Psicocibernetica, PDF, secretos para mejorar tu vida

[PDF] Psicocibernetica, secretos para mejorar tu vida

Para muchas personas aún, existen términos un poco confusos, por ejemplo: Psicocibernetica, PNL, entre otras más. Lo cierto es que todo apunta al desarrollo personal; investigación y conocimiento del cerebro.

El doctor Maxwell Maltz, da una explicación profunda sobre lo que es la autoimagen y lo que significa sobre la base de la personalidad y el comportamiento; como también sobre ciertas circunstancias que rodean nuestra vida.

Así, el destaca, en su libro “Psico-Cibernética”, dos aspectos importantes para comprender la autoimagen:

La autoimagen es la clave de la personalidad y de la conducta humana. Quien cambie la autoimagen transformará también la personalidad y la conducta.

La autoimagen determina y fija las fronteras de la consecución individual; define al individuo lo que éste puede y lo que no puede hacer. Amplíese la autoimagen y se ampliará la zona de lo posible.

La formación de una autoimagen realista y adecuada le hará posible al individuo imbuirse nuevas capacidades, nuevos talentos y, literalmente, convertir el fracaso en éxito.

Existen personalidades de triunfo y de fracaso

La psicología de la autoimagen no sólo ha sido comprobada por sus méritos propios, sino que también explica muchos fenómenos que; aunque conocidos desde hace mucho tiempo, no se comprendieron con la debida propiedad en el pasado.

Por ejemplo, hoy existe evidencia clínica irrefutable en los campos de la psicología industrial; de que hay personalidades de tipo extremadamente feliz, y personalidades de tipo extremadamente desgraciado, personalidades del tipo triunfador; personalidades del tipo fracaso, personalidades que tienden a la salud y personalidades del tipo enfermizo. La psicología de la autoimagen arroja nueva luz sobre todos estos tipos de la personalidad y sobre muchos de otros hechos vitales.

La autoimagen se transforma, ya sea para bien o para mal, no sólo por la acción del intelecto; ni por el conocimiento intelectual por sí solos, sino por la experimentación. Conscientemente o no, el individuo va formándose su autoimagen a partir de la experiencia creadora que ha vivido en el pasado. En su poder está cambiarla por el mismo método.

Son mínimo 21 días para cambiar la vieja imagen mental

No es un niño a quien se le ha enseñado mucho sobre el amor, sino aquél que lo ha experimentado; el que habrá de convertirse en un adulto sano, feliz y bien adaptado. Nuestro actual estado de autoconfianza y equilibrio es el resultado de lo que hemos “experimentado” y no de lo que hemos aprendido intelectualmente.

Además, la psicología de la autoimagen salva los abismos, y resuelve los aparentes conflictos entre los diversos métodos terapéuticos que en la actualidad se emplean. Proporciona un denominador común para el consejo directo e indirecto, la psicología clínica, el psicoanálisis, e incluso la autosugestión.

Todos ellos, de una manera u otra, emplean la experiencia creadora para cultivar una autoimagen mejor. Sean cuales fueren las teorías, eso es lo que realmente acontece, por ejemplo, en la “situación terapéutica” empleada por la escuela psicoanalítica; el analista jamás critica, desaprueba o moraliza, ni en ningún momento se escandaliza cuando el paciente vierte ante él sus temores, sus vergüenzas, sus sentimientos de culpa y sus “malos pensamientos”.

Se necesita mínimo de veintiún días para un cambio mental

Tal vez por primera ocasión en su vida, el enfermo experimenta ser aceptado como ser humano; “siente que su ser posee cierto valor y dignidad, y comienza a aceptarse a sí mismo y a concebirse de una manera totalmente distinta.

Por lo general se necesita un mínimo de veintiún días para que se efectúe cualquier cambio perceptible en el cuadro mental. Tras la cirugía plástica, el enfermo tarda alrededor de veintiún días para acostumbrarse a su nuevo rostro. Cuando se amputa un brazo o una pierna, la “extremidad fantasma” suele persistir durante unos veintiún días. Se necesita que los moradores de una nueva casa vivan en ella unas tres semanas antes de que ésta comience a parecerles “su hogar”. Estos y muchos otros fenómenos comúnmente observados, tienden a demostrarnos que se requiere un lapso mínimo de veintiún días; para que una vieja imagen mental se desvanezca y cristalice una nueva.

El hombre es por naturaleza es un luchador

Noah Webster define éxito como “la consecución satisfactoria de una meta propuesta”. La lucha creadora hacia la obtención de una meta, que es importante para la persona como resultado de sus más profundas necesidades; aspiraciones y talentos, produce felicidad y éxito, pues en ella el hombre actúa de acuerdo con su propia naturaleza.

