Como se ha escrito miles de veces, la naturaleza última de la realidad de la esencia no puede expresarse con palabras. Sin embargo, esta realidad se manifiesta en formas esenciales puras de la conciencia y la experiencia que llamamos «aspectos» de la esencia; como el amor, la fuerza, la paz, la compasión o la conciencia, por nombrar sólo unos cuantos.

La experiencia de estos aspectos es totalmente palpable y está sujeta a criterios precisos y profundos; gracias a lo cual son posibles las descripciones verbales y el análisis que este libro se propone llevar a cabo.

El concepto de esencia se basa en tradiciones espirituales como el sufismo y algunas escuelas del budismo, aunque no siempre utilizan la palabra «esencia». En su acepción más común, «esencia» significa el aspecto más verdadero, real o sustancial de algo.

La esencia es lo que permite que algo sea lo que es. A lo largo de este libro, la utilización que hagamos de este término permitirá que vaya haciéndose cada vez más claro; y, de hecho, al final veremos que su entendimiento «espiritual» y «común» convergen en un camino más profundo, más sutil e incluso más sencillo de lo que al principio resulta posible apreciar.

Entender la esencia es vital

Empezar a entender la esencia significa empezar a no dejarse engañar por nuestras ilusiones. Este libro describe la forma en que muchas cosas, en el trabajo espiritual y psicológico, son tomadas erróneamente por la esencia.

También describe la pérdida de las cualidades de la esencia y la subsiguiente separación del verdadero ser; arrojando así luz sobre toda la historia del sufrimiento personal que surge de la realidad ilusoria de la identidad del ego individual.

La vida de la mayoría de las personas conlleva un esfuerzo constante para mantener a flote, defender, promover y mejorar esta identidad, cuyo estatus como estructura mental nunca se pone en duda.

Por esto la liberación y la alegría que supone conocer nuestra verdadera identidad se pierde; a menos que aceptemos la manifestación del deseo de una experiencia más profunda y verdadera del ser, pues, en efecto; tenemos la oportunidad de buscar la verdad sobre nosotros mismos.