La capacidad de desarrollar una confianza y un respeto saludables por nosotros mismos es Inherente a nuestra naturaleza, ya que la capacidad de pensar es la fuente básica de nuestra idoneidad; y el hecho de que estemos vivos es la fuente básica de nuestro derecho a esforzarnos por conseguir felicidad.

Idealmente, todo el mundo debería disfrutar de un alto nivel de autoestima; experimentando tanto una fe Intelectual en sí mismo como una fuerte sensación de que merecemos ser felices. Por desgracia, sin embargo, hay mucha gente a la que esto no le ocurre.

Numerosas personas padecen sentimientos de Inutilidad, Inseguridad, dudas sobre si mismas, culpa y miedo a participar plenamente en la vida; una vaga sensación de que «lo que soy no es suficiente». No siempre estos sentimientos se reconocen y admiten con facilidad, pero ahí están.

En el proceso del desarrollo, y en el proceso de la vida en sí; nos resulta sumamente fácil apartarnos de un concepto positivo de nosotros mismos, o no llegar a formarlo nunca.

La negatividad de los demás limitan nuestra satisfacción

Tal vez no podamos jamás estar satisfechos con nosotros mismos a causa de la aportación negativa de los demás; o porque hemos faltado a nuestra propia honestidad, integridad, responsabilidad y autoafirmación, o porque hemos juzgado nuestras acciones con una comprensión y una compasión Inadecuadas.

Sin embargo, la autoestima es siempre una cuestión de grado. Nunca he conocido a nadie que careciera por completo de autoestima positiva; ni tampoco he conocido a nadie que no fuera capaz de desarrollar su autoestima.

Desarrollar la autoestima es desarrollar la convicción de que uno es competente para vivir y merece la felicidad; y por lo tanto enfrentar a la vida con mayor confianza, benevolencia y optimismo, lo cual nos ayuda a alcanzar nuestras metas y experimentar la plenitud. Desarrollar la autoestima es ampliar nuestra capacidad de ser felices.