Los 4 temperamentos del ser humano, PDF, ¿Cuál es el tuyo?

Si hay algo difícil de entender, es al mismo ser humano, afortunadamente la ciencia a puesto al descubierto los 4 temperamentos: sanguíneo, flemático, colérico, melancólico; esto facilita demasiado la forma de comunicarnos.

Pocas personas se dan cuenta de la importancia de conocer su temperamento en la vida. La ignorancia o el mal comportamiento comienza con llamarlo carácter.

Muchas veces escuchamos quejas de mal carácter en las conversaciones familiares, y también escuchamos a la gente decir: el carácter es cambiante; o qué buen carácter, o, este es un muy buen carácter. Estos calificativos son inadecuados si los consideramos desde un punto de vista etimológico y psicológico.

Por más difícil que sea en ciertos casos, llegar a conocer el temperamento de un hombre; no por eso debiéramos ahorrarnos el trabajo de averiguar nuestro propio temperamento y el de los que nos rodean; o de las personas que tratamos con más frecuencia, pues la utilidad es siempre grande.

Conociendo el temperamento de nuestro prójimo, lo comprenderemos mejor, lo trataremos más justamente y lo soportamos con más paciencia. Estas son ventajas para la vida social, las cuales nunca podremos apreciar debidamente.

Un hombre pierde la alegría de vivir cuando sabe que es innecesario, sin importancia o impopular. Es por eso que las personas de buen carácter, tienen expresiones en las conversaciones sobre las personas con las que viven; son apreciadas y vistas como importantes.

Si consideramos las características básicas de los temperamentos individuales, y los agrupamos según su similitud, se pueden dividir en 4 grupos; que en la antigüedad les dieron nombres estables, unificando teorías autoritarias con observaciones precisas: sanguíneo, colérico, melancólico y flemático.

Estos temperamentos se distinguen entre sí, en cuanto que la excitabilidad del sanguíneo es fácil y superficial; la del colérico fácil y honda, la del melancólico lenta y profunda, y por fin, la del flemático es lenta y superficial. 

El que no conoce, tanto sus buenas como sus malas cualidades, el que no es capaz de formar un juicio; sobre la intensidad de sus pasiones y el modo de su excitabilidad, tampoco podrá darse cuenta de su temperamento; y preguntando por otros que quisieran ayudarle con el conocimiento de su temperamento; da respuestas falsas, no con intención, sino precisamente por no conocerse a sí mismo.

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