No tan elemental, PDF – Daniel Tubau

Detectives, Hipnotismo, Investigación

Presentación.

Estimado lector. Observe a su alrededor. ¿Qué es lo que ve? Probablemente nada resaltable. Una imagen cotidiana, trivialidades, insignificancias. Una estampa costumbrista. Ahora póngase en la piel de «Sherlock Holmes», el maestro de la deducción, el más hábil de los investigadores, un precursor de la semiótica, del método científico, de
disciplinas como la criptografía, la medicina y la hipnosis.

Con esas habilidades trate de descubrir cuál es la profesión de cualquiera que pase a su alrededor. Trate de saber de dónde viene, adónde se dirige, qué le perturba. Elucubre sobre cuáles son sus intenciones, qué esconde, si miente o es honesto.

No es una tarea sencilla. Pues bien, este es el objetivo que nos plantea Daniel Tubau, conocer cuál es el método utilizado por el más célebre de los investigadores. Aprender a leer los rostros, a identificar signos de aspecto banales, a descifrar enigmas y resolver retos mentales. Todo, en definitiva, para ver más allá de las apariencias, para conocer qué mundo se oculta tras lo evidente.

De la pobreza al poder, PDF – James Allen

Hallé una Ley, la Ley del Amor; una Vida, la Vida de conformidad con esa Ley; una Verdad, la verdad de una mente conquistada y un corazón callado y obediente.

Y soñé con escribir un libro que ayudara a hombres y mujeres, ya fueran ricos o pobres, ilustrados o iletrados, mundanos o místicos, a encontrar dentro de ellos mismos la fuente de todo el éxito, toda la felicidad, todos los logros, toda la verdad.

Miré al mundo alrededor, y vi que estaba ensombrecido por pena y arrasado por los fieros fuegos del sufrimiento. Y busqué la causa. Miré alrededor, sin hallarla; la busqué en libros, sin hallarla; la busqué dentro de mí y encontré la causa y la naturaleza mía de esa causa. Miré de nuevo, ahora más profundamente, y hallé el remedio.

El sueño permaneció conmigo, y por fin tomó sustancia, y ahora lo envío hacia el mundo en su misión de sanar y bendecir, sabiendo que no puede sino llegar a los hogares y corazones de aquellos que están listos para recibirlo.

James Allen.

Los Siete Hábitos para dirigir tu vida, PDF – Jose Mª Acosta

Todos los días debemos enfocar nuestra mente a mejorar, ¡no es cuestión de momentánea! ¿queremos dirigir nuestra vida? pues entonces debemos tener responsabilidad, porque no podemos dirigirla de cualquier manera…

Está comprobado que solemos perder del orden de 3 horas al día a causa de hábitos que resultan inadecuados.

Estos hábitos no sólo producen un agobio en el trabajo sino también afectan a la calidad de nuestra vida.

¿Cómo combatirlos? Cultivando siete hábitos adecuados constructivos que nos ayudarán a gestionar nuestro tiempo y dirigir nuestras vidas. Son fáciles de asimilar pero aplicarlos requiere cierta disciplina.

Sin embargo, una vez convertidos en hábitos rinden dividendos durante años. Si aplicando estos consejos consigues lograr más con menos esfuerzo y aumentar tu calidad de vida, habremos cumplido nuestra meta: ayudarte a alcanzar la tuya.

David W.H. Teague.

Ten peor coche que tu vecino, PDF – Luis Pita

Puede ser mas fácil conseguir dinero que administrarlo, son muchos los casos de personas que lograron prosperar económicamente, pero la dicha duro poco, al no saber administrar de manera correcta sus finanzas lo perdieron todo.

Vives tranquilo y feliz. Puedes trabajar en un puesto que a otras personas les causa un estrés enorme pero que, sin embargo, a ti te parece una oportunidad para aprender y crecer. En definitiva,
cambia totalmente tu perspectiva de la vida y empiezas a disfrutar cada momento.

El principal obstáculo para ser feliz es el miedo. Cuando vives con una red de seguridad debajo no tienes miedo a caerte o a equivocarte.

Tienes más éxito profesional. Cuanto eres tú mismo en el trabajo, más éxito alcanzas. El miedo al fracaso o a perder tu trabajo inhibe tu creatividad en el trabajo y te impide sacar todo lo mejor de ti.

Cuando eres libre financiera mente desaparece el miedo a que te despidan o al qué dirá de ti tu jefe, y te concentras solo en dar lo mejor de ti. Curiosamente en el momento en que dejas de preocuparte sobre si pueden despedirte, empiezan a llegar los ascensos. Todos, incluidos tus jefes, queremos trabajar con gente segura de sí misma, que da lo mejor de sí y que se atreve a tomar
riesgos calculados.