Crecimiento personal

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Dalai Lama, El arte de la compasión, PDF

El budismo define la compasión como el deseo de que todos los seres queden libres de sufrimiento. Desgraciadamente, acabar con la miseria del mundo no está en nuestras manos. No podemos cargar esa tarea sobre nuestros hombros, tampoco disponemos de una varita mágica que transforme la aflicción en felicidad. Lo único que podemos hacer es desarrollar esta virtud en nuestra mente y a partir de ahí ayudar a que los demás hagan lo mismo.

Tomar una actitud mental positiva significa disfrutar de la paz interior, aunque a nuestro alrededor nos rodee la hostilidad. Por otro lado, si nuestra actitud mental es más negativa, influida por el miedo, la sospecha, la desesperación o la autocompasión, la felicidad nos esquivará aun cuando estemos rodeados de nuestros mejores amigos en un ambiente armónico y en un entorno placentero. Así pues, la actitud mental resulta decisiva para marcar la diferencia en nuestro estado de felicidad.

Es un error esperar que nuestros problemas puedan resolverse con dinero o bienes materiales. Resulta poco realista pensar que algo positivo pueda surgir desde el exterior y llegar hasta nosotros. No cabe duda de que nuestra situación material es importante y que nos resulta útil. Sin embargo, nuestras actitudes mentales, internas, son tanto o más trascendentes para nuestra felicidad.

A veces tengo la sensación de que está de moda entre la gente poner demasiado énfasis en el desarrollo material, y se olvidan los valores internos. Debemos, pues, desarrollar un mayor equilibrio entre las inquietudes materiales y el crecimiento espiritual interior.

Pema Chödron, cuando todo se derrumba, PDF

Cada persona tiene una gran responsabilidad en esta vida. De algo si podemos estar completamente seguros, y es que solo tenemos una vida, de ahí el gran compromiso.

Bíblicamente se dice que nuestro creador fijo los años de vida del ser humano en 70, eso sí, con la eventualidad que por este tiempo pareciera que son los jóvenes los que están muriendo.

Embarcarse en el camino espiritual es como meterse en un bote muy pequeño y aventurarse en el océano en busca de tierras desconocidas.

Cuando practicamos d tee todo corazón nos sentimos inspirados, pero antes o después acabamos encontrándonos con el miedo. Pensamos que al llegar al horizonte estaremos en el fin del mundo y nos caeremos al vacío.

Como todo explorador, nos sentimos atraídos a descubrir lo que nos está esperando ahí fuera, sin saber aún si tendremos el valor necesario para hacerle frente.

Cuando empezamos nuestra exploración, tenemos todo tipo de ideales y expectativas. Buscamos respuestas que satisfagan el hambre que hemos sentido durante largo tiempo, pero lo último que deseamos es que nos vuelvan a hablar del hombre del saco.

la próxima vez que te encuentres con el miedo, considérate afortunado. Aquí es donde el coraje entra en escena. Generalmente, pensamos que la gente valiente no tiene miedo, pero la verdad es que conocen el miedo íntimamente.

El truco consiste en seguir explorando y no abandonar aun cuando descubramos que algo no es lo que pensábamos, porque eso es lo que nos va a ocurrir una y otra vez. Nada es lo que pensábamos; esto es algo que puedo afirmar con toda confianza.

Eckhart Tolle, El silencio habla

Un verdadero profesor espiritual no tiene nada que enseñar en el sentido convencional de la palabra; no tiene nada que darte o añadirte, ya se trate de nueva información, de creencias o de reglas de conducta.

Su única función consiste en ayudar a librarte de aquello que te aleja de la verdad de lo que eres y de lo que sabes en el fondo de tu ser. El profesor espiritual está allí para descubrirte y revelarte esa dimensión de profundidad interna que también es paz.

Si te diriges a un profesor espiritual o te acercas a este libro buscando ideas, teorías, creencias estimulantes o discusiones intelectuales, entonces te sentirás decepcionado. En otras palabras, si estás buscando alimento mental, no lo encontrarás y perderás la esencia de la enseñanza, la esencia de este libro, que no está en las palabras, sino dentro de ti mismo.

Es conveniente recordar esto y sentirlo a medida que vayas leyendo. Las palabras no son mas que señales. Aquello hacia lo que apuntan no se encuentra en el reino del pensamiento, sino en una dimensión interna que es más profunda e infinitamente más vasta que el pensamiento.

Una de las características de esa dimensión es una paz vibrante de vida, de modo que cada vez que sientas surgir esa paz interior mientras lees, el libro estará cumpliendo su cometido y realizando su función docente: te está recordando eres e indicándote el camino de vuelta a casa.

Éste no es un libro para leerlo de una tirada, de principio a fin, y dejarlo. Vive con él, ábrelo con frecuencia y, lo que es más importante, ciérralo asiduamente; es decir, pasa más tiempo sosteniéndolo en tus manos que leyéndolo…

La esencia, El Enfoque Diamante

Como se ha escrito miles de veces, la naturaleza última de la realidad de la esencia no puede expresarse con palabras. Sin embargo, esta realidad se manifiesta en formas esenciales puras de la conciencia y la experiencia que llamamos «aspectos» de la esencia; como el amor, la fuerza, la paz, la compasión o la conciencia, por nombrar sólo unos cuantos.

La experiencia de estos aspectos es totalmente palpable y está sujeta a criterios precisos y profundos; gracias a lo cual son posibles las descripciones verbales y el análisis que este libro se propone llevar a cabo.

El concepto de esencia se basa en tradiciones espirituales como el sufismo y algunas escuelas del budismo, aunque no siempre utilizan la palabra «esencia». En su acepción más común, «esencia» significa el aspecto más verdadero, real o sustancial de algo.

La esencia es lo que permite que algo sea lo que es. A lo largo de este libro, la utilización que hagamos de este término permitirá que vaya haciéndose cada vez más claro; y, de hecho, al final veremos que su entendimiento «espiritual» y «común» convergen en un camino más profundo, más sutil e incluso más sencillo de lo que al principio resulta posible apreciar.

Entender la esencia es vital

Empezar a entender la esencia significa empezar a no dejarse engañar por nuestras ilusiones. Este libro describe la forma en que muchas cosas, en el trabajo espiritual y psicológico, son tomadas erróneamente por la esencia.

También describe la pérdida de las cualidades de la esencia y la subsiguiente separación del verdadero ser; arrojando así luz sobre toda la historia del sufrimiento personal que surge de la realidad ilusoria de la identidad del ego individual.

La vida de la mayoría de las personas conlleva un esfuerzo constante para mantener a flote, defender, promover y mejorar esta identidad, cuyo estatus como estructura mental nunca se pone en duda.

Por esto la liberación y la alegría que supone conocer nuestra verdadera identidad se pierde; a menos que aceptemos la manifestación del deseo de una experiencia más profunda y verdadera del ser, pues, en efecto; tenemos la oportunidad de buscar la verdad sobre nosotros mismos.

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