Dalai Lama, El arte de la compasión, PDF

El budismo define la compasión como el deseo de que todos los seres queden libres de sufrimiento. Desgraciadamente, acabar con la miseria del mundo no está en nuestras manos. No podemos cargar esa tarea sobre nuestros hombros, tampoco disponemos de una varita mágica que transforme la aflicción en felicidad. Lo único que podemos hacer es desarrollar esta virtud en nuestra mente y a partir de ahí ayudar a que los demás hagan lo mismo.

Tomar una actitud mental positiva significa disfrutar de la paz interior, aunque a nuestro alrededor nos rodee la hostilidad. Por otro lado, si nuestra actitud mental es más negativa, influida por el miedo, la sospecha, la desesperación o la autocompasión, la felicidad nos esquivará aun cuando estemos rodeados de nuestros mejores amigos en un ambiente armónico y en un entorno placentero. Así pues, la actitud mental resulta decisiva para marcar la diferencia en nuestro estado de felicidad.

Es un error esperar que nuestros problemas puedan resolverse con dinero o bienes materiales. Resulta poco realista pensar que algo positivo pueda surgir desde el exterior y llegar hasta nosotros. No cabe duda de que nuestra situación material es importante y que nos resulta útil. Sin embargo, nuestras actitudes mentales, internas, son tanto o más trascendentes para nuestra felicidad.

A veces tengo la sensación de que está de moda entre la gente poner demasiado énfasis en el desarrollo material, y se olvidan los valores internos. Debemos, pues, desarrollar un mayor equilibrio entre las inquietudes materiales y el crecimiento espiritual interior.

150 Pergaminos de la excelencia, PDF

La vida del ser humano esta llena de preguntas, preguntas a las que se les debe hallar las respuestas. aquí Estamos de paso y debemos un día regresar al lugar de donde fuimos enviados.

Depende de nosotros en gran parte regresar allá con la dicha de haber disfrutado nuestra estadía en esta tierra; o con la tristeza de haber desperdiciado el tiempo viviendo de una manera mezquina. Una vida excelente es la que se debe vivir, y para eso nosotros debemos alcanzar la excelencia.

Vivimos tiempos de gran velocidad, el cambio no puede esperar para mañana, hoy es el día de la decisión y el compromiso. La decisión de ser excelente es una decisión personal, que no se logra por memorando o decreto; es una decisión de autodirección, de autodisciplina, de convertirnos en lo que deseamos ser; es una puerta con la chapa por dentro en la que cada quien decide entrar al mundo de la plena realización.

La mediocridad, en cambio, debería ser declarada como enemiga nacional, pues ésta es uno de los factores que nos han llevado a la crisis actual; crisis ecológica, crisis económica, crisis política, crisis social, crisis de valores, crisis nacional, crisis mundial.

La mediocridad es una de las principales fuentes de la delincuencia. Quien anhela tener un extraordinario automóvil, pero no tiene la determinación y el coraje de trabajar intensamente en lograrlo; tal vez decida adquirirlo por la vía más corta y sucia: robarlo; el que es un mediocre y desea una pareja, pero no está dispuesto a seducirla, conquistarla o enamorarla puede elegir el camino más breve: violarla; quien ante una discusión no tiene más recursos y se siente vencido, y en lugar de prepararse, investigar, para tener más argumentos persuasivos; se refugia en la violencia para vencer destrozando al otro.

Debemos despertar en todos los seres humanos una nueva mentalidad de triunfadores, convencernos a nosotros mismos de que sí se puede, de que poseemos todo para lograr el éxito; y para ello es necesario unir todos los medios a nuestro alcance, para que podamos despertar de ese letargo en que los mitos negativos han sumido a tantas personas.

PDF, 12 llaves para llegar al cielo, Judas Gates

Adentro de cada hombre existe un poder tan poderoso como el de un volcán. El hombre es enérgico, pero le falta saberlo. Hay fuerzas monumentales dentro de cada individuo. Es imperioso saber sacarlas a la luz y que las apliques en tu vida diaria, para efectivamente, obtener todo lo que deseas.

Este libro trascendental, da a conocer una por una, las energías divinas que todos poseemos y que debemos dominar para llegar a altos grados de maestría. ¿Será ahora el momento en tu vida en el cuál, por primera vez, empiezas a aplicar esta clase de enseñanzas avanzadas de la manera correcta?.

Hay algo que los hombres sólo comprenden en los momentos de verdadera prueba: que las energías más vigorosas están escondidas en nuestro corazón, nuestra alma. Siempre permanecieron ahí, pero sólo en situaciones claves, las ponemos en marcha.

Hay algo que los hombres sólo comprenden en los momentos de verdadera prueba: que las energías más vigorosas están escondidas en nuestro corazón, nuestra alma. Siempre permanecieron ahí, pero sólo en situaciones claves, las ponemos en marcha.

Cuando uno es honesto con uno mismo, sabe que posponer la acción necesaria para avanzar, es un insulto a sí mismo, y por ende, debemos evadir ese comportamiento infantil.

Es un alivio saber que este valioso escrito responde absolutamente a todas esas preguntas que te has planteado muchas veces, al intentar resolver tus desafíos más difíciles, para poder orientarte sabiamente en tu vida. Es relajante saber, que esta vez, tienes en tus manos, información que verdaderamente funciona.

Miguel Ruiz, Los cuatro acuerdos, PDF

Los toltecas eran conocidos en todo el sur de México como “mujeres y hombres de conocimiento”. Los antropólogos han definido a los toltecas como una nación o una raza, pero de hecho, eran científicos y artistas que formaron una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados.

Soñar es la función principal de la mente, y la mente sueña veinticuatro horas al día. Sueña cuando el cerebro está despierto y también cuando está dormido. La diferencia estriba en que, cuando el cerebro está despierto, hay un marco material que nos hace percibir las cosas de una forma lineal. Cuando dormimos no tenemos ese marco, y el sueño tiende a cambiar constantemente.

Los seres humanos soñamos todo el tiempo. Antes de que naciésemos, aquellos que nos precedieron crearon un enorme sueño externo que llamaremos el sueño de la sociedad o el suero del planeta.

El sueño del planeta es el sueño colectivo hecho de miles de millones de sueños más pequeños, de sueños personales que, unidos, crean un sueño de una familia, un sueño de una comunidad, un sueño de una ciudad, un sueño de un país, y finalmente, un sueño de toda la humanidad.

El sueño del planeta incluye todas las reglas de la sociedad, sus creencias, sus leyes, sus religiones, sus diferentes culturas y mane-ras de ser, sus gobiernos, sus escuelas, sus acontecimientos sociales y sus celebraciones.

Nacemos con la capacidad de aprender a soñar, y los seres humanos que nos preceden nos enseñan a soñar de la forma en que lo hace la sociedad. El sueño externo tiene tantas reglas que, cuando nace un niño, captamos su atención para introducir estas reglas en su mente. El sueño externo utiliza a mamá y papá, la escuela y la religión para enseñarnos a soñar.

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida”. (Miguel Ruiz).