[PDF] Pequeño cerdo capitalista, finanzas personales

Una vez que se conoce concretamente la situación financiera y se ha detectado cómo se gasta el dinero o cómo se ahorra, debe procederse a idear un plan que se adecue lo más posible a cada circunstancia o necesidad.

Para poner en marcha un plan de acción hacia la liberación económica
se debe estar convencido de que el dinero es bueno y necesario, vencer el miedo a recortar gastos o implementar nuevos hábitos y aprender a vivir con sencillez para ahorrar también tiempo,
un tiempo que puede volverse productivo.

De manera especial, el camino a la liberación exige mantener la ilusión, los sueños y la perseverancia.

En finanzas siempre hay un ganador: si alguien invierte mal su dinero, otro puede usarlo para hacer más dinero; si estás en una afore patito, al no averiguar cómo funciona, ellos te cobran por darte menores rendimientos que a tu vecino.

En la tienda de los pagos chiquitos que cobra muchito, acabas pagando tres veces más el precio de la tele; porque no conoces el costo real del crédito y sólo te emocionas con lo poco que debes abonar semanalmente.

Si tú no le avisaste a tu familia que tenías un seguro de vida y éstos no lo cobran; tu dinero se puede quedar por años en las arcas de la aseguradora.

¿Por qué no ser tú el que gane, para variar el asunto? No necesitas volverte un cerdo capitalista… o bueno, sí, pero sólo un poco, uno pequeño. Ser un pequeño cerdo capitalista no significa que si eres vegetariano y activista de Greenpeace tengas que dejar de serlo; cambiar de partido político y dejar de pensar sobre lo mal que está distribuida la riqueza en el mundo.

Manejar el dinero no es una de las materias que vemos en la secundaria o en la prepa; aunque deberíamos y a veces en las familias el tema es un tabú igual o incluso mayor que el sexo. Si tenemos suerte, puede que aprendamos gracias a consejos anecdóticos del tío de la prima que no vino a la fiesta. Si no, pude que sea dándonos de topes por ponerles taches a esas cosas que en realidad nos podrían ser útiles.

Nunca es tarde para aprender a manejar el dinero

Lo más importante que desconocemos de las finanzas personales es su funcionamiento. Al final, aunque no lo parezcan, las finanzas son una disciplina inventada por los seres humanos que tiene una lógica accesible para todos. El caso es que no nos la explican muy seguido.

La mayoría de la gente que ya no está en sus veintes, treintas, o a veces; ni en sus cuarentas y que se topa con un libro de finanzas personales, piensa: “De haberlo sabido antes”; “es muy buena idea, pero demasiado tarde para empezar”; “no tengo remedio, no hay nada qué hacer” y… la verdad, la verdad, no hay nada que esté más lejos de ser cierto: sin importar tu edad; aprender a manejar el dinero y enderezar las finanzas personales, mejorará siempre tu calidad de vida.

En cualquier momento puedes aprender a planear, a ahorrar y a alcanzar metas que quizá no has logrado por descuidar esta área de tu vida. Y más que poder, lo necesitas. En ocasiones estamos muy cómodos con el modo en que hacemos las cosas; y nos escudamos en que si hemos sido de determinada manera toda la vida desorganizados; viviendo endeudados y posponiendo el ahorro es imposible cambiar, pero es falso.

Una de las causas más comunes de fracaso en el intento por ahorrar es esperar a guardar el dinero hasta hacer todos nuestros gastos. Ahorrar lo que sobre, es una mala estrategia por un pequeño detalle: nunca sobra. Si no son los pagos diarios, sucede una emergencia o, simplemente, “todavía tengo dinero”, nos damos un gustito y adiós. Además, como no tenemos una idea real de cuánto tendremos disponible al final, es imposible planear.

Aprende a controlar tus gastos y pon a trabajar el dinero

Si hay algo que tiene que ver con nuestra baja o completamente inexistente capacidad de ahorrar son nuestras ideas sobre el dinero; en ocasiones son claramente ilógicas, en otras no tanto, pero por si es Chana o Juana; vamos a darle una repasada a las creencias erróneas que normalmente nos meten el pie y que necesitamos cambiar a toda costa.

