(Fragmentos) Mujeres que ya no sufren por amor, Coral Herrera

Una de las experiencias más hermosas y alucinantes de la vida es enamorarse de alguien y ser correspondida. Querer y que te quieran, estar en el mismo momento, en la misma onda, con la misma energía puesta en el amor; con la misma curiosidad y fascinación que la otra persona.

Tener el mismo ritmo, las mismas ganas, la misma ilusión, y parecidas ideas sobre el amor y la pareja. Que nos apetezca a los dos lo mismo, que nos pase a los dos lo mismo; que nos veamos los dos inundados de la borrachera del enamoramiento a la vez.

Es bien difícil que esto ocurra, porque todos llegamos al amor con nuestros miedos, resistencias, intereses y deseos, y con nuestro pasado a las espaldas. Y lo más complicado es que dure: cuando nos vamos conociendo mejor y va disminuyendo la intensidad de la borrachera, empiezan los problemas.

Los humanos nos juntamos para probar, pero en lugar de vivir con alegría esa incertidumbre de no saber si la relación funcionará o no; solemos sumergirnos en la ilusión de haber encontrado “por fin” a nuestra media naranja. Y sufrimos mucho cuando nos damos cuenta de que con esa persona tampoco logramos la fusión romántica ni alcanzamos el amor absoluto.

Lo realmente extraño es cuando sí lo alcanzamos. Cuando podemos seguir la fiesta del amor sin muros, sin obstáculos, sin peros, sin miedos; si ambos permanecemos desnudos y con el corazón abierto; cuando nuestra vida sigue inundada de risas, de caricias, de juegos, de conversaciones profundas, de abrazos, de sesiones increíbles de sexo… entonces no queda otra que disfrutar de la historia de amor.

Para disfrutar del amor se necesita entrenamiento

Sin embargo, no todo el mundo lo logra: hay gente que no sabe qué hacer cuando se presenta la felicidad, así como así, sin avisar. Pienso, por ejemplo, en esas parejas adictas al drama que, aunque se aman locamente se inventan problemas para no aburrirse; y entran en un círculo vicioso de peleas y reconciliaciones con el único objetivo de mantener la intensidad de las emociones.

Disfrutar del amor es un arte que requiere de mucho entrenamiento. Para poder vivirlo con alegría y placer necesitamos herramientas que nos permitan querernos bien; cuidar y alimentar nuestra relación el tiempo que dure, y cerrar la historia con el mismo amor con el que la empezamos.

Las relaciones de pareja no son tan maravillosas, ni tan fáciles, ni tan perfectas como en los mitos. Pero seguimos soñando con el amor total, y fantaseamos con encontrar a alguien que nos quiera incondicionalmente, y para siempre. Ese alguien que nos haga compañía hasta el final de nuestros días; que esté en las buenas y en las malas, que nos apoye en todo que nos acune y nos sostenga cuando el mundo se nos venga encima.

Anhelamos una relación que nos proporcione estabilidad, que nos haga sentir seguras, protegidas, y cuidadas. Que nos autorrealice como mujeres, que nos haga sentir plenas y nos permita dar lo mejor de nosotras mismas.

El amor de pareja no es inmutable, está vivo y cambia

Es un deseo muy íntimo y a veces nos cuesta reconocernos a nosotras mismas cuán profundamente arraigado está en nuestros corazones. Sabemos que el amor de pareja no es inmutable, ni puro, ni absoluto. Está vivo y cambia, evoluciona, se transforma, a veces se estropea de golpe, otras veces se va desgastando con el tiempo. En la realidad, el amor de pareja dura un ratito, un mes, diez años, y no es tan maravilloso como nos cuentan en las películas. Pero claro, son muchos años escuchando el mismo cuento sobre las mitades que se encuentran y se fusionan en el amor.

Somos conscientes de que el amor hay que trabajarlo, hay que alimentarlo, hay que construirlo; y para mantener una pareja se necesitan toneladas de generosidad, de ternura, de empatía, de solidaridad. Todas las parejas tienen que elaborar sus pactos para convivir, para formar equipo frente al mundo, para criar hijos e hijas, si los hay.

