Secretos del rey Salomón para el éxito y la felicidad, PDF

Salomón fue reconocido en aquel entonces, por reyes y reinas, como el hombre más sabio que haya existido jamás. Es una historia bíblica fascinante. Así que vamos a descubrir, cuáles fueron los secretos del rey salomón para el éxito y la felicidad.

Secretos del rey Salomón para el éxito y la felicidad

Según la historia, DIOS apareció a Salomón en sueños, después de haber sido afirmado como rey de Israel, y le dijo que pidiera lo que él quisiera; y el rey Salomón pidió sabiduría y ciencia para guiar al pueblo de Israel. Y agradó a DIOS que haya pedido sabiduría y ciencia; mas no riquezas o largura de días. 

Le concedió DIOS a Salomón su petición, otorgándole la sabiduría que jamás ningún hombre había tenido, antes de él, y la promesa que después de él ninguno la tendría.

Ignorar las leyes de la existencia crea barreras

Las leyes de la existencia son tan viejas como la misma vida humana. El hecho de ignorarlas no hace otra cosa que restringir su capacidad para lograr la felicidad, una satisfacción, un propósito y un éxito genuinos.

Muchas personas actúan de acuerdo con algunas de estas leyes por casualidad, sin conocerlas ni comprenderlas, y logran de este modo cierto nivel de éxito y de felicidad. Pero, con frecuencia, el ignorar estas leyes genera barreras infranqueables de cara a un éxito y una satisfacción sostenidos. 

Por otra parte, aquellos que aprenden estas leyes y aprenden el modo de usarlas en su vuelo por la vida alcanzarán un nivel de propósito, de éxito y de felicidad que otros sólo podrán soñar. La vida orientada a un propósito se convertirá en una vida en la que el propósito se habrá conseguido. 

Todos tenemos rasgos que forman parte de la condición humana. Estos rasgos generan impulsos, inclinaciones, fortalezas y debilidades de forma natural. Sin embargo, la diligencia no es uno de ellos. De hecho, el rasgo común a todos los seres humanos es nuestro deseo o impulso de gratificación inmediata. 

Ser diligentes trae grandes recompensas

Lo queremos todo y lo queremos ya, con el mínimo esfuerzo posible. Ésa es nuestra naturaleza. Todos tenemos una inclinación natural a seguir la ley del mínimo esfuerzo. Afortunadamente, a pesar de nuestra inclinación natural, podemos optar por seguir un sendero de mayor esfuerzo y podemos hacernos diligentes en la búsqueda de cualquier empeño, proyecto u objetivo. y si usted desarrolla el tipo de diligencia al que se refiere Salomón, podrá alcanzar resultados increíbles en cualquier campo importante de su vida.

Es naturaleza humana seguir la ley del mínimo esfuerzo. Salomón se daba cuenta de que necesitamos estar motivados para optar por la diligencia en lugar de por nuestra inclinación natural de «seguir la corriente. ¿Y en qué consiste esa motivación? 

Salomón nos dice que ser verdaderamente diligente nos trae recompensas inapreciables, mientras que la falta de diligencia puede producir devastadoras consecuencias.

Por difícil que resulte de creer, la mayoría de las personas que ganan en la lotería pierden todo lo ganado en un período de tiempo relativamente breve. Incluso los jugadores que tienen la suerte suficiente como para ganar una cantidad de dinero importante en el juego lo pierden todo con el tiempo y terminan llenos de deudas. 

Los casinos de Las Vegas no ofrecen gratuitamente las fastuosas suites de los hoteles a quienes ganan mucho por su bondadoso corazón. Lo hacen porque saben que, por mucho que haya ganado alguien en el juego, al final terminará perdiendo mucho más.

Los no diligentes suelen terminar en el fracaso

Las mayores motivaciones que tenemos los seres humanos en la vida son el deseo de ganar y el temor de perder. y Salomón intenta motivarnos con las dos cosas. Si sus siete recompensas no proporcionan la motivación que usted necesita para intentar ser diligente, quizá las consecuencias de no ser diligente le puedan servir de estímulo.

