Cada vez que abandonas tus sueños es como si encerraras a Dios en una caja porque, después de todo, tú eres su creación y Él te fabricó con un propósito. Por lo tanto, tu vida no se puede limitar más de lo que el amor de Dios puede ser contenido.

Podemos elegir vivir en las desilusiones y las desventajas; podemos elegir amargarnos, enojarnos o entristecer. O, cada vez que enfrentemos tiempos difíciles y a gente cruel, podemos aprender de la experiencia y seguir avanzando, adquiriendo así la responsabilidad de nuestra propia felicidad.

Como un hijo de Dios, eres hermoso y bello, eres más valioso que todos los diamantes de la tierra. ¡Tú y yo fuimos diseñados con perfección para ser quienes somos! Y aun así, nuestro objetivo siempre debe ser superarnos y rebasar las barreras a través de nuestros grandes sueños.

No importa lo abatido que te sientas en la vida, siempre hay esperanza. A pesar de que las circunstancias parezcan desastrosas, más adelante siempre nos esperan días mejores. Sin importar lo funesto de la situación, siempre te puedes elevar sobre ella. Desear que las cosas cambien no produce ningún resultado, pero ¡tomar la decisión de actuar ahora mismo, puede cambiarlo todo!

la tristeza tiene un propósito. Es totalmente natural experimentar esta emoción, sin embargo, no debes permitir que domine tus sentimientos día y noche. Tú puedes controlar tu respuesta, sólo debes enfocarte en los pensamientos más positivos y en las acciones que elevan tu ánimo.