Cuentos para sentir, educar las emociones, pdf

Cuentos para sentir, educar las emociones, pdf

En algún momento del pasado, en algún lugar remoto, alguien empezó a explicar historias y desde entonces han formado parte de la sociedad humana. Por ejemplo, en el Tíbet, debido a su situación de aislamiento, la narración de historias se convirtió en un medio para transmitir enseñanzas morales.

Tradicionalmente las abuelas asumían el rol de explicar, sentados frente a una hoguera, historias populares al resto de la familia. De esta manera transmitían los conocimientos de la historia del país y de los valores de su sociedad a las generaciones más jóvenes.

Entre los aborígenes australianos sigue existiendo la figura del contador de cuentos, personaje importante para la comunidad en su función como transmisor de enseñanzas y valores para todos los miembros del grupo.

Entre los aborígenes australianos sigue existiendo la figura del contador de cuentos, personaje importante para la comunidad en su función como transmisor de enseñanzas y valores para todos los miembros del grupo.

En estos momentos de prisas y falta de tiempo se está perdiendo la magia de contar cuentos, cuyo significado a veces no comprendemos porque lo esencial era el contacto, la voz y la mirada, aliados en ese momento amoroso de dicha y paz inmensa donde la madre o el padre o la abuela leían mientras nos tenían abrazados.

Primero fue la magia de la escucha. Actividad que no es pasiva como alguien pueda suponer, sino que mueve la mente y el corazón al mismo tiempo. Después llegó la palabra, permitiendo a niños, y niñas expresarse e inventar historias. Y después llegó la palabra escrita, el acceso a un nuevo mundo lleno de misterios y emociones.

Por eso la lectura de cuentos abre un espacio para compartir emociones, genera espacios emocionales interesantes. Donde todos los seres humanos podemos comunicarnos ya que el lenguaje del corazón es un idioma universal que va más allá de las palabras…

La lectura nos ayuda a crecer, a conocer nuestras emociones más intensas. A desarrollar la visión interior, a través de la cual se despiertan nuevas áreas en nuestro cerebro. Y aquí comienza su función como elemento de educación emocional, una de sus misiones más sagradas.

Leer es encontrar la vida a través de los libros, y gracias a ellos, comprenderla y vivirla mejor, es atreverse a sentir todo tipo de emociones que están a la vuelta de la página esperando al lector.

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