En el antiguo México florecieron culturas muy avanzadas, que supieron vivir en armonía con la Naturaleza, crearon arte y una ciencia impresionantes; desarrollaron los poderes latentes del ser humano, la suma de todos esos conocimientos fue llamada por sus creadores, Toltekayotl, toltequidad.

Los toltecas históricos aparecieron hace unos 5000 años. En Perú se les conoce como cultura de Chavín, y en México reciben el nombre de Olmecas. Sus ideas y experiencias sobre el Universo, la vida, la evolución de la conciencia; y el destino del hombre, se desarrollo más tarde, por las grandes civilizaciones de Tiahuanaco, Teotihuacan, Tenochtitlan y el Cuzco.

El centro de la cosmovisión tolteca era Ketsalkoatl, Serpiente Emplumada, la entidad suprema del Universo; conocida en el Perú como Wirakocha, Simiente del Océano, y entre las naciones de Norteamérica como Manittu, Gran Espíritu.

Este símbolo sagrado representa la trascendencia de las limitaciones materiales (comparadas con una serpiente) y la liberación del espíritu (el quetzal). Ketsalkoatl es, pues, la conciencia cósmica encarnada cíclicamente en nuestro mundo, para llevar a cabo una misión civilizadora entre los seres humanos.

Un aspecto fundamental de la Toltequidad, que la distingue de otras propuestas culturales y espirituales de la Tierra; es su carácter práctico y la búsqueda de soluciones viables para los problemas humanos.

En lugar de plantear el problema de la existencia a partir, sea de lo físico, de lo social o de lo divino. Quetzalcoatl establece como realidad primera de la situación humana la fuerza potencial de integración que le es exclusiva. De ahí que su mensaje aparezca más como una guía de acción que como una teoría filosófica…