Desarrolla tu potencial, 11 claves para tu éxito, (apartes)

Desarrolla todo tu potencial, 11 claves para lograr el éxito

Compartimos unos fragmentos del libro: Desarrolla todo tu potencial, de Pedro Martínez Ruiz. Por demás, cabe decir que es un libro bien fundamentado, fácil de leer y entender, contiene ejercicios prácticos; indicados para el rápido desarrollo de su potencial.

Por estos tiempos se habla mucho del potencial que cada persona posee, Claro, es un hecho indiscutible. El ser humano utiliza una mínima parte de su gran poder, los estudios realizados al cerebro así lo demuestran.

Hay potencial ¿pero que se necesita para su desarrollo? Se necesita el deseo ardiente de cambiar, adquirir conocimiento y ponerlo en practica, esta es la base fundamental.

«Deja ir a las personas que solo llegan a tu vida para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y críticas a los demás. Si alguien busca un cubo para echar la basura, procura que no sea tu mente».

No eres lo que dices que vas a hacer, eres lo que haces. El mejor pensamiento positivo que puedes tener es comportarte de modo positivo.

La dirección es mucho más importante que la velocidad. Hay muchas personas que van rápido a ningún lado.

El hábito de la envidia, y el de la queja, alejan a las personas del éxito y la abundancia. En un mundo abundante, hay de todo para todos, siempre. Cada vez que envidias algo de otra persona, piensas que vives en un mundo escaso y; por lo tanto, te estás negando eso a ti mismo.

Acostúmbrate a celebrar todas las buenas noticias, y las personas importantes que te da la vida. Si algo no te gusta, entra en acción, pero sí algo que te gusta sale bien, celébralo; de esta manera le envías un mensaje a la vida diciéndole: quiero más de esto.

En lugar de presumir de tu esfuerzo, presume de tu don, de tu talento y compártelo con los demás. Pues quien no demuestre pasión, conocimiento y servicio a los demás no estará bien remunerado y trabajará más horas de las convenientes. Esta es la manera que la vida tiene de zarandearte y decirte: ¡Muévete, que aquí no pintas nada! 

Trabaja tus talentos

El mundo no necesita gente que oculta sus dones, sino personas que aman su trabajo, que ofrecen su mejor servicio a los demás; y esto es lo que hacen quienes trabajan desde el amor, su don y su talento.

Puede que tu camino sea difícil, y que al principio surjan dificultades, pero si te comprometes, desde tu don y tu talento; el resultado será positivo e irrefrenable.

Si dedicas tan solo una hora de cada día a formarte, a aprender para saber más sobre aquello que te apasiona; en diez años te convertirás en un experto en aquello que has decidido hacer. Y si te asusta «formarte una hora al día», piensa que puedes hacerlo escuchando un audio; mientras haces cualquier otra tarea cotidiana en casa, en el coche o en otro medio de transporte.

Es verdad que a algunas personas les cuesta marcarse objetivos o directamente no se los marcan. ¿Por qué? Pues porque tienen miedo al fracaso o también puede que tengan miedo al éxito. O porque tienen miedo a lo desconocido y a la incertidumbre, quizá al qué dirán; porque les falta compromiso o, directamente, porque no saben y les cuesta pedir ayuda.

El simple hecho de marcarte una meta te hace ser consciente de que existe una diferencia entre donde dónde estás y dónde te gustaría estar.

La meta debe ser clara

Al marcarnos nuestro objetivo, debemos tener clara la dirección, es decir, pensar consistentemente en una meta; alineada con lo que queremos conseguir en nuestra vida, y por supuesto; es importante fijar nuestra atención en el objetivo, y no en el problema; porque si nos fijamos en el problema estamos centrándonos en el pasado, en lo que no funciona.

Cuando nos marquemos una meta, debemos formularla en positivo. Es decir, en el sentido de acercarnos a algo, de conseguir algo; no en el sentido de huida, de soltar lastre. Por ejemplo, no te marques como objetivo perder peso, sino: «Quiero pesar X kilos y estar en forma».

En algunas ocasiones, cuando emprendemos un proyecto o nos proponemos un objetivo; en cuanto aparece un resultado que no esperábamos, o un pequeño problema, es como si un muro nos detuviera, y nos rendimos.

Así que, mentalízate, porque cuando te propongas conseguir una meta, no va a ser todo un maravilloso paseo en bicicleta; por un camino rodeado de jardines llenos de flores, y vistas idílicas. Más bien será una carrera de fondo en la que pasarás por zonas áridas, algunas hasta desérticas, otras con pendientes ascendentes; e incluso muros que sortear y momentos en los que tendrás mucha sed y falta de energía.

Lo importante es estar preparado antes de la salida, y mentalizado porque pueden llegar momentos menos buenos. Conviene estar preparado para recibirlos y sortearlos, para saltar tu muro particular.

Hoy en día, vivimos en la sociedad de la velocidad, y sin detenernos un segundo. Lo queremos todo para «ya». Compramos algo en internet, y si tarda en llegar a casa más de lo previsto, nos parece un mundo.

Todo se logra con disciplina

Decidimos seguir una dieta y queremos perder en poco tiempo el sobrepeso que ganamos desde hace meses. En definitiva, lo queremos todo rápidamente. Pero alcanzar tu objetivo no va a ser rápido. Lo conseguirás siguiendo una preparación y un plan de acción, y eso no sucede de la noche a la mañana.

Hay personas que rememoran una y otra vez todo aquello que no consiguieron, lo que no les salió del todo bien. Otras cavilan dónde podrían estar o qué podrían hacer ahora si aquello o lo otro hubiera sido de otra forma… No se dan cuenta de que están dedicando tiempo y energía a algo que ya no está, que ocurrió hace tiempo. Y de nada sirve dedicarle energía y tiempo a algo que no te ayuda a avanzar. Te servirá precisamente para lo contrario, para robarte este tiempo y energía que podrías dedicar a lo importante para avanzar.

También existen personas a las que les gusta tenerlo todo controlado y programado. Está bien ser previsor, tener tu plan de acción e ir avanzando paso a paso. Pero no debemos tener miedo a la incertidumbre. Debemos ser bambús, flexibles ante la tormenta y el fuerte viento. Aunque nos tambaleemos, seguiremos sujetos con fuerza. Piensa que el 90 % de nuestros miedos son por algo que nunca sucederá.

"El temor es un miedo imaginario. Nos anticipamos a algo que no ha sucedido, y que posiblemente nunca sucederá".

Que no falte la confianza en ti mismo

La falta de confianza en nosotros mismos, sin duda, se relaciona con el miedo. Al final, si no crees en ti mismo, sientes miedo de no poder lograr lo que te propones y ni siquiera lo intentas.

La ausencia o falta de confianza, tanto en las personas que nos rodean como sobre todo en nosotros mismos; es una de las principales causas por las que no conseguimos nuestros objetivos y, en definitiva; por lo que no avanzamos o lo hacemos más despacio.

Si en alguna ocasión dudas sobre tus fortalezas ante la posibilidad de conseguir un objetivo, recuerda lo que has logrado hasta llegar donde estás. Recuerda todos los logros de tu vida y cómo valoran las personas que te rodean todo lo bueno que te define.

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