Miguel Ruíz, Los cuatro acuerdos, PDF

Miguel Ruíz, Los cuatro acuerdos, PDF

Los Cuatro Acuerdos, de Don Miguel Ruiz, es un libro de fama mundial; que se identifica con la vida cotidiana del ser humano. Recomendado por importantes instituciones educativas. Y a través de mucho coaching de autodesarrollo.

Un contenido altamente interesante que refleja claramente las reacciones y episodios comunes en el hombre manejados desde la óptica salomónica de los toltecas, sabios que se basan en la trascendencia humana más allá del sufrimiento considerando al individuo capaz de superar sus obstáculos, tomar conciencia, transformarse e intentar.

Tal es su importancia en las teorías plasmadas que una de ellas en particular brinda  orientaciones interesantes del autor siendo potencial en el ser humano pues se refiere a la mente como punto clave para el accionar en la vida, donde en ocasiones aparecen las suposiciones que logran aterrizar en el pensamiento para bien o para mal. 

El hecho de imaginar todo un escenario que no existe, nos lleva a tomar decisiones erróneas y por ende; asumir consecuencias que pueden evitarse tan solo con comunicar, preguntar y expresarse. El proceder inadecuado simplemente desata el veneno emocional que se esparce por el entorno propiciando el chisme y la murmuración en su máxima acción. 

¿Suponer es un problema? 

Por lo general, crear expectativas partiendo de la fantasía no es lo más sano. Pretender que una relación se haga realidad únicamente con el leve acercamiento, puede generar un universo de supuestos; y si la imaginación es osada, abarcar hasta el futuro en sueños que no están en el entorno. 

El proceso de justificar, explicar y comprender son aspectos que necesita la mente para establecer confianza y seguridad. Inmediatamente, hasta los silencios de una persona nos hacen suponer; porque existe la urgencia de una respuesta clara que podemos conducir hacia lo positivo o negativo, dependiendo de nuestras experiencias con terceros y el entorno. 

Accionar pensando en terceros 

Frecuentemente, nuestras acciones en la vida las emprendemos pensando en terceros, en qué pensarán de nosotros, cómo lo tomarán otros y que; seguramente se agradarán o decepcionarán en dado caso buscando complacer imaginariamente a la sociedad o al resto. 

La película que se arma en la imaginación es sumamente rápida y volátil. En oportunidades, no permite escuchar a los involucrados, porque establecemos radicalmente una verdad absoluta; como mecanismo de defensa para contener un miedo profundo que no queremos saber.

Exteriorizando miedos 

El problema, o la piedra de tropiezo en las suposiciones es el terror a preguntar, a no recibir la respuesta que esperamos; exteriorizando los miedos basados en vivir de incógnitas, que solo producen más preguntas no respondidas por la raíz del conflicto, obteniendo la señal proveniente de nuestro yo interno que desconoce lo real multiplicando la incertidumbre. 

La oportunidad de poder hablar y expresar lo que sentimos sin miedo a recibir una respuesta mala o buena, nos permite conocer si vale la pena seguir el curso o cambiar de rumbo, momento que ayuda en el avance las cosas de la vida  que seguro tendrá repercusión para el futuro. 

Evidentemente, desafiar el miedo sin necesidad de seguirse encasillando o atando a una mentira, abre las puertas a continuar y no consumirse en el tiempo; dejando que las circunstancias se presenten desfavorablemente y viviendo en una plena frustración por no haber dado el paso que se necesitaba. 

Sanando el filtro personal 

Cuando solo ha tenido interacciones limitadas con alguien, es fácil hacer suposiciones sobre la forma en que está actuando. Cada pequeño detalle se vuelve más significativo porque tiene muy poco con qué trabajar. Luego, toma esos pequeños detalles y los ejecuta a través de sus propios filtros y sus reglas acerca de cómo debería funcionar el mundo. 

Sin embargo, la otra persona tiene sus propias reglas y filtros por los que también maneja el mundo. Rara vez las personas toman acciones que creen que son incorrectas. Por lo general, observamos la situación en la que nos encontramos, evaluamos la evidencia y hacemos lo que creemos que está justificado. Con todos jugando por medio de dogmas diferentes, aparecen los problemas de percepción.

Cabe destacar que mayoría de nosotros estamos calibrados socialmente, sin embargo, los malentendidos surgen con demasiada frecuencia. Es posible que estemos calibrados en las cosas importantes, pero incluso pequeñas variaciones en los supuestos y las reglas pueden crear problemas. Un ejemplo rápido; Podríamos sonreírle a alguien pensando que es cálido y alentador, pero es un poco diferente de la sonrisa que esperan; por lo que parece sarcástico y falso. Procesadas a través de diferentes filtros, las intenciones no coinciden en absoluto con la percepción.

¿Qué hacer al respecto? 

¿Qué podemos hacer para combatir estos sesgos naturales? ¿Cómo podemos vivir en un mundo comprensible si no internalizamos algunas reglas y valores? Puede pensar  en otras alternativas, darle a la gente el beneficio de la duda si no tiene suficiente información para construir una conjetura razonable, enmarque su experiencia depositando mayor control emocional y comprensión de las intenciones de los demás. 

Otro método sencillo es no fabricar el propósito de otros, sino preguntar el por qué detrás de todo. Los escenarios son diversos, pero el objetivo principal es establecer una comunicación sana que facilite las relaciones; y rompa con supuestos, sin partir de la concepción que tengamos. 

Es importante tomar en cuenta que preguntarle a la gente sus intenciones debe hacerse con tacto. Tienes que crear un entorno en el que se sientan cómodos hablando contigo con franqueza.

Comunicar curiosidad, en lugar de juicio, proporciona una plataforma más accesible para que otros compartan sus sentimientos. Cuando deseas comprender, en vez de intensificar la situación, creas espacios para abrir diálogo. Si bien no todas las suposiciones son tan drásticas, los pequeños malentendidos pueden convertirse en grandes y es más eficiente solucionarlos lo antes posible.

Crear nuestras propias historias, casi siempre viene con un sesgo negativo que puede convertirse en una bola de nieve; en situaciones estresantes y cargadas de emociones. Este material ofrece una óptica amplia que ayudará a emparejar hacia una perspectiva más realista. 

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