Nuestra educación es vital para nuestro futuro, y debe ser toda una prioridad. Pero debemos tener cuidado en no ofrecernos como voluntarios y que las clases y tareas se apoderen de nuestras vidas.

Los jóvenes centrados en la escuela con frecuencia se obsesionan tanto con obtener buenas calificaciones, que olvidan que el verdadero propósito de la escuela es aprender. Como miles de jóvenes lo demostraron, nos puede ir extremadamente bien en la escuela, y aun así tener un saludable equilibrio en la vida.

Se necesita fe para vivir según los principios, especialmente cuando se tiene a las personas cerca y se avanza en la vida mintiendo, estafando, siendo indulgente, manipulando y sirviéndonos sólo a nosotros mismos. Sin embargo, lo que no se ve es que ir en contra de principios siempre nos deja expuestos a fin de cuentas.

Tómese el principio de la honestidad. Si eres un mentiroso, quizá puedas salirte con la tuya un tiempo, incluso durante años. Pero te verás en problemas si quieres hallar a un mentiroso que logró el éxito a la larga. Es imposible que podamos romper las leyes. Contra las leyes, sólo podemos rompemos nosotros mismos.

Para entender por qué los principios siempre funcionan, sólo imagina vivir con base en lo opuesto: deshonestidad, holgazanería, indulgencia, ingratitud, egoísmo y odio. No puedo imaginar algo bueno que derive de esto.