La mente que poseemos nos es muy útil para guiar esa parte del universo que nos rodea y que llamamos nuestro cuerpo.

La mente nos sirve para realizar acciones asombrosas en el universo que nos rodea y aunque se suele usar la analogía con los ordenadores digitales de nuestra era su alcance y utilidad sobrepasa con mucho la de los toscos rudimentos electrónicos de nuestra era.

Sin embargo la mente de una persona no deja de ser un conjunto de reglas y recetas que han sido adquiridas; y dirigidas por todos los elementos del universo que nos rodean; incluido nuestro propio cuerpo y cuya finalidad es asegurar la supervivencia del individuo en el ambiente donde el cuerpo se desenvuelve.

Luego si la mente es tan sólo un conjunto de reglas, y dichas reglas son distintas en cada individuo a lo largo de su evolución en la sociedad además de poderse cambiar a voluntad con aprendizaje y tesón; eso implica otra verdad fundamental.

Mente y patrones

Todo producto de tu mente está basado en patrones sociales, conductas aprendidas, modelos abstractos del mundo enseñados o aprendidos de nuestros semejantes; y por lo tanto tan sólo son herramientas que nos ayudan a entender el mundo y que nunca son la realidad misma de las cosas.

«Para que el universo que nos rodea cambie, primero tenemos que cambiar nosotros, nuestros hábitos y nuestros prejuicios».

Nada cambia sin que primero hayamos cambiado nosotros; la belleza se encuentra en nuestro interior es una frase que oímos con mucha frecuencia; pero no muchos consiguen verlo simplemente porque no saben dónde tienen que buscarla.

Tampoco podemos cambiar nuestro yo real; porque como ya hemos visto, nuestro YO es perfecto, bello ya por sí solo, es el OBSERVADOR PERFECTO, observa y percibe no necesita ser cambiado ya que es puro por naturaleza; tan sólo hay que dejar que el mismo se manifieste a la otra persona tal como es.