El arte de innovar y emprender, PDF

La evolución humana está marcada por la innovación. Tanto en política como en el ámbito de los negocios se habla de la innovación como la solución a la crisis.

Los expertos están de acuerdo con esta afirmación, pero consideran que, aunque la innovación es necesaria, debe llevarse a cabo con paciencia, puesto que se trata de una inversión a medio y largo plazo.

No existe una definición concisa de innovación, definir de manera exacta la innovación es una tarea difícil y en gran medida innecesaria. Lo que sí debemos hacer es entender los pilares que sustentan la innovación y fortalecerlos.

Conociendo sus propiedades y su funcionamiento podremos construir las bases de la economía moderna. Ante todo, se debe respetar un elemento fundamental: la innovación sostenible de una región no depende de sus políticas o instituciones,depende de sus empresas.

Los márgenes de las empresas se hacen más pequeños a medida que un producto o servicio se consolida. El crecimiento sostenible de una empresa no puede proceder del business as usual, sino que deben buscarse nuevas fuentes de rentabilidad y, por ello, las compañías deben poner más énfasis en la innovación.

La innovación en la empresa consiste en hacer aflorar y recoger las ideas que surgen en la organización, profundizar en ellas y poner en práctica aquéllas que sean viables.

Las ideas no sólo surgen del interior de la propia organización, sino que también pueden originarse en el entorno que la rodea. Los directivos deben desarrollar una cultura en la que, empleados, clientes y proveedores sientan que forman parte de una organización dinámica en la que se fomenta la innovación. Ésta surge de manera espontánea, pero sólo con la cultura adecuada se puede conseguir la regularidad en las innovaciones que caracteriza a una empresa innovadora.

Los países emergentes se están convirtiendo en innovadores por sus propios méritos y están dejando de ser meros imitadores talentosos, aunque el centro de la innovación sigue siendo Estados Unidos y Occidente tiene mucho peso. Sin embargo, la crisis ha puesto de manifiesto las barreras que los países desarrollados ponen a la innovación.

Es cierto que las tecnologías permiten realizar tareas de forma más eficiente, siempre y cuando sean programadas por las personas. Las máquinas no piensan, sólo ejecutan, y para la innovación es necesario pensar. Sin embargo, hay que tener en cuenta que si es en las personas donde se origina la innovación, el sistema empresarial es donde se desarrolla.

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