El arte de hablar y comunicar, PDF

El arte de hablar y comunicar, PDF

Es maravilloso escuchar a las personas con el «arte de hablar», comunicando ideas a través de secuencias de palabras bien organizadas. Afortunadamente, algunas organizaciones se preocupan por los buenos dialectos.

En una encuesta realizada en Estados Unidos, investigaron las diez cosas que más temor le producían a la gente. Obteniéndose el siguiente resultado: los perros, la soledad, el avión, la muerte; la enfermedad, las aguas profundas. Los problemas económicos, los insectos, los reptiles, las alturas, y primero de la lista hablar en público.

Esto se debe principalmente a que el orador, se debe enfrentar al miedo oratorio; con él nacemos, y convivimos a diario. Pero si éste no es morboso ni patológico; comienza a desaparecer en la medida, que uno comienza a hablar.

Descubrimos que este miedo, es algo común a todas las personas. Y salvo honrosas excepciones, que las hay; hace que cualquier orador tenga respeto por sus interlocutores. Decir que este miedo también tiene relación con la calidad y cantidad de los oyentes es una verdad incuestionable.

Hasta estos momentos podemos afirmar, con cierto sustento, que el hombre es el único ser viviente que habla. Y que la palabra es uno de los dones, más extraordinarios que poseemos, un regalo entregado por Dios.

Esta dádiva, es la que nos permite manifestar la prodigiosa riqueza de nuestra alma, como establecer relaciones con nuestros semejantes; por supuesto que un profesional, sobre todo en el área de las comunicaciones no se puede quedar con este regalo. Se hace necesario transformarlo en un ARTE, el arte de hablar.

La oratoria tiene una función muchas veces decisiva en la vida de las organizaciones. Una sociedad democrática, exige la participación de sus individuos, para adoptar acuerdos, y los acuerdos solo se adoptan luego del debate; donde triunfan las posiciones de aquellos que hablaron y supieron hacerlo de manera elocuente.

Todas hablamos, pero no todos lo hacemos con efectividad, ya que no todos disponemos de la capacidad de utilizar las claves para hacerlo. Nuestro castellano tiene una importante cantidad de vocablos, en comparación con otras lenguas. Que, si supiéramos utilizar, nos ayudarían a expresar, a transmitir efectivamente lo que queremos, lo que, a fin de cuentas, implica transmitirnos nosotros mismos.

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