Crecimiento personal

Categoría: Religión Página 1 de 3

Dante Gebel, El Código Del Campeón, PDF

Muchacho, Dios nunca usará a una persona como usted. El hombre estaba enojado, y su dedo huesudo me señalaba sin piedad. La frase fue lapidaria, incisiva, categórica. Su acento alemán estaba más acentuado que nunca, tal vez porque el nerviosismo escarbó en sus raíces más profundas.

Ese pastor estaba enfadado, pero su sentencia hipotecaría mi futuro por mucho tiempo. Una frase así, solo hace que un muchacho de quince años crea que definitivamente es un fracaso.

En esencia, este es un libro de códigos secretos, de esas cosas que siempre quisiste preguntar y, como no te animabas, terminabas creyendo que eras el único con ese síndrome oculto.

¿Quieres sentir lo que pasa por el corazón de un joven acomplejado?, acompáñame y observa a este servidor, con unos frágiles quince años de edad. Lo que acaba de decir este patriarca alemán tiene algo de cierto: no aplicaba para jugar en el gran equipo de Dios.

Ustedes pueden impedir que yo sea médico les dice Patch Adams a toda una comisión de importantes doctores, pueden despedirme de la facultad de medicina. Pueden negarme el diploma. Pero yo seré médico en mi corazón. No pueden quebrar mi voluntad, no pueden detener a un huracán. Siempre estaré. Ustedes deben elegir si desean tener un colega… o una espina clavada en el pie…

Salvaje de corazón, PDF – john eldredge

Introducción.

La mayoría de los mensajes para hombres fallan a la larga. La razón es sencilla: pasan por alto lo profundo y verdadero para el corazón del hombre, sus pasiones reales, y simplemente intentan darle forma usando diversas formas de presión. Este es el hombre que debería ser. Esto es lo que un buen esposo, padre cristiano practicante tiene que hacer. Llene: los espacios en blanco a partir de aquí. El es responsable, sensible, disciplinado, fiel, diligente. consciente de sus deberes etc.

Muchas de estas son buenas cualidades. No dudo que esos mensajeros tengan buenas intenciones. Pero hasta donde recuerdo, el camino al infierno esta pavimentado de buenas intenciones. A estas alturas debería ser obvio que son casi un complete fracaso.

No. los hombres necesitan algo mas. Necesitan un entendimiento mas profundo de por qué añoran aventuraras, y batallas y
a una belleza,.. y por qué Dios los hizo sencillamente así . Ademas necesitan una completa comprensión de por que las mujeres anhelan que se luche por ellas, que las lancen a la aventura y ser la bella. Dios también las hizo así.

De modo que les presento este libro, no como, los siete pasos para ser un mejor cristiano, sino corno un safari del corazón para recuperar una vida de libertad, pasión y aventura. Creo que ayudara a que los hombres recuperen sus corazones, y las mujeres también. Es mas, ayudara a las mujeres a comprender a sus hombres, y a ayudarles a vivir la vida que ambos desean. Esa es mi Oración por usted.

Lo que importa no es la critica, ni el individuo que señala como tropieza el hombre fornido, o donde el que hace hazañas pudo haberlas hecho mejor. El crédito pertenece al hombre en la arena, cuyo rostro esta estropeado por el polvo, el sudor y la sangre, quien lucha con valentía, quien conoce los grandes entusiasmos y las grandes devociones, quien se agota por una causa digna, quien en el mejor de los casos conoce al final el triunfo del gran logro, y en el peor, si fracasa, al menos lo hace mientras se arriesga pacientemente; por eso su Lugar nunca estará con aquellas almas frías y tímidas que nunca han conocido ni la derrota ni el triunfo

TEDDY ROOSEVELT.

Joyce Meyer, Controlando sus emociones, PDF

Resulta importante recordar que las emociones no desaparecerán para no volver jamás. Siempre existirán. No debemos negar su existencia ni sentirnos culpables por ellas, sino que debemos canalizarlas en la dirección correcta.

Tenemos que negarle a la carne el derecho a dominarnos, pero no debemos negar su existencia. Como veremos más adelante, la Biblia nos enseña que debemos ser bien equilibrados.

Cuando hay algo en nuestra vida que hace que nos sintamos enojados y frustrados, a menudo descargamos estas emociones en los demás, por lo general nuestro cónyuge, nuestros hijos o con alguna otra persona con la cual tengamos una relación personal íntima. El problema no es tanto nuestros sentimientos de enojo y frustración, sino el que no podamos dominarlos.

Lo más importante es comprender qué son las emociones y reconocer que las tenemos porque es Dios quien nos las ha dado. Entonces debemos empezar a encararnos a ellas en vez de solo ventilarlas y como resultado tener sentimientos de culpabilidad y condenación.

Neale Donald Walsch, Conversaciones con Dios, PDF

El mundo es como es porque no podía ser de ninguna otra manera. Todo va de una a otra polaridad. No podemos caer enfermos si a un determinado nivel, no lo provocamos nosotros mismos, y podemos de nuevo estar bien solo decidiendo estarlo. Claro que eso requiere una profunda convicción del poder interno que se aloja en nosotros.

DIOS no provoca las calamidades mundiales. Lo provoca el consciente colectivo. Y Él nada hace para evitarlo pues sería ir en contra de la libertad de la cual nos dotó. En cada caso negativo, preguntémonos ¿Qué parte de Mí quiero experimentar ahora ante esta calamidad? O ¿Qué aspecto del SER quiero que aparezca ahora? .Y como esto es así para cualquier alma, no debemos sentirnos víctimas del Universo.

DIOS pone énfasis en que no debemos juzgar el camino que recorre otra alma. No debemos envidiar su éxito ni compadecer su fracaso, pues desconocemos cuál es el propósito de esa alma. En suma debemos hacernos responsables de nuestras vidas. Tomarla entre nuestras manos y cambiar el pensamiento que nos dice que algo es malo, por aquel que nos dice que algo bueno hay en el hecho en sí, para nuestro desarrollo, o para el desarrollo de otros, ligados a nosotros. Recuerden que SOMOS UNO y que estamos unidos por hilos invisibles. Y que nada ocurre por casualidad, dado que la casualidad no existe. Pero Si existe la Ley de Causa y Efecto.

Página 1 de 3

Funciona con WordPress & Tema de Anders Norén