemas interpersonales.

No te contamines con todo aquello que no sirve

Si tu cerebro cree que va a suceder algo malo, empezará a enviar síntomas de ansiedad. Existe un proverbio anónimo que dice: «No puedes evitar que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza. Pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.» No te contamines con todo
aquello que no sirve, aprende a descartar de tu mente todo aquello que intoxica tus emociones.

No sientas pánico. La ansiedad es una emoción tóxica muy común estos días. Basta con repasar en tu ámbito cotidiano, ya sea en la universidad o en tu casa o en el trabajo, a cuántas personas has visto morderse las uñas desesperadamente o darse atracones cuando en realidad no tienen hambre. Si te pregunto si conoces a alguien que sufra de grandes comezones en diferentes partes del cuerpo supuestamente sin una causa clara, estoy seguro de que encontrarías varios casos. Y la lista sigue…

Cuando eres una persona muy ansiosa, no solo tu mente y tus emociones se ven afectadas, sino también tu cuerpo. Tal vez estén girando en tu mente decisiones que tomar, elecciones que hacer, palabras que decir, y quizás has decidido no hablar y esperar. Quizás haya situaciones o personas de las que estás escapando, pero a las que en realidad sabes que debes enfrentarte. De todo esto, aunque lo neguemos y lo queramos ocultar, nuestro cuerpo tiene conciencia.

Cuando estamos demasiado ansiosos, buscamos por todos los medios calmar esa emoción tóxica y recurrimos a cosas como la comida y el trabajo en exceso o, lo que es peor, a la automedicación.

Con el tiempo, si la ansiedad no se trata de manera adecuada, puede llegar a afectar seriamente la salud y derivar en lo que se conoce como trastornos de ansiedad. Estos incluyen el pánico, la obsesión compulsión y distintas clases de fobias.