Los cuatro personajes imaginarios presentados en esta fábula, los ratones «Fisgón» y «Escurridizo» y los liliputienses «Hem» y «Haw»; pretenden representar las partes simples y complejas de nosotros mismos, independientemente de nuestra edad, sexo, raza o nacionalidad.

La vida nos exige ser sabios y para eso nuestra mente tiene que trabajar de manera constante.

hay que indagar sobre las preguntas que nacen en nuestro interior, y que la mayoría de las veces se quedan sin respuesta, Una mente inquieta lucha hasta encontrar el mensaje oculto tras una obra como esta.

Cuando hablamos de los distintos cambios que como personas debemos afrontar durante distintas etapas de nuestras vidas, ya sea sentimental, laboral, entre muchas otras, nos damos cuenta de que no es fácil, es por esta razón comenzamos a experimentar diversas emociones, tales emociones como las que podemos reconocer en el texto, que a la vez es muy útil como una guía para así afrontar estos cambios, 4 tipos de personalidades y de actitudes. Nos referimos principalmente a los personajes de esta historia,

Al margen de la parte de nosotros mismos que decidamos utilizar, todos compartimos algo en común; la necesidad de encontrar nuestro camino en el laberinto y alcanzar éxito en unos tiempos tan cambiante.

Todos, como seres humanos, necesitamos encontrar nuestro camino, y aunque no queramos, siempre nos encontraremos con situaciones, tal como fue representado en esta historia, es decir, cuando nos sacan de nuestro estado de comodidad y se provoca un proceso de “cambio”.