Procrastinación: soluciones al mal de temporada

En la sociedad occidental las personas habitualmente se plantean metas a corto, medio y largo plazo relacionadas con uno mismo/a, la educación, el trabajo, la salud, etc. lo cual implica trazar un plan para conseguirlas, ya sea un plan explícito o implícito, y una estimación del tiempo necesario para realizarlo.

Si las actividades que se planean realizar se llevan a cabo en tiempo, muy probablemente las consecuencias positivas de tales actividades sean evidentes. Por el contrario, si las conductas planeadas y orientadas a futuro no se realizan en el tiempo estimado, la probabilidad de que aparezcan consecuencias negativas se incrementa.

En general, las personas que «dejan para mañana lo que pueden hacer hoy» son vistas como personas perezosas, vagas o irresponsables; así valoradas incluso por otras personas con la misma tendencia. La falta de diligencia a la hora de realizar tareas planeadas en un tiempo, estimado se asocia con cierto malestar subjetivo; y si tal tendencia se da en diferentes áreas vitales, entonces se trata de una persona que procrastina.

El mal de dejar mañana lo que puedas hacer hoy

Todos hemos dicho en algún momento: “Mejor dejo esta tarea para mañana”; “debo llevar a la tintorería la camisa hoy, pero creo que mejor lo hago el viernes”; o “ando aplazando esto por semanas, aunque mis prioridades son otras”. El mal de la temporada que vivimos cuando posponemos un deber, o reemplazamos labores rezagadas de hace tiempo tiene un nombre y es “Procrastinación”.

Para algunos esto es normal de su rutina, sin embargo, pocas veces somos conscientes que eso afecta la productividad; y en nuestra autoestima al no finalizar tareas pendientes para llegarnos a culpar. El concepto que se tiene de sí mismo se convierte en un aspecto negativo que puede provocar ansiedad, estrés, depresión; entre otros sentimientos que afectan a la persona a un corto y largo plazo.

¿Por qué procrastinamos?

En el momento, podemos mencionar algunas relevantes que puedas hallar una razón lógica ante tus actos como la falta de disciplina; mal manejo de tiempo, no hay motivación, temor a equivocarse y al éxito, así como plantearnos altos estándares de las actividades que debemos desempeñar.

Dentro de la mente del procrastinador, el líder racional no toma las decisiones; sino la figura relajada de nosotros que hace que nos despreocupemos de los pendientes. En donde lo fácil y lo Entretenido, es mejor para poder tener cierta “plenitud” en la vida diaria; por otro lado lo que ocurre cada día es que la pérdida de tiempo sencilla hace que lo difícil; y que toma más atención se pasa para otro momento.

Los sentimientos de un buen procrastinador son negativos, con frustración y pánico; que se activan cuando las entregas son prontas o algo importante entra en riesgo. Esta situación hace que seamos más productivos y despertemos del sueño relajado; pero el efecto consume más energía y desvelo sin lógica cuando se podía cumplir antes.

Para alivio de muchos todos somos procrastinadores, solo que unos sobrepasan las líneas productivas que afectan nuestro bienestar mental y físico.

Tipos de procrastinadores

En la coyuntura que vivimos con una era digital que invade nuestras relaciones personales, las decisiones de compra, toma de opiniones e ideas; sobre información y entretenimiento al alcance de una app; pocas veces somos conscientes de lo que ha significado ciertas prácticas que afectan el cumplimiento de labores y tareas.

En este instante, vamos a ver algunos síntomas y evidencias que podamos entender mejor para definir en qué tipo de cosas somos procrastinadores.

En primer lugar, nos situamos en el contexto digital de entretenimiento. “Un video más y me pongo a hacer el informe”, “subo esta historia y ahí sí veo mi correo”, “es mi hora de break”; entre otras expresiones que usamos para seguir dando Scroll en Instagram o Tiktok, ignorando la prioridad que tenemos en el momento.

En segundo lugar, hay otro tipo de iniciativas que no se relacionan con el aspecto de trabajo o estudio; sino de actividades personales que sirven para nuestro bienestar. Por ejemplo, el propósito de hacer ejercicio y empezar “la siguiente semana”, o iniciar con clases de música el sábado. Todas estas metas que tenemos a corto, mediano y largo plazo terminan siendo un impedimento en nuestra autoestima; porque no son labores que te dejen un resultado monetario. Más bien realizar esto te ayudará con un sueño que tenías; esa meta que dejaste pasar y ahora puedes, o simplemente vivir en un constante cambio de tareas que no finalizas.

En tercer lugar y último, uno de los casos que más vemos; pero que no reconocemos como procrastinación es el que tiene que ver con las deudas. Además de que endeudarse afecta a nuestra vida financiera, todo eso implica que tengamos una mala imagen frente a las demás personas. Una razón puede ser que en verdad no haya dinero, sin embargo; cuando se trata de dejar para después ese pago pendiente por complacer gustos no necesarios es cuando vemos el error por corregir prontamente.

Soluciones y estrategias para aplicar

Ahora bien, sabemos de este fenómeno y vemos las señales claras en el dejar para después lo que podemos hacer ahora; por causa de la gratificación que permitimos en más tiempo del que deberíamos. A continuación, vamos a enumerar algunas soluciones y estrategias para aplicarlas paso a paso y sin presión; con esto veremos un progreso en las metas que tengamos tanto personales, profesionales y familiares.

Organiza y planifica:

escoge la mejor manera posible por una libreta física o digital, una app para esto o solo con un calendario. Luego haz el listado de tareas pendientes y prioriza según el nivel de complejidad empieza por las más difíciles.

Técnicas de gestión de tiempo:

existen diversas estrategias ya estudiadas y aplicadas para poder cumplir tareas en ciertos tiempos controlados. Una de esas es la técnica Pomodoro para poder tener rangos de productividad al máximo y otros de descanso a otras tareas. Esta y otras que puedes aplicar para tu beneficio probando opciones para administrar mejor el tiempo.

Aléjate de las distracciones:

es común que al iniciar el día vayamos a Instagram, Tiktok, Youtube o Facebook mientras tomamos el café; lo que habría que hacer es alejarte de aquellas cosas que te quiten tiempo valioso para cumplir tus deberes. Si distraerse en tiempos de descanso, pero no abusar de eso para dejar de lado tareas.

¡Descansa!:

a veces la causa del estrés, o ansiedad al momento de procrastinar es el abandonar esos tiempos de descanso necesarios; cuando se almuerza, cena o en los fines de semana. Por eso hay que tomar tiempos o días libres, para hacer algo que nos guste; o simplemente para dormir más de lo que tener tantas ocupaciones no lo permitan.

Límites y premios:

es importante definir esas fechas de entrega que nos ayudan a no postergar actividades que generen consecuencias graves a largo plazo. Además, premia esos esfuerzos extra con dulces, salir por un helado, ver un capítulo de una serie, revisar tiktok por unos minutos; y así poder motivarte.

Finalmente, hay que tener un balance de lo que priorizamos en nuestra vida y no desgastarnos entre mucho descanso o mucho trabajo. Sobretodo hay que tomarlo con calma y que muchos pasan por eso al igual que tú; por eso sigue estos consejos y actúa en tu beneficio personal, pues al final solo es una temporada por superar.

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