Estos pactos se van revisando conforme vamos evolucionando. A veces no se encuentran motivos suficientes para seguir con ellos; a veces la ruptura de esos pactos por parte de uno de los dos miembros de la pareja hace que la relación estalle en mil pedazos.

La mayor parte de los problemas emocionales tienen que ver con el sufrimiento que nos causa la falta de amor. Pero no les damos importancia porque nos hacen creer; que estos son problemas individuales a los que tenemos que hacer frente solas y solos, cuando en realidad es un problema colectivo de extrema gravedad. Vivimos en un mundo cada vez más individualista y deshumanizado.

El miedo al abandono, al rechazo y a la soledad es un miedo universal

Los adultos seguimos siendo bebés que necesitan desesperadamente que los cuiden y los amen. La carencia de afecto es el mayor de los sufrimientos que experimenta el ser humano, junto con las pérdidas de seres queridos. El miedo al abandono, al rechazo y a la soledad es un miedo universal. Dependemos de los demás al principio y al final de nuestras vidas; somos seres sociables cuya supervivencia depende de las redes humanas de cuidado y afectos.

El romanticismo nos hace creer que es posible volver a sentir la fusión total; que experimentamos en el vientre materno y durante algunos meses más de vida; en los que creíamos que éramos la misma persona que mamá. No importa si lo vivimos durante cinco minutos o durante cinco años de nuestra vida: todas; todos soñamos con ser queridos así, sin condiciones, sin límites, sin miedos.

Este anhelo de fusión es muy humano, pero es un espejismo. El amor no es incondicional, o no debería serlo: si no hay condiciones para amar, si amar duele, si no nos tratan bien; si abusan de nosotros, entonces no es posible construir una relación amorosa.

No somos seres perfectos, y nuestra forma de querernos tampoco lo es. Nada es eterno, y el amor tampoco lo es, porque es una energía viva que crece, disminuye, desaparece o se multiplica. Por eso el amor no es inmutable, ni tampoco es mágico: no es fácil quererse bien. Las relaciones humanas son conflictivas y, a veces, muy dolorosas, y requieren de mucha empatía, asertividad, generosidad; y habilidades sociales para elaborar pactos de convivencia y para resolver problemas.

Creer que el amor lo cura todo hace mucho daño

El mito de la omnipotencia del amor nos hace mucho daño, porque nos hace creer que no importa que ese hombre no te trate bien o no te valore: si tú persistes en tu empeño, si eres paciente y bondadosa, si te muestras sumisa y desvalida, al final él se dará cuenta de lo mucho que vales, de lo especial que eres y de lo grandiosos y puros que son tus sentimientos.

La recompensa por amar con tanta devoción es que seremos correspondidas en algún momento. Y así es como el amor nos atrapa, haciéndonos creer que el sacrificio merece la pena y que él no podrá resistirse a la idea de ser amado con tanta abnegación y entrega.

Por eso el amor es una trampa: millones de mujeres se enamoran de donjuanes creyendo que el amor los transformará en hombres monógamos, fieles y honestos. Otras tantas creen a los hombres casados, aunque pasen años prometiendo que el próximo mes se divorciarán de sus esposas. También hay muchas que aguantan la violencia de su pareja creyendo que en algún momento algo ocurrirá y él cambiará. Así es como interiorizamos el patriarcado: nos auto engañamos para auto boicotearnos, y para hacernos daño a nosotras mismas.

Además, buscamos la salvación adoptando el rol de salvadoras, de mujeres que te solucionan todos los problemas, de esposas-madres que lo dan todo por sus hijos. Por eso hay tantas mujeres que creen que podrán curar al alcohólico, al ludópata, al corrupto, al mentiroso, al problemático… Salvar a otra persona no es un acto puramente altruista: lo hacemos para obtener a cambio su agradecimiento infinito y eterno, su lealtad y su amor.

Libro PDF, La biblia del vendedor, Alex Dey

El objetivo en toda gestión de ventas es el cierre; por ende es el paso mas importante y decisivo para lograrlo; se requiere mucho tacto, talento y profesionalismo, por un error en este paso se puede perder mucho dinero. Alex Dey a través de este libro: La biblia de vendedor te enseña todas las claves; y técnicas para que te conviertas en todo un experto en el arte de cerrar ventas.

