La historia de la lectura femenina se refleja de manera magistral tanto en la pintura como en la fotografía. Artistas de todas las épocas han sucumbido ante la fascinación del reto de capturar la intimidad, a veces secreta, de la lectura femenina. Sus obras nos ofrecen una visión única y sensible de la historia de las mujeres y la lectura. Pero hubieron de pasar muchos siglos antes de que ellas fueran libres de leer lo que quisieran, tanto para su educación como para su placer. Primero les fue permitido bordar, orar, ocuparse de los hijos y cocinar.

Es indudable que el acceso a la lectura, que es la principal puerta de ingreso al mundo de la cultura, supuso un gran avance para la mujer, como para cualquier colectivo étnico o social en posición de desventaja y de dependencia. Le dio mayor confianza en su propio valer, la hizo más autónoma, la ayudó a pensar por sí misma, le abrió nuevos horizontes.

Stefan Bollmann explora la historia de la lectura femenina con una particular mirada en el detalle. Este libro reúne una irresistible selección de sorprendentes pinturas, dibujos, grabados y fotografías de mujeres leyendo realizados por artistas desde la Edad Media hasta el presente, centrándose de forma especial en ciertas obras de Rembrandt, Vermeer, pero también de Manet, Matisse, Hopper o la fotógrafa Eve Arnold entre muchos otros.

En nuestros días, no sólo se considera analfabeto a quien no sabe leer ni escribir, sino también a cualquier persona incapaz de comprender un texto sin leerlo en voz alta. Sin embargo, debe haber existido una época en que las cosas eran exactamente a la inversa, en que la lectura en voz alta era la norma, mientras que hoy es la lectura silenciosa la que prevalece.