Educar las emociones en los niños

Por lo general, expresar nuestras emociones lo hacemos de manera instintiva, nadie nos ha ensenado a sonreír. Antes de que podamos explicar con palabras y de modo consciente que sentimos, desde la cuna ya damos a conocer las emociones básicas y universales que nos embargan.

Hasta ahora, no hemos sabido hacer otra cosa que machacar esos sentimientos con los que llegamos al mundo. Afortunadamente, estamos descubriendo por fin la prioridad que deberíamos otorgar al aprendizaje emocional.

Algo que este constatando la ciencia es la importancia de la gestión de estas emociones básicas y de su prioridad frente a los contenidos académicos de los mas pequeños, como la capacidad de calculo, la caligrafía, la gramática… Incluso la adquisición de valores queda en un segundo plano. Aquí, en aprender a manejar las propias emociones, que no reprimirlas, como hemos venido haciendo durante siglos reside la clave del éxito de los futuros adultos.

Es requisito indispensable para aprender a gestionar las emociones el saber contar con el resto de la manada. La inteligencia, sea emocional o de cualquier otro tipo, o es social o no es inteligente. Hasta tal punto es esto cierto que el reconocimiento social de lo que uno dice y hace es un buen indicador de la salud del individuo. El Ultimo mono en la escala social carece de buena salud, mientras que la de los diez primeros suele ser excelente.

Eduard Punset

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