En el camino que conduce a la riqueza material, tendremos que convertirnos en practicantes de técnicas y lecciones enfocadas a tal fin.

«El arte de hacer dinero», Este libro contiene claves VALIOSAS para alcanzar la libertad financiera..

La independencia financiera requiere que usted aplique los principios de liderazgo en su ámbito económico, y el principio fundamental que le permitirá la prosperidad será el dominio de sí mismo, esto es, la madurez de carácter, pues sin ello difícilmente podrá tener una visión clara de cómo obtener la independencia financiera que, expresada con una frase fácil de memorizar, consiste en hacer que el dinero trabaje para usted, y no que usted trabaje para el dinero.

Tal vez piense que la realidad económica por la que está usted atravesando en estos momentos es muy difícil y no ve cómo podría alcanzar su independencia financiera si vive agobiado por sus deudas. Sin embargo, muchos problemas económicos no se explican por la falta de ingresos, sino por la indisciplina en sus gastos y su incapacidad para ahorrar.

Muchísimas personas salen de casa todas las mañanas a ganar algo que no saben cómo se maneja y, no obstante, atribuyen su falta de dinero al bajo salario devengado. Dicen: “Lo que gano no me alcanza para nada”. Ésta es su conclusión fatalista, aunque el problema de fondo radica en los hábitos de consumo y en el desconocimiento de cómo administrar sus ingresos. Han vivido sin tener control de sus finanzas y la culpa de todo se la atribuyen a su sueldo.

Si en esta sociedad el dinero es y seguirá siendo el medio de intercambio para obtener satisfactores, ya va siendo hora de que usted domine los principios que lo rigen. Su prosperidad no depende únicamente de sus ingresos, sino de la forma en que los administra. En otras palabras: lo importante no es lo que gana, sino cómo lo gasta; es más, lo que importa verdaderamente es cuánto de sus excedentes invierte en su futuro.

Históricamente, las bases de la prosperidad económica no han cambiado demasiado; nuestros abuelos aplicaron muchos de esos principios durante toda su vida. Sin embargo, nuestra sociedad moderna se basa, fundamentalmente, en el consumo: una propaganda incesante acerca de una infinidad de productos y servicios nos espera cada mañana y a cada instante.