El no diligente siempre se encontrará en franca desventaja Los diligentes se toman todo el tiempo que necesitan para planificar y preparar su trabajo, de ahí que lo hagan todo de forma excelente. Los que no son diligentes no se toman el tiempo necesario para planificar, preparar ni realizar su trabajo. Suelen ir «a salto de mata», y sus prisas terminan por llevarles al fracaso.

Salomón promete que toda labor diligente da como resultado una ganancia; ganancia que se mide por la exitosa consecución de sus objetivos y por la recompensa económica que usted recibe por conseguir esos objetivos.

El dinero fácil demuestra ignorancia

En la actualidad, los canales de televisión están repletos de personas que prometen fortuna sin trabajar. Usted puede comprar una propiedad inmobiliaria sin poner dinero, puede hacer centenares de miles de dólares en bienes indispensables para el trabajo aun cuando no tenga dinero ahorrado, y así sucesivamente. Salomón nos advierte de que quienes van en pos de artistas del dinero fácil y de planes para hacerse ricos rápidamente no hacen otra cosa que demostrar su ignorancia.

Salomón diferencia entre las dos formas en que la gente obtiene su fortuna: los que la obtienen a través de sus esfuerzos diligentes y los que la obtienen sin trabajar por ella. En Proverbios 13:11, advierte de que los que obtienen su fortuna por medio de búsquedas vanas verán disminuir sus riquezas y, en última instancia, las verán desaparecer. 

Los hay que hacen su trabajo diligentemente y de corazón, mientras que otros no hacen más que hablar de lo que harán algún día. Hablar es fácil, no precisa de esfuerzo. El trabajo diligente requiere una gran dosis de esfuerzo. 

Pero, mientras que el diligente saca provecho de sus trabajos, el charlatán no hace más que desperdiciar su tiempo y el de los demás. Ése es el motivo por el cual Salomón nos dice en Proverbios 14:23 que la charlatanería sólo produce indigencia

Toda tiene semillas de pereza en su naturaleza

Salomón nos ofrece cuatro pasos que cualquier persona puede aplicar para hacer de la diligencia parte de su vida cotidiana. Sin embargo, hay un gigantesco obstáculo que nos vamos a encontrar casi a diario. Y es la tendencia inherente que tenemos a seguir la ley del mínimo esfuerzo; nuestra pereza innata. 

Muy pocos se consideran personas perezosas. Pero lo cierto es que todos tenemos las semillas de la pereza en nuestra naturaleza. Y, si no se hace algo, esas semillas crecerán en un campo que socavará uno o más aspectos de nuestra vida. 

Si no les prestamos atención, pueden sofocar el potencial de nuestra vida. Normalmente, nos enfrentamos a las semillas de la pereza en algún aspecto de nuestra vida, como en nuestra profesión, y dejamos desatendidos otros aspectos, como las relaciones familiares. 

Las 4 causas que originan la pereza

Muchos hombres han hecho una gran fortuna en su vida profesional, mientras que su matrimonio terminaba en divorcio. Pero no tiene por qué ser así. Salomón nos muestra cómo podemos tratar con estas semillas, estén donde estén, y cómo podemos reemplazarlas por las semillas de la diligencia.

Según Salomón, hay cuatro causas que originan la pereza: el egocentrismo, la vanidad, la ignorancia y la irresponsabilidad. Salomón suele combinar estas dos últimas en una única categoría que denomina necedad. Para tratar de forma eficaz con la pereza, tendremos que tratar con las causas que la originan.  

Naturalmente, vemos las cosas en primer lugar desde nuestro punto de vista. Si no cambiamos de enfoque para centrarnos en los intereses y el bienestar de los demás, no haremos otra cosa que buscar una gratificación inmediata de nuestros deseos egoicos 

Nos volveremos ciegos al impacto de nuestros actos sobre nuestro futuro o sobre las vidas de los demás. Salomón sugiere que nos preguntemos qué curso de acción podríamos tomar que sirva mejor al interés de todos los afectados. 

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