PDF, Dejen dé robarse los sueños, Seth Godin

Hace ciento cincuenta años, los adultos fueron desplazados por la mano de obra infantil. Los niños mal pagados estaban quitando los trabajos a los adultos trabajadores. Claro, existía una indignación por los niños de siete años perdiendo dedos y siendo explotados en las fábricas, pero el razonamiento económico era supremo. Los dueños de las fábricas argumentaron que sería catastrófico para sus industrias el perder dicha mano de obra; y lucharon fuertemente por mantener a los niños en la fábrica, la justificación era que no podían darse el lujo de contratar adultos.

No fue hasta 1910 que el sistema educativo nacional se puso en marcha. Parte del razonamiento utilizado para vender esta enorme transformación a los industriales fue, que niños educados se convertirían en trabajadores más productivos y obedientes. Nuestro sistema actual de enseñar a los niños a sentarse en filas rectas y obedecer instrucciones no es una coincidencia; fue una inversión en nuestro futuro económico.

El plan: cambiar salarios de corto plazo para los niños por productividad a largo plazo; al darle a esos niños una idea de cómo hacer lo que se les ordenaba. La educación a gran escala no fue desarrollada para motivar a los niños o crear especialistas. Fue inventada para crear adultos que trabajaran bien con el sistema. Cantidad era más importante que calidad, así como lo es para la mayoría de los industriales. Funcionó, por supuesto. Surgieron muchas generaciones de empleados productivos. ¿Pero ahora?

Gastamos una fortuna enseñando trigonometría a niños que no la entienden

Si haces un trabajo donde alguien te diga exactamente que hacer, él encontrará a alguien más barato que tu para hacerlo. Y aún así nuestras escuelas vomitan gente, que está atorada buscando trabajos donde sus jefes les digan exactamente qué hacer.

Crear una sociedad culturalmente coordinada: para este fin, la escuela no es, ni cercanamente tan buena como lo es la televisión. Existe un gran abismo entre la experiencia cultural en la escuela sin fondos y sobrepoblada de la gran ciudad; comparada con la escuela con recursos en los suburbios.

Existe una significativa distinción cultural entre un desertor del colegio y un graduado de Yale. Existen grandes grietas en algo tan simple como tu creencia sobre si el método científico es útil. A donde fuiste a la escuela dice mucho de lo que se te enseñó. Si la meta de la escuela es crear un cimiento para una cultura común; entonces no ha logrado este fin al nivel que debería ser capaz de lograr.

Impulsar la ciencia y el conocimiento en el interés de obtener más información: gastamos una fortuna enseñando trigonometría a niños que no la entienden; no la utilizarán y no estudiarán más matemáticas en sus vidas. Invertimos miles de horas exponiendo a millones de estudiantes a la literatura, pero los estamos entrenando a nunca más leer por diversión (un estudio encontró que el 58% de todos los norteamericanos nunca leerán por placer una vez concluida la escuela). Siempre que asociemos el leer un libro con tomar un examen hemos perdido completamente el punto.

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