El millonario que todos tenemos en la cabeza frecuentemente tiene poco que ver con quien realmente es rico y quien sólo es gastalón. ¿Cuál es la diferencia? Dos palabritas: libertad financiera, que es simplemente la capacidad de hacer con tu vida lo que quieras; y tomar las decisiones que desees sin que dependa del dinero o te detengan las deudas.

En la era de las facilidades de pago, la verdad es que no es ciencia cuántica comprar mucho, de ahí a que lo que adquiramos sea realmente nuestro es otra historia, podemos deber hasta la camisa, aunque hay que evaluar si esas pequeñas, medianas o grandes compras están limitando nuestros planes a futuro.

Conocer bien cómo gastas, controlar tu compritis aguditis y poner a trabajar tu dinero. El ideal, en el que coinciden la mayoría de los gurús de las finanzas personales; es que inviertas tu dinero de manera tal que llegue el día en que no dependas de un empleo asalariado para pagar tus cuentas; sino simplemente del flujo de tus inversiones.

Suena complicado, pero hay varias inversiones, incluso pequeños negocios, con los que puedes empezar a hacer crecer tu lana sin tener millones; el chiste consiste en estar alerta y olvidar los prejuicios como: “Eso es para grandes hombres de negocios, gente que sabe de finanzas»; lo importante no es el capital con que cuentas, sino cómo lo utilizas.

No te endeudes para comprar cosas innecesarias

La meta es convertir lo que ahorres en activos; es decir, cosas que produzcan dinero sin necesidad de trabajar. ¿Cómo qué? Puede ser que compres un bien inmueble para rentar, que adquieras un fondo de inversión; o pongas algún negocio que no demande tu presencia, como maquinitas expendedoras un seguro dotal o comprar cosas que con el tiempo se revalúen.

No te endeudes para comprar una pantalla plana gigante, que a crédito te costará 20 o 30% más, que no crece en valor; y que cambiarás en máximo tres años y no inventes que la vas a revender por más, porque eso es imposible. Espérate y págala en cash.

En cambio, si hay un terreno que puedes comprar para hacer un estacionamiento; que te genere dinero, ve corriendo al banco, y con su dinero asegúrate una renta para ti, eso sí; checa que haya un margen suficiente entre lo que vas a ganar y los intereses que pagarás, si no, no es negocio. Y, por último, pero no menos importante: dedícale tiempo a tu dinero. Esto es, aprende sobre finanzas personales, aprende a conocer tus gastos, encontrar formas de ahorro, cazar oportunidades y monitorear cómo vas.

A todos nos encanta gastar y el chiste no es vivir para siempre en la austeridad; sino encontrar la manera de que nuestro dinero se vuelva tan listo y productivo que podamos gastar y depender menos de nuestro sueldo.

Tal vez demande que ahorres más hoy, y “estudies” más que tus amigos; sobre finanzas personales pero es un precio realmente bajo si piensas cuánto es lo que pagas por comprar tu libertad; como decía un financiero que sabe mucho sobre la planeación a largo plazo, pero es muy modesto y pidió no ser mencionado.

El dinero que debe ahorrado hoy está en los malos hábitos

Si hay algo que los gastalones aman de manera sobrehumana son las ofertas; por la simple razón de que mientras le dan rienda suelta a su ímpetu firmador, ¡hasta creen que están ahorrando! En el 99.99% de los casos, no es así.

Los cientos o miles de pesos que deberían estar engordando nuestra cuenta de ahorro están en los hábitos diarios. Como ya leíste arriba, levantarte tarde y tener que tomar taxi cuando puedes caminar al trabajo tiene su costo; lo mismo ser flojonazo para cocinar y comer fuera siempre, o peor; cumplir con el estereotipo del soltero ochentero y su costumbre de ir a cenar siempre pizza; que además de acabar con tu cartera, seguro termina con tu abdomen de lavadero, si es que alguna vez lo tuviste.

¿Se te ocurre algún otro ejemplo de gasto que eliminarías si cambiaras tus rutinas? Casi seguro. Analiza todo lo que haces en el día desde que te levantas hasta que te acuestas, ¡encuentra ese dinero extra!.

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