Crecimiento personal

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Miguel Ruiz, Los cuatro acuerdos, PDF

Los toltecas eran conocidos en todo el sur de México como “mujeres y hombres de conocimiento”. Los antropólogos han definido a los toltecas como una nación o una raza, pero de hecho, eran científicos y artistas que formaron una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados.

Soñar es la función principal de la mente, y la mente sueña veinticuatro horas al día. Sueña cuando el cerebro está despierto y también cuando está dormido. La diferencia estriba en que, cuando el cerebro está despierto, hay un marco material que nos hace percibir las cosas de una forma lineal. Cuando dormimos no tenemos ese marco, y el sueño tiende a cambiar constantemente.

Los seres humanos soñamos todo el tiempo. Antes de que naciésemos, aquellos que nos precedieron crearon un enorme sueño externo que llamaremos el sueño de la sociedad o el suero del planeta.

El sueño del planeta es el sueño colectivo hecho de miles de millones de sueños más pequeños, de sueños personales que, unidos, crean un sueño de una familia, un sueño de una comunidad, un sueño de una ciudad, un sueño de un país, y finalmente, un sueño de toda la humanidad.

El sueño del planeta incluye todas las reglas de la sociedad, sus creencias, sus leyes, sus religiones, sus diferentes culturas y mane-ras de ser, sus gobiernos, sus escuelas, sus acontecimientos sociales y sus celebraciones.

Nacemos con la capacidad de aprender a soñar, y los seres humanos que nos preceden nos enseñan a soñar de la forma en que lo hace la sociedad. El sueño externo tiene tantas reglas que, cuando nace un niño, captamos su atención para introducir estas reglas en su mente. El sueño externo utiliza a mamá y papá, la escuela y la religión para enseñarnos a soñar.

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida”. (Miguel Ruiz).

Plantas, Medicinales del Pueblo Maya, PDF

Para la medicina maya, la naturaleza está por encima de los hombres, determinando sus vidas y su proceso de salud-enfermedad. Por esta razón se venera. El ambiente y el cosmos tienen influencia sobre la vida y explican el funcionamiento del cuerpo a través de las leyes de la naturaleza.

La medicina maya considera al hombre como parte integrante e interactuante del cosmos y la sociedad, por lo que todas las actividades del individuo repercutirán en ellas. Cualquier cambio o acción en la naturaleza, comunidad y familia, lo afectarán a su vez a él, provocándole salud o enfermedad.

La filosofía de la cultura Maya generó un cambio en las demás culturas del continente americano, por eso es importante retomar el valor que tienen estas tradiciones, entre ellas la herbolaria, ya que está plenamente demostrado que desde la época de la conquista, nuestros ancestros se curaban con este tipo de tratamientos.

De acuerdo con la OMS, la medicina tradicional es la suma total de conocimientos, habilidades y prácticas basados en teorías, creencias y experiencias oriundos de las diferentes culturas, sean o no explicables, usados en el mantenimiento de la salud, así como en la prevención, diagnosis o tratamiento de las enfermedades físicas o mentales.

La Medicina Tradicional Maya se basa en una cultura, cosmovisión y espiritualidad propias. Equilibrio de mente y cuerpo, meridianos de energía, enfoques biodinámicos y holísticos; son conceptos que han ganado terreno en las últimas décadas. La llamada medicina alternativa o naturopatía se ha convertido en una opción normalizada para conseguir salud sin costes secundarios.

Tu puedes sanar tu vida, PDF – Louise Hay

Sanidad, Sanando el alma

Si están dispuestos a hacer los ejercicios progresivamente, tal como aparecen en el libro, para cuando los hayan terminado se habrá iniciado el cambio en su vida.

Yo les diría que lean una vez todo el libro, y después vuelvan a leerlo lentamente, pero esta vez haciendo cada ejercicio en profundidad. Dense tiempo para trabajar con cada uno de ellos.

Si pueden, hagan los ejercicios con un amigo o con un miembro de la familia. Cada capítulo se inicia con una afirmación, y cada una de ellas les será útil cuando estén trabajando en ese aspecto de su vida.

Tómense dos o tres días para estudiar cada capítulo y trabajar con él y no se olviden de decir y escribir repetidas veces la afirmación con que se inicia el capítulo. Los capítulos se cierran con un tratamiento que es una corriente de ideas positivas, pensadas para transformar la conciencia.

Relean este tratamiento varias veces por día. Al final del libro, comparto con ustedes mi propia historia: sé que les demostrará que, sin importar de dónde vengamos ni lo humildes que fueran nuestros orígenes, podemos mejorar nuestra vida hasta cambiarla totalmente. 

Nosotros creamos las situaciones, y después renunciamos a nuestro poder, culpando a otra persona de nuestra frustración. Nadie, ni ningún lugar ni cosa, tiene poder alguno sobre nosotros, porque en nuestra mente los únicos que pensamos somos «nosotros», los que creamos nuestras experiencias, nuestra realidad y todo lo que hay en ella. Cuando creamos paz, armonía y equilibrio en nuestra mente, los encontramos en nuestra vida.

Louise L. Hay.

Curso de Medicina Natural, PDF – Dr. Eduardo Alfonso

Naturismo, Medicina natural, Médicos naturistas

La filosofía naturista no solamente trata de darnos una solución a los problemas de la salud y de la enfermedad, sino que ha de procuramos el cauce necesario para las manifestaciones del espíritu que, a la postre, son las genuinamente humanas.

Se ha dicho y escrito, con razón, que la filosofía de los pueblos orientales determina un modo de aceptación de la vida que elimina casi totalmente las tensiones emotivas causantes de las citadas enfermedades.

Levis Roland hace notar la muy inferior mortalidad por afecciones del corazón y de los vasos sanguíneos en el Japón y países del extremo Oriente, que en nuestros pueblos occidentales.

La prisa como dice el gran filósofo Pedro Caba, «es indecente». Sí; es indecente porque quita a la vida humana su contenido contemplativo y espiritual, y esto inutiliza nuestros mejores y más íntimos valores del alma.

El hombre que tiene prisa porque le acucia la necesidad de resolver su problema vital inmediato, no tiene tiempo de meditar; y estoes una catástrofe para todo ser humano.

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