Los triunfadores son las personas que quieren desempeñarse al nivel más alto posible. Son ambiciosos, motivados y enérgicos. Están repletos de ideas y quieren subir los peldaños corporativos, las cuales son grandes atributos a tener. Pero existe un inconveniente para el Triunfador.

En cuanto una persona decide convertirse en un Triunfador, se convierten también en un blanco. Su jefe le ve como una amenaza para su trabajo, así que comienzan a hacerlo menos o bien atacan su reputación.

Sus compañeros le ven como una persona que o bien los dejará en vergüenza o bien les impedirá obtener un ascenso, por lo que comienza a hacer todo lo que pueden para minar sus logros.

Así que, para seguir siendo un Triunfador y poder sobrevivir en este ambiente hostil, una persona debe convertirse en alguien muy bueno en una cosa que no tiene nada que ver con su productividad y eso es en la política.

Deben aprender a navegar el mundo político al reducir a sus enemigos y fortalecer sus relaciones con las personas poderosas. De hecho, algunas de las personas más exitosas en el mundo corporativo no son Triunfadores. Son políticos puros.