La dieta del alma, PDF

Mucha gente cree que el cuerpo es responsable de su propia salud y bienestar. Sin embargo, eso no podría estar más lejos de la verdad. De hecho, nuestro cuerpo es solo un contenedor para el alma.

Cuando comprendamos esta verdad, nuestras acciones hacia nuestros cuerpos se volverán mucho más positivas y beneficiosas. Una de las formas de tratar bien tu cuerpo es seguir una dieta basada en cómo tratas tu alma.

Nuestros pensamientos son poderosas influencias en nuestras emociones y estado físico. Por eso es importante que elijamos sabiamente lo que pensamos, para producir los resultados que queremos con nuestros cuerpos. Podemos hacer esto siendo conscientes de los mensajes que nos enviamos a nosotros mismos a través de nuestras palabras, acciones y actitudes.

El amor es una emoción, pero también posible; ¡Una elección! Entonces, ¿Qué amor tenemos por nuestros cuerpos? ¿Elegiremos el autocuidado o la autodestrucción? ¿Elegiremos la salud o la enfermedad? ¿Escogeremos la abundancia sobre la escasez?

Esto incluye sentirnos enojados con nosotros mismos, cuando cometemos errores o no cumplimos con las expectativas en el trabajo o en el hogar porque, en primer lugar, ¡no nos amamos a nosotros mismos lo suficiente! En lugar de eso, aprende a amarte lo suficiente como para que cuando algo salga mal en tu vida, sea más fácil arreglarlo, que ignorarlo hasta que empeore.

Si nos sentimos inadecuados o como si no mereciéramos nada bueno en la vida, siempre será escasez para nosotros en lugar de abundancia.

Las elecciones de alimentos y estilo de vida que hacemos todos los días son algunas de las causas subyacentes de la obesidad y otras enfermedades crónicas.

Otro factor aún más importante y profundo influye en nuestras opciones de vida: nos separamos de lo que realmente somos; tenemos la idea equivocada de que solo somos entidades aisladas.

Las verdaderas pandemias no son la obesidad, las enfermedades del corazón o el cáncer, sino la soledad, la depresión y el aislamiento. Cuando se abordan estos problemas profundamente arraigados, se vuelve más fácil para las personas cambiar sus hábitos.

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