La confianza en uno mismo, PDF, Ralph Waldo Emerson

No en vano se repite y pone demasiado énfasis en la confianza en uno mismo, si meditas un poco te darás cuenta que si no crees en ti mismo, nadie lo hará, eres tú en quien tienes que confiar, amarte, valorarte, el éxito depende en gran parte de eso.

La persona debe aprender a detectar, y a atender ese destello de luz que cruza su el interior de su mente; en lugar de admirar el lustre del firmamento con sus bardos y sabios.

Sin embargo, el hombre rechaza su propio pensamiento sin dudarlo, y lo rechaza porque proviene de sí mismo. En cada obra del genio reconocemos los pensamientos que hemos descartado: vuelven a nosotros con una cierta majestuosidad ajena.

Ésta es la lección que nos enseñan las grandes obras de arte. Nos muestran cómo obedecer a nuestra impresión natural; y siempre con una inflexibilidad jovial en aquellos momentos en que se nos llama desde la otra orilla.

Si no es así, mañana alguien dirá con gran sentido común lo que nosotros pensábamos y sentíamos desde siempre, y por ello nos veremos obligados; no sin vergüenza, a adoptar de otro lo que era ya opinión nuestra.

Confía en ti mismo

Confía en ti mismo: cada corazón vibra según esa cuerda de hierro. Acepta el lugar que la divina providencia te ha otorgado, la sociedad de tus contemporáneos, la cadena de los sucesos.

Así lo han hecho los grandes hombres, como niños, se han encomendado al genio de sus tiempos; y su entendimiento ha manifestado que aquello que realmente merece la pena se encontraba a su lado; trabajando a través de sus manos y dominando su ser.

El poder de la juventud

Dios ha dotado a la juventud, la pubertad y la madurez con idéntica picardía y encanto, las ha hecho envidiables y graciosas; y de ese modo cuando alcanzan firmeza sus pretensiones no deben dejarse de lado.

No piensen que la juventud carece de fuerza porque no nos hable directamente. ¡Préstenle atención! Si escuchan en la habitación de al lado su voz les llegará con suficiente claridad y vehemencia. Parece que sabe dirigirse a sus contemporáneos. Sea tímida u osada, sabrá cómo convertirnos a todos los adultos en algo innecesario.

No resulta difícil comprobar que una firme confianza en uno mismo, ha de provocar una revolución en todas las funciones y vínculos del individuo; en su religión, su educación, sus ambiciones, su modo de vida, sus alianzas, sus propiedades y sus reflexiones.

Nuestros lamentos son otro tipo de plegarias falsas. El descontento es la carencia de confianza en uno mismo, una enfermedad de la voluntad. Lamenten las calamidades si con ello pueden ayudar a quien las sufre; si no es así, apliquen a su tarea y con ello comenzará a repararse el mal.

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