El hombre es por naturaleza un ser que lucha en pos de múltiples metas. Y debido a que “así fue construido”, no será feliz a menos que funcione de acuerdo con el carácter con que fue creado; como un conquistador de metas. De ahí que el verdadero éxito y la felicidad verdadera no sólo son inseparables, sino que se engrandecen mutuamente.

Durante la pasada década hase verificado una revolución pacífica en los campos de la psicología, la psiquiatría y la medicina. Han surgido nuevas teorías y conceptos acerca del “ser” las cuales han ido desarrollándose gracias a los descubrimientos de los psicólogos clínicos; los practicantes de la psiquiatría y los así llamados cirujanos plásticos.

Se han desarrollado, además nuevos métodos, basados en estos hallazgos, los cuales han conducido a cambios verdaderamente dramáticos de la personalidad; y así también se han operado cambios en la salud e incluso, aparentemente, en las capacidades y talentos básicos del ser humano. Las frustraciones crónicas se han convertido en verdaderos éxitos.

Los estudiantes fracasados se transformaron en estudiantes de primera, en unos cuantos días, y sin necesidad de guías extras. Las personalidades tímidas e inhibidas se han convertido, también, en personalidades felices y emprendedoras.

Cada persona se desempeña en la vida de acuerdo a como se concibe

El descubrimiento Psicológico más importante de este siglo consiste en el hallazgo de la autoimágen. Confiemos o no en ella, la verdad es que cada uno de nosotros lleva dentro de sí una huella mental de este cuadro. Puede presentarse con vaguedad, o quizás se halle mal definida ante nuestro entender consciente. En realidad, puede llegarse hasta el desconocimiento absoluto consciente del mismo.

Mas ello no importa: allí está completo hasta en su último detalle. Esta autoimagen representa el concepto de la clase de persona que soy. Ha sido creada a base de nuestras propias creencias acerca de nosotros mismos. Pero muchas de estas creencias, la mayoría de ellas acerca de nosotros mismos, han ido tomando cuerpo inconscientemente, a base de nuestras experiencias del pasado; de nuestros éxitos y de nuestros fracasos, de las humillaciones sufridas; de los triunfos alcanzados y del modo con que otras personas han reaccionado con respecto a nosotros, especialmente en la primera infancia.

Con todo ello hemos formado mentalmente un “ser” (o el cuadro representativo de un ser). Una vez que cierta creencia, o idea acerca de nosotros mismos entra en este cuadro; se convierte en “una verdad” en tanto como llega a convencernos personalmente. No hablamos aquí del valor intrínseco de la misma, en cuanto se relaciona a la verdad; pero sí es cierto que actúa sobre nosotros como si precisamente fuera verdad.

Todos sus actos, sentimientos y conducta inclusive sus capacidades de todo orden hállanse siempre contenidas dentro de esta autoimagen. En pocas palabras, usted “se desempeñará en la vida real” como la clase de persona que usted mismo concibe que es. No sólo ello, sino que literalmente no puede actuar de otra manera; a pesar de todos sus esfuerzos conscientes o de toda la fuerza de su voluntad.

La autoimagen es como una una base o un fundamento

El hombre que se conceptúa a sí mismo, como perteneciente al tipo de personalidad de fracaso; hallará algún modo de fracasar, no obstante si la oportunidad ocurre a sus manos. La persona que se tiene por víctima de la injusticia, como individuo que debe sufrir; hallará, de una u otra manera, las circunstancias que le han de conducir a la verificación de estas opiniones.

La autoimagen es como una “premisa”, una base o un fundamento sobre el cual su completa personalidad; su conducta e incluso las circunstancias que le atañen se van formando automáticamente. A causa de ello, nuestras experiencias parecen verificarse, reforzando, por lo tanto, nuestras autoimágenes y creándonos un círculo vicioso o benéfico; según sea el caso determinado en que estas circunstancias y experiencias van formándose.

Por ejemplo, el alumno que se ve a sí mismo como un mal estudiante; del tipo de fracaso o como poco apto para el estudio de las matemáticas, encontrará siempre en su libreta de calificaciones; la justificación de la mala opinión que tiene sobre su persona, ello es: las calificaciones obtenidas serán la “prueba” contundente de sus fracasos.

La joven que tiene una imagen de sí misma, que corresponde a la persona de quien nadie gusta; hallará realmente que todo el mundo la evita en la escuela de danza. Ella misma invita, literalmente, al rechazo. Sus expresiones apesadumbradas, sus desmañamientos, sus ansiedades por complacer, o quizás la hostilidad inconsciente hacia todos los individuos por quienes espera ser ofendida; todo ello concurre para alejar de sí a las personas que por otra parte desearía atraer. De la misma forma, un vendedor o un hombre de negocios hallará también que sus experiencias reales tienden a demostrar la corrección de su autoimagen.

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