El gran inventor Tomás Alva Edison, tuvo que convertirse en vendedor y hacer su primera instalación en un edificio totalmente gratis; antes de que alguien se interesara en ver su invento: la luz eléctrica. A la gente le horrorizaba la idea de usar el ferrocarril y se rehusaba a usar los automóviles; pues creían que a una velocidad de 30mph la sangre en su cuerpo dejaba de circular.

¿Por qué, aunque muchas personas llegan a amasar fortunas gracias a la profesión llamada ventas; la gran mayoría y es aproximadamente 95% sólo saca con dificultad el sustento de sus familias?

¿Qué crees que venda más, las técnicas de ventas o el entusiasmo? En ventas se triunfa por inspiración o desesperación, y más del 70% de los vendedores que andan afuera ahorita, están vendiendo impulsados por la desesperación.

Muchos vendedores son reclutados con anuncios engañosos y cuando lo piensan ya están frente a un gerente de ventas que les dice:, Este es el producto y ésta es la calle, ¡y a triunfar!; y el vendedor sale a vender a su grupo de influencia, es decir a sus familiares, amigos y conocidos formando un círculo vicioso que le es imposible romper después.

El vendedor necesita primeramente seguridad en sí mismo

Este libro contiene técnicas de ventas, prácticas, sin palabras complicadas y que te pueden traer resultados el mismo día que las apliques. Aquí va tu primera lección.

  • Recuerda que vender es decir siempre ciertas palabras, de cierta manera, al tiempo indicado, o sea que vender es un arte, pero no requiere necesariamente un talento natural como el de un gran cantante que debe de nacer con las cuerdas vocales dotadas; o una bailarina que necesita cierta gracia o flexibilidad en el cuerpo. Un vendedor necesita primeramente seguridad en sí mismo.
  • Segunda: Necesitas aprender técnicas y esto no lo puedes evitar. Es como si un joven de preparatoria decidiera en seis meses ser un cirujano plástico, ¿te gustaría ser el siguiente paciente de este novato?
  • Tercera: Un deseo ardiente de triunfo. Y con eso sí se nace. La verdad tú naciste con un deseo ardiente de triunfo, por eso estás leyendo este libro. Seguramente eres del tipo de persona que dice no estar satisfecho con los resultados que hasta ahorita le ha traído en una cómoda; y atractiva casa que sea el resultado de tu esfuerzo. Hablando francamente, nada de esto será posible, tus metas jamás serán hermosas realidades y siempre serán sueños.

Ganarás dinero en la misma proporción que sepas aguantar el rechazo hasta que lo ames y en la misma proporción al tiempo que dediques a trabajar, y trabajar es: estar cara a cara y rodilla a rodilla frente al prospecto.

Si dominas bien el arte de la venta, siempre tendrás prospectos

¿Alguna vez pensaste que se tiene que usar 95% del tiempo para presentar y 5% para cerrar?, estás equivocado, ya que entonces el ingreso que obtendrás será en la misma proporción: trabajarás 95% y ganarás sólo por un 5% de tu esfuerzo. No debes pensar que así se emplea el tiempo en la venta, es ahora cuando debes descartar esta idea.

Si puedes captar perfectamente tu ciclo y dominar cada una de sus partes, jamás se agotarán en tu mente los nuevos prospectos; y convertirás a tus nuevos clientes en amigos, lo cual es la base de una nueva carrera de ventas. El conocer el ciclo de ventas también te ayudará a no perder tiempo en prospectos que no pueden comprar, pues estarás precalificando.

Es importante que no cometas el mismo error que el vendedor promedio; que al cerrar la venta se emociona tanto que no pide referencias al nuevo cliente, ya que no sabe que al hacerlo está reforzando su venta.

Cómo elaborar una excelente presentación de ventas

Es desconcertante pero real, saber que 20% de los vendedores en este país produce 80% de las ventas. En otras palabras, cada vendedor profesional vende 16 veces más que el vendedor común; y una de las razones más importantes es la manera de presentar sus productos o servicios.

