Su habilidad para generar buenas ideas es esencial para alcanzar el éxito. Independientemente de que usted sea un diseñador que sueña con otros mundos, un ingeniero que trabaja con alguna nueva estructura, un ejecutivo encargado de desarrollar nuevos conceptos para el negocio, un publicista que busca una forma impactante de vender su producto, un maestro de quinto grado que trata de elaborar un programa memorable para la asamblea de la escuela, o un voluntario que trata de buscar una forma distinta de vender las tradicionales boletas para una rifa.

La gente común y corriente tiene buenas ideas todos los días. Todos los días está creando, inventando y descubriendo cosas. Diariamente se ingenia la manera de reparar automóviles, lavamanos y puertas; de cocinar, aumentar las ventas, ahorrar dinero, educar a los niños, reducir costos, aumentar la producción, escribir memorandos y propuestas, hacer mejor las cosas o más fáciles, o menos costosas. La lista es interminable.

La actitud es muy importante ante los hechos; esto quiere decir que, en la mayoría de los casos, la diferencia entre las personas que producen ideas y aquéllas que no las producen; poco tiene que ver con alguna habilidad innata para producirlas. Tiene que ver con el convencimiento de que pueden producirlas.