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[PDF] Los 5 Niveles de Liderazgo

¿Cómo hacer que la gente entienda el liderazgo? A quienes no están dotados naturalmente para liderar, el tema puede parecerles un misterio; para ellos es como caminar por un pasillo oscuro. Tienen la sensación de a dónde desean ir, pero no logran ver hacia delante ni saben dónde yacen los problemas y las dificultades.

Para muchas personas en el mundo académico, liderar es un ejercicio teórico, una ecuación cuyas variables son dignas de investigación, estudio y debate riguroso. Por el contrario, Los 5 Niveles de Liderazgo son visualmente sencillos, de modo que cualquiera pueda aprenderlos.

El liderazgo es un proceso, no una posición. Hubo ocasiones en que los términos liderazgo y administración se usaban de manera intercambiable. Ahora la mayoría de personas reconocen que existe una importante diferencia entre los dos vocablos. En el mejor de los casos, administración es cuando las cosas no cambian.

El liderazgo trata con personas y sus dinámicas, que están en constante cambio. Nunca permanecen estáticas. El desafío del liderazgo es crear cambios y facilitar el crecimiento. Esto exige movimiento, el cual, como usted verá pronto, es inherente a avanzar de un nivel de liderazgo al siguiente.

Cuando las personas cavilan en su viaje al interior del liderazgo muy a menudo piensan en una trayectoria profesional. ¡En lo que deberían estar pensando es en desarrollar su propio liderazgo! El buen liderazgo no tiene que ver con avanzar uno mismo sino con avanzar su equipo.

La experiencia sin aprendizaje voluntario no da progreso

Crecer como líder requiere una combinación de crecimiento intencional y experiencia de liderazgo. Si las personas confían solo en la experiencia sin aprendizaje voluntario y sin preparación para el siguiente nivel, no progresarán como líderes.

Por otra parte, si solo se preparan mentalmente pero no obtienen experiencia a través de riesgos y recompensas, sufrimientos y errores, entonces tampoco progresarán. Se necesita lo uno y lo otro, además de alguna cantidad de talento.

Pero no se puede tener control sobre cuánto talento se posee. Solamente se puede controlar lo que se logra hacer con ese talento. Podemos ver esta dinámica cuando los atletas intentan pasar del nivel universitario al profesional.

Todos tienen un grado de talento. Lo que ayuda a quienes triunfan es el crecimiento proyectado y la experiencia. Los atletas que solo confían en su experiencia universitaria a menudo no logran su anhelo. Y los que se preparan física y mentalmente pero nunca obtienen verdadera experiencia de juego, con frecuencia tienen el mismo resultado negativo. Se necesita lo uno y lo otro para triunfar.

Si usted posee un don natural para liderar, es probable que tenga pasión por crecer. Le gusta ver cómo se edifican cosas. Esto es parte de su ímpetu. Siga adelante. Si tiene una cantidad más modesta de talento, no pierda la esperanza.

Puede compensar mucho siendo un estudiante muy esforzado de liderazgo, aprovechando así al máximo toda oportunidad. Sea como sea, recuerde que el éxito en cualquier nivel le ayuda a ser más triunfador en todos los demás niveles. Así que esfuércese para ganarse el nivel en que ahora se encuentra. Esto lo preparará para el futuro.

Para avanzar con éxito se necesita decisión y actitud

Una de las cargas del liderazgo es que a medida que avanzamos, también avanza la gente que lideramos. Alcanzar nuestro potencial crea un ambiente para que otros alcancen su potencial. Cuando los líderes dejan de avanzar es necesario hacer dos preguntas: “¿Pueden mejorar?” y “¿Mejorarán?” Algunos no pueden; han llegado a su límite. Otros no. El problema no es de capacidad sino de decisión y de actitud. Si las personas están dispuestas a mejorar y a cambiar sus actitudes, el cielo es el límite.

Los líderes exitosos se esfuerzan por conocerse personalmente. Conocen sus fortalezas y debilidades. Entienden su temperamento. Saben qué experiencia personal les puede ayudar. Conocen sus hábitos de trabajo y sus ritmos diarios, mensuales y temporales. Saben con qué clase de personas trabajan mejor y con cuáles deben tener más sabiduría a fin de llegar a apreciarlas.

Estos líderes poseen un sentido de hacia dónde van y cómo desean llegar allí. Como resultado saben qué son capaces de hacer, y su liderazgo es firme. Conocerse personalmente en un nivel muy profundo no es algo fácil o rápido. Es un proceso largo y complicado en el que una parte no es especialmente divertida; pero usted debe enfrentarla si desea ser mejor líder. El conocimiento personal es básico para liderar con eficacia.

Si un líder tiene valores éticos solidos será respetado por ellos

Los valores que usted tiene son el alma de su liderazgo, y dirigen su conducta. Antes de que pueda crecer y madurar como líder debe comprender claramente sus valores y comprometerse a vivir coherentemente con ellos, pues conformarán su conducta e influirán en la forma en que lidera.

Está claro que, si los líderes tienen un sólido conjunto de valores éticos, con los que viven de acuerdo, entonces las personas los respetarán por cómo son y no por la posición que poseen.

Los líderes inmaduros tratan de utilizar su posición para estimular alto rendimiento. Los líderes maduros con conocimiento de sí mismos comprenden que un rendimiento alto y continuo no lo motiva posición, poder o reglas, sino valores reales y genuinos.

Si usted desea llegar a ser mejor líder no solo debe conocerse y definir sus valores; también debe vivirlos. Mientras piensa en la forma en la cual definirá su liderazgo, tenga en cuenta qué clase de hábitos y sistemas practicará constantemente. ¿Qué hará todos los días al llegar al trabajo?

¿Costumbres espirituales que conservará para mantener el rumbo? ¿Cómo tratará a la gente? ¿Cuál será su ética? ¿Qué clase de ejemplo establecerá? Todas las cosas están a disposición de cualquiera. De usted depende definirlas. Y mientras más temprano emprenda el viaje del liderazgo, mayor será el potencial para obtener buenos resultados si empieza ahora mismo a desarrollar buenos hábitos.

La conclusión es que una invitación a liderar personas es una invitación a marcar la diferencia. El buen liderazgo cambia vidas individuales. Forma equipos. Construye organizaciones. Impacta comunidades. Tiene el potencial de impactar el mundo. Pero nunca olvide que la posición es tan solo el punto de inicio.

Los líderes posicionales rechazan muchos de los aspectos humanos de liderar a otros

Los líderes que confían en sus títulos o en su posición para influir en otros simplemente no parecen llevarse bien con los demás. ¡A algunos ni siquiera parece gustarles la gente! ¿Por qué? En realidad es la pregunta de la gallina o el huevo. ¿No se llevan bien con nadie y como resultado confían en la posición? ¿O es debido a que confían en su posición que no toman el tiempo ni hacen el esfuerzo por llevarse bien con la gente?

Quizás existan ambas clases de líderes posicionales. Sin embargo, Esos líderes rechazan muchos de los aspectos humanos de liderar a otros. Pasan por alto el hecho de que todas las personas tienen esperanzas, sueños, deseos y metas. No reconocen que en calidad de líderes deben unir su visión con las aspiraciones de su gente en una manera que beneficie a todos. En resumen, no lideran bien porque no reconocen ni tienen en cuenta que liderazgo es relacionarse con personas.

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