El Universo es un espacio abundante y mágico que da origen al Planeta Tierra, un lugar increíblemente fértil y lleno de una gran variedad de formas de vida.

Entre todas estas formas de vida, el ser humano la especie que se dice ser la más evolucionada y consciente, al menos en este planeta se debate en qué rumbo seguir.

Muchos seres humanos, sobre todo aquellos que viven en las ciudades, suelen vivir en escasez mental, emocional y material, y sufren por ello. El ser humano moderno, con algunas excepciones, por supuesto, no es capaz de percibir la abundancia del Universo; ni su propia abundancia interna.

Esta escasez mental, ocasionada por la programación social, cultural, familiar, educativa y en ocasiones hasta religiosa; y que tiene su raíz en las primeras etapas de formación; provoca una ambición desmedida que lleva al ser humano a usar la abundancia del planeta para saciar las fantasías de necesidades de su ego. En pocas palabras, existe una gran abundancia, pero al vivir en escasez interna se busca controlar los recursos; más que administrarlos y celebrarlos para que estos a su vez generen incluso mayor abundancia y bienestar.

Nuestra responsabilidad con el mundo

Así, nuestro mundo, el que tenemos la responsabilidad de respetar, celebrar, administrar y cuidar; tanto para entregarlo a las futuras generaciones como por simple respeto a la Creación; sufre actualmente una devastación y saqueo sin precedentes.

La Ciencia ha buscado que la Tierra esté más al servicio de ella; en lugar de ponerse ella al servicio de la Tierra para cuidarla y preservarla. Más aún, el ser humano llega a explotar a otros seres humanos, sus propios hermanos y hermanas de origen, con tal de lograr sus ambiciones.

La ambición, el egoísmo y la injusticia, producto de la percepción de vivir en escasez; hacen que la enorme belleza del ser humano como especie, quede opacada.

El ser humano fue dotado de una gran consciencia, una capacidad mágica de auto-observarse y actuar en consecuencia, pero no es aprovechada al máximo; sin embargo, casos hermosos a lo largo y ancho del mundo; nos dan ejemplo y esperanza de que sí hay posibilidad de cambiar el rumbo y vivir colectivamente en abundancia y amor.