El proceso de conexión, Los ciclos del alma

El proceso de conexión, los ciclos del alma

Cuando indagas sobre tu existencia, de la razón por la cual estas en este plano físico; es porque estas iniciando «el proceso de conexión con tu alma», con tu parte espiritual, necesitas saber como funcionan los ciclos del alma, y en este libro están muy bien explicados.

Antes de perseguir nuestros sueños, sería prudente y oportuno plantearnos varias preguntas: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Cuál es mi verdadero propósito?

Estas preguntas básicas llevan a otras más profundas del tipo ¿cómo funciona mi yo interior?, ¿cuáles son las reglas del juego de la vida? a menudo se olvidan en un mundo que va a toda velocidad. 

En nuestras vidas demandamos excelencia, eficacia y rapidez; pero te has preguntado realmente ¿de dónde vienes y hacia dónde te diriges? y, algo más importante aún, te has preguntado ¿Quién tiene el manual de instrucciones de la existencia?

Somos una sola materia y un solo espíritu

Uno de los principios universales dicta «Como es arriba es abajo», o sea, el plano de cómo funciona el universo se repite a diferentes escalas y en diferentes niveles. 

Si fuéramos una partícula microscópica y miráramos a nuestro alrededor seguramente veríamos todas las mesas, las personas, el agua, no como cosas físicas, sino un inmenso espacio, un gran vacío. 

En física la única diferencia entre una roca y una hoja es la configuración atómica y su vibración; cuanto más rápido vibre el objeto, más invisible; cuanto más lento vibre, más denso. 

En otras palabras, estamos hechos de lo mismo. Somos Uno, una sola materia y un solo espíritu. Nosotros somos como las estrellas del firmamento que no se percatan que son parte de un gran sistema solar. 

Tal como lo somos nosotros, esa estrella es parte del todo; no se puede eliminar, no se puede extirpar, sólo se puede transformar, convirtiéndose, al terminar su ciclo, en parte de otra estrella. 

Somos un alma viviendo una experiencia física. La tierra es la escuela, pero no es nuestro verdadero hogar. Para poder estar aquí, tuvimos que adquirir un traje temporal, hecho exactamente a la medida y con las características necesarias para poder sobrevivir en este medio ambiente severo. 

Un cuerpo físico capaz de realizar movimiento, una mente capaz de crear y discernir, unas emociones capaces de sentir; somos una adaptación perfecta para enfrentarnos al mundo que nos tocó vivir.

La verdadera causa del sufrimiento

Según Un curso de milagros en el universo sólo existe el amor, o sea, no existe nada fuera del amor y todo lo que vemos separado del amor es un espejismo, una percepción errónea fruto del ego, que no es otra cosa que el miedo personificado.

El ego nos hace experimentar el miedo a perder la vivencia del amor, pero ésta es la gran mentira, pues no podemos perder lo que somos, nuestra esencia. La separación es sólo una ilusión. 

Entonces, lo opuesto al amor es el miedo y el peor enemigo del amor y cómplice de la ilusión es la mentira del ego que nos hace pensar que vivimos separados.

No todo es lo que parece

El gran observador que es tu verdadero ser sólo debe percibir los acontecimientos de la vida de manera desprendida, tal como se ve una película en el cine, mirándolos desde un punto de vista neutral, sabiendo que no es lo real. 

El verdadero secreto de la paz interior consiste en observar los acontecimientos sin euforia, que es una alegría extrema, y sin desesperanza, que es la tristeza desmedida, y vivir en el centro de la balanza sin expectativa alguna y aceptando totalmente el presente. 

Sólo se puede confiar en que un orden dirige las cosas y que cada cosa que sucede ocurre gracias a ese plan perfecto. Es inútil precipitarse en sacar conclusiones, dado que la mayoría de las veces las primeras impresiones resultan erróneas.

¿Cuál es tu medida de tolerancia?

¿Has pensado que existen miles de culturas, innumerables formas de pensar, de vestir, de vivir; que hay variedad de personas al otro lado del mundo, budistas, hindúes; seres de diferentes colores, facciones y costumbres? 

Un ejercicio útil es imaginarse en aeropuertos de distintos países observando a los viajeros en tránsito. Miles de personas caminan hacia sus respectivos destinos, vestidas de diferente manera y con rasgos muy dispares. 

Te has preguntado qué piensas cuando ves a alguien diferente a ti. Si eres blanco, ¿qué piensas de un indígena o de una persona de color? 

Si eres indígena o de color, ¿Qué piensas de una persona blanca o europea? ¿Qué piensas de un oriental, o de un árabe? Si eres pobre, ¿Qué piensas de un rico? Si eres rico, ¿Qué piensas de un pobre? Ten en cuenta que cualquier cosa que pienses sobre personas diferentes a ti, ya sea bueno o malo, es un juicio.

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