La realización de la prosperidad y la paz, PDF

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La realización de la prosperidad y la paz, PDF

La inquietud, el dolor y la pena son las sombras de la vida. No hay un solo corazón en todo el mundo que no haya sentido el aguijón del dolor.

Ninguna mente se ha librado de caer en las oscuras aguas del problema. No hay ojo que no haya llorado ardientes y cegadoras lágrimas de indecible angustia.

En las fuertes, y aparentemente indestructibles redes del mal, todos están atrapados, en mayor o menor grado. Y el dolor, la infelicidad y la desventura atienden a la humanidad.

Con el objeto de escapar, o de algún modo mitigar este sombrío abatimiento, hombres y mujeres se apresuran ciegamente hacia innumerables invenciones. Caminos que ilusamente esperan que los lleven a una felicidad que no termine.

El hombre pobre se impacienta bajo las cadenas de la pobreza que lo ata. Y el hombre rico frecuentemente vive temiendo la pobreza, o trota el mundo entero en busca de una elusiva sombra que llama felicidad.

El Mal no es una cosa abstracta fuera de ti; es una experiencia en tu propio corazón. Y al ir pacientemente examinando y rectificando tu corazón, gradualmente serás conducido al descubrimiento del origen y la naturaleza del mal, lo cual será necesariamente seguido de su completa erradicación. Todo el mal es correctivo y sirve como remedio y, por ende, no es permanente.

Dado que el mal es el resultado directo de la ignorancia. Cuando las lecciones del mal son completamente aprendidas, la ignorancia se va y toma su lugar la sabiduría, pero, así como un niño desobediente rehúsa aprender sus lecciones en la escuela. Es posible rehusarse a aprender las lecciones de la experiencia. Y así permanecer en continua oscuridad, y continuamente sufrir castigos repetidos en la forma de enfermedad, decepción y pena.

Un hombre puede encerrarse en un cuarto oscuro, y negar que exista la luz. Pero ésta existe en todas partes por fuera, y la oscuridad existe sólo en su pequeña habitación.

Así puedes tapar la luz de la Verdad, o puedes comenzar a demoler las paredes del prejuicio. La búsqueda egoísta y el error que has construido a tu alrededor, y permitir que entre la Luz gloriosa y omnipresente.


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