[PDF] El juego de la vida y cómo jugarlo

La mayoría de la gente considera la vida como una batalla, pero la vida no es una batalla sino un juego. Un juego en el cual, sin embargo, no es posible ganar si no se posee el conocimiento de la ley espiritual.

Todo lo que un hombre siembra, eso cosechará. Esto significa que aquello que un hombre da por la palabra o por la acción, eso recibirá.

Nosotros aprendemos que la imaginación juega un papel primordial en el juego de la vida. Guarda tu corazón más que cualquier otra cosa, pues de él manan las fuentes de la vida.

Atraiga a su vida todos los deseos justos de su corazón, la santidad, la riqueza, el amor, las amistades, la perfecta expresión de usted mismo y la realización de los más altos ideales.

La imaginación es llamada las tijeras del espíritu y, de hecho, recorta sin parar, día tras día las imágenes que el hombre forma y, tarde o temprano, encuentra en el plano exterior sus propias creaciones.

Todo lo que el hombre siente profundamente o imagina claramente queda impreso en el subconsciente y se manifiesta en los menores detalles.

Es el espíritu humano que ve la vida tal como ésta se manifiesta. Observa la muerte, los desastres, la enfermedad, la miseria, y las limitaciones de todos los tipos, e imprime todo esto en el subconsciente.

La abundancia existe siempre en el camino del hombre, pero no puede manifestarse más que por el deseo, la fe, o la palabra pronunciada. El señor Jesucristo indicó claramente que es el hombre quien tiene que dar el primer paso.

Nada se interpone entre el hombre, sus más altos ideales y cada deseo de su corazón, si no son la duda y el temor. Por eso si el hombre desea algo ardientemente, todos sus deseos se realizarán instantáneamente.

Dios es la fuente y que, por su palabra, el hombre puede hacer surgir todo lo que le pertenece por derecho divino. Sin embargo, debe tener una fe integral en la palabra que él pronuncia.

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