No se trata de lograr entrevistas, se trata de cerrar ventas. Recuerda que por las “casi” ventas no se pagan comisiones, y si no se tiene una buena presentación no se pueden cerrar ventas.

Debemos tomar en cuenta que la venta es un proceso continuo y cada paso cuenta. Para que la presentación sea efectiva, debe estar diseñada profesionalmente, debe ser como le llaman comúnmente “enlatada”. El tener una presentación enlatada no tiene nada de malo, aunque no sea lo que hemos escuchado de otros vendedores, es todo lo contrario. Las grandes estrellas en Las Vegas, Nevada, usan el mismo espectáculo por años; lo único que cambian es el público y dime, ¿no es tu caso también? . . . o ¿haces la presentación al mismo cliente todo el día?

Tu presentación deber ser efectiva, que se sienta como si tuviera energía eléctrica, que al mencionar los beneficios todo el que oiga quiera seguir escuchando.

Alex Dey.

Apartes, El arte de ser flexible, Walter Riso

La flexibilidad mental es mucho más que una habilidad, o una competencia; es una virtud que define un estilo de vida y permite a las personas adaptarse mejor a las presiones del medio. Una mente abierta tiene más probabilidades de generar cambios constructivos que redunden en una mejor calidad de vida; y en la capacidad de afrontar situaciones difíciles. Una mentalidad rígida no sólo es más propensa a sufrir todo tipo de trastornos psicológicos y emocionales; sino que además afectará negativamente al entorno en el que se mueve.

¿Quién no ha sido víctima alguna vez de la estupidez recalcitrante de alguien que por su rigidez mental no es capaz de cambiar de opinión o intenta imponer sus puntos de vista? No hay que ir demasiado lejos: en cada familia, en nuestro lugar de trabajo, en la Universidad, en el colegio, en el barrio o en el edificio donde vives, siempre habrá alguien intolerante y dogmático que trata de sentar cátedra e influir sobre aquello que piensas o haces.

Las mentes cerradas, además de ser un problema para sí mismas, también lo son para la sociedad en la que viven; pues impiden el progreso y permanecen ancladas en un pasado que quieren perpetuar a cualquier precio.

Es mejor reconocer los errores y aprender a sacarles provecho

La fuerza del pensamiento flexible radica en que, a pesar de la resistencia y los obstáculos; podemos inventarnos a nosotros mismos y fluir con los eventos de la vida sin lastimar ni lastimarnos. Su carta de presentación es la creatividad en aumento. La flexibilidad mental nada tiene que ver con la razón petrificada que se determina a sí misma; sino con aquella razón que «siendo razonable» se refrenda en la buena vida. No es una veleta sometida a los embates del viento que se mueve sin dirección fija; sino una embarcación con motor propio que nos permite cambiar de ruta cuando la tormenta acecha o cuando nos hemos equivocado de rumbo.

Las personas tienen formas distintas de relacionarse con la información disponible en sus cerebros. Algunas se apegan a ella y otras son más arriesgadas a la hora de modificarla. Hay quienes de manera testaruda insisten en que poseen la razón cuando objetivamente no es así; y hay quienes reconocen sus errores y simplemente tratan de sacarle provecho a las situaciones nuevas o desconocidas.

Existen mentes que parecen de piedra: inmóviles, monolíticas, duras, impenetrables y rígidas; donde la experiencia y el conocimiento se han solidificado de manera sustancial e irrevocable con el paso de los años. Estas mentes ya están determinadas definitivamente, ya no aprenden nada distinto a lo que saben porque su procesamiento obra por acumulación y no por selección. Creen haber visto la luz, cuando en realidad andan a ciegas vagando por una oscuridad cada vez más alejada de la realidad. Un golpe certero las hace trizas o las resquebraja; porque no están preparadas para enfrentarse a los dilemas y las contradicciones respecto a su fuero interno. La mente de piedra no se permite dudar y aborrece la autocrítica. Sus fundamentos son inmodificables e indiscutibles.

Para la mente inflexible es difícil tener paz interior

Para la gente inflexible es muy difícil alcanzar un estado de paz interior. Incluso, es prácticamente imposible estar cerca de una persona rígida, ya sea nuestra pareja o nuestro compañero o compañera de trabajo o de universidad, y no verse afectado negativamente por él o ella.

Una mente indefinida y apática es una mente voluble y despersonalizada que no es capaz de reconocerse a sí misma. Líquida: que se escapa, que se derrama, que toma la forma del recipiente que la contiene o permanece indefinida e inconsistente. Vacía de toda idea, la mente líquida coquetea con el nihilismo, (El nihilista es aquel que no cree en nada (nihil), ni siquiera en lo que es). no fija posiciones ni se compromete.

Significado de egoísmo y egocentrismo

Las personas egocéntricas ven el mundo desde su propia perspectiva y desconocen que los demás puedan tener puntos de vista diferentes, fiables y racionales. No es lo mismo ser egoísta que ser egocéntrico. El egoísmo tiene que ver con la incapacidad de amar a otros; el egocentrismo es ser prisionero del propio punto de vista. La incapacidad de reconocer que los otros pueden pensar de forma distinta a uno destruye cualquier relación u opción de diálogo. Estar centrado en uno mismo implica ruptura, aislamiento, mutismo e incomprensión. El niño pequeño se asombra cuando descubre que las demás personas de su entorno no piensan igual que él, y los adultos dogmáticos se ofenden cuando alguien no coincide con su manera de pensar, y rápidamente resaltan la diferencia: No eres de los nuestros o No estás en mi equipo.

El egocéntrico no está preparado para la discrepancia porque simplemente no la concibe como válida. Esta operación mental, por medio de la cual uno se convierte en el epicentro del cosmos y niega la oposición por decreto, también se conoce como personalización. Algunos investigadores han hallado que en la adolescencia este fenómeno de personalización adquiere dos manifestaciones: la audiencia imaginaria (creerse que uno vive en un escenario donde todos lo miran, evalúan y critican) y la fábula personal (en la cual el individuo piensa que él y sus pensamientos y sentimientos son especiales y únicos).

Funcionamiento optimo de una mente flexible

El funcionamiento óptimo es el perfeccionamiento constante de la mente humana por desarrollar sus fortalezas básicas. Entre otras cosas, implica pasar de un estado desorganizado a uno organizado, de un nivel simple a uno complejo, de una escasa autobservación a una mejor autorreflexión, de una mente estática y rígida a una mente más plástica y menos egocéntrica.

Una mente que funcione bien estará siempre activa y comprometida con una transformación profunda del yo. Así como existe una evolución de la especie a nivel global, también existe un mejoramiento o crecimiento individual que hace que nuestras estructuras psicológicas adquieran mayor flexibilidad y mayores posibilidades de adaptarse a situaciones nuevas. El funcionamiento óptimo implica escasa o nula resistencia al cambio y una profunda capacidad de autocorrección.

Apartes del libro, Emociones tóxicas, Bernardo Stamateas

Nuestras emociones están ahí para ser sentidas, pero no para dominar nuestra vida, ni cegar nuestra visión, ni robar nuestro futuro, ni apagar nuestra energía, porque, al momento de hacerlo, se volverán tóxicas.

Sanar nuestras emociones implica prepararnos a nosotros mismos para liberarnos de las emociones negativas y tóxicas que, en definitiva, no nos ayudan a encontrar una solución.

Vivir significa conocerse, y ese conocimiento es el que nos permite relacionarnos con el otro y con nosotros mismos. Si escondemos nuestras emociones, las acallamos y las ocultamos pensando que de esta forma van a desaparecer, cometemos un error. Ellas seguirán estando ahí, solo que se hallarán confinadas en una cárcel que a lo único que nos conduce es a la confusión, la apatía y la incredulidad afectiva.

Las emociones no pueden ser controladas desde fuera, sino que deben serlo desde dentro de nuestra vida. Por eso, debemos cuidarnos para mantenerlas bajo control y que no pasen a ser tóxicas.

Una persona con emociones tóxicas buscará ser amada a cualquier precio. Sin embargo, estar sano emocionalmente no significa depender de otros para ser feliz, sino del amor que uno se tiene a sí mismo en primer lugar.

Una persona con emociones tóxicas buscará la aceptación y el reconocimiento de los demás a través de los bienes que posee. Sin embargo, estar sano consiste en saber y reconocer que somos aceptados por nosotros mismos y por los demás independientemente de lo que tengamos.

Una persona con emociones tóxicas buscará el valor en el exterior. Sin embargo, estar sano es darse valor.

Una persona con emociones tóxicas da excesivo valor a las opiniones de los demás. Sin embargo, estar sano es construir una imagen de uno mismo afectuosa y positiva a través de palabras de automotivación.

Recuerda que lo más importante en cualquier circunstancia no es lo que pasa a tu alrededor, sino lo que pasa dentro de ti.

La ansiedad es la emoción que aparece cuando sientes que se acerca una amenaza, cuando visualizas el futuro de manera negativa y, en consecuencia, intentas prepararte para hacerle frente.

La ansiedad se apoderará primero de nuestra mente y luego de nuestro cuerpo. Por ejemplo, antes de un examen comenzamos a estar inquietos, y luego aparecen los famosos dolores de cabeza, el malestar estomacal, el sudor, etcétera.

La ansiedad como reacción normal nos permite afrontar una presión externa y se presenta acompañada de aquellos temores que todos tenemos y que nos preservan ante una amenaza o peligro. Por ejemplo, si se acerca el examen, la ansiedad nos puede poner en alerta para prepararnos mejor y estudiar.

La ansiedad crónica pasa a ser una emoción tóxica

Ahora, ¿Qué nos sucede cuando pasamos de vivir un momento de ansiedad a vivir ansiosos? Alguien excesivamente ansioso ve cada situación nueva, cada cambio, cada desafío que le toca vivir, como una tortura y experimenta un gran sufrimiento interior.

La ansiedad crónica es tóxica. El problema surge cuando la ansiedad se convierte en un temor excesivo e irracional a situaciones que afrontamos diariamente. Entonces, pasa a ser una emoción tóxica.

Esta emoción puede llevar al desánimo, a la tristeza e incluso a la depresión, o al otro extremo, a vivir completamente acelerado. En cualquiera de los dos casos, la expectativa será que el resto siga ese ritmo, lo cual generará a su vez problemas interpersonales.

No te contamines con todo aquello que no sirve

Si tu cerebro cree que va a suceder algo malo, empezará a enviar síntomas de ansiedad. Existe un proverbio anónimo que dice: «No puedes evitar que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza. Pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.» No te contamines con todo
aquello que no sirve, aprende a descartar de tu mente todo aquello que intoxica tus emociones.

No sientas pánico. La ansiedad es una emoción tóxica muy común estos días. Basta con repasar en tu ámbito cotidiano, ya sea en la universidad o en tu casa o en el trabajo, a cuántas personas has visto morderse las uñas desesperadamente o darse atracones cuando en realidad no tienen hambre. Si te pregunto si conoces a alguien que sufra de grandes comezones en diferentes partes del cuerpo supuestamente sin una causa clara, estoy seguro de que encontrarías varios casos. Y la lista sigue…

Cuando eres una persona muy ansiosa, no solo tu mente y tus emociones se ven afectadas, sino también tu cuerpo. Tal vez estén girando en tu mente decisiones que tomar, elecciones que hacer, palabras que decir, y quizás has decidido no hablar y esperar. Quizás haya situaciones o personas de las que estás escapando, pero a las que en realidad sabes que debes enfrentarte. De todo esto, aunque lo neguemos y lo queramos ocultar, nuestro cuerpo tiene conciencia.

Cuando estamos demasiado ansiosos, buscamos por todos los medios calmar esa emoción tóxica y recurrimos a cosas como la comida y el trabajo en exceso o, lo que es peor, a la automedicación.

Con el tiempo, si la ansiedad no se trata de manera adecuada, puede llegar a afectar seriamente la salud y derivar en lo que se conoce como trastornos de ansiedad. Estos incluyen el pánico, