Por mucho que nos empeñemos en negarlo o tratemos de huir de ello, la vida es un sendero empedrado; un río de aguas turbulentas, un reparto de bofetones constante, y nosotros podemos elegir… Podemos elegir quedarnos sentados en una piedra con los zapatos en la mano, al borde del sendero, pensando si seguir caminando o cómo seguir; podemos bracear como locos,
hasta quedarnos sin aliento, para tratar de llegar a la orilla del río a salvo, o dejarnos llevar por la corriente sin más; podemos quedarnos quietos recibiendo porrazos o tratar de liberarnos de ellos o, al menos, tratar que estos inevitables nos lleguen más suavecitos. La diferencia entre una elección y otra está en el coraje, en el valor…

Salvo los héroes de película nadie, en la vida real, es tan temerario como para que no le tiemblen las canillas en alguna ocasión. Sí que es cierto que hay personas más o menos propensas al temor, más o menos indecisas; personas que se ahogan en un vaso de agua y otras que se remangan para cruzar el océano a pie. El miedo, el temor, como todo, es relativo.

Las fobias son detonantes del miedo

Eso sí, hay miedos catalogados como comunes, que nos afectan a todos en mayor o menor medida. Las fobias, la muerte, la enfermedad, el fracaso, el dolor; la pérdida de aquello que valoramos o amamos, y estos miedos constituyen a su vez detonantes; o causas para que la medida de valentía que todos tenemos dentro, sea mayor o menor, se despierte y se dispare. Esa fuerza es, como el miedo, relativa, pero lo que sí es seguro es que la tenemos dentro todos.

A lo largo de la historia, de la literatura y la leyenda, nos han llegado ecos de grandes héroes, de valientes guerreros, de valerosos príncipes, y también de pequeños grandes vencedores que; sin pretender ganar grandes batallas o salvar al mundo, han tenido valor para salir airosos de las constantes adversidades de la vida no sólo siendo fuertes, sino y lo que es más importante- convirtiéndose por ello en honradas y buenas personas con una mochila llena de sabiduría de vida a su espalda.