Hablar de imagen es hablar de un tema que nos compete a todos; dado que siempre vamos a tener una imagen que cuidar: mi imagen personal, profesional o la imagen de la empresa que representamos.

Es muy grande el valor de tu imagen, no se puede pasar por alto, se puede afirmar sin temor a equivocaciones que gran parte del éxito que obtengas proviene de ahí.

Proyectar esa imagen que todos queremos tener no es cosa fácil ya que entran en juego muchos aspectos; que deben ser tomados en cuenta para lograr el equilibrio y conseguir nuestro objetivo. Lo interesante de este tema es que la imagen es modificable, la podemos cambiar o transformar y así sacar un mayor provecho de ella.

Una vez más nos tomamos unos minutos para compartir con usted importante información y útiles consejos que; al ponerlos en práctica, nos permiten cuidar de nuestra imagen personal, profesional o social y la de la empresa.

Cuando hablamos de imagen personal nos referimos a un tema muy amplio que abarca desde los rasgos físicos; y forma de vestir hasta la postura y movimientos al sentarse, caminar, saludar, tono de voz, mirada, risa, sonrisa, higiene, cortesía, educación, entre otros.

La imagen personal es un estilo de vida y cada persona tiene la suya. Por eso es importante cuidar nuestra forma de ser y actuar; ya que la imagen es como una foto, es lo primero que los demás ven de nosotros en una rápida y fugaz mirada. Aunque no seamos concientes, todos proyectamos nuestra personalidad a través de la imagen que ofrecemos al exterior.

Si tenemos un aspecto físico impecable con una mente vacía, no sirve de nada o al contrario, una mente prodigiosa con un cuerpo descuidado o sucio, tampoco. El cuerpo es un elemento magnífico de comunicación y es la tarjeta de presentación de una persona, por lo que debe ir acompañado del control del lenguaje verbal y no verbal. Por eso, cuando se habla de imagen personal no se debe referir únicamente al traje que vestimos sino a algo más amplio; podemos decir que es un estilo de vida, la forma de ser y actuar y en consecuencia, cada persona tiene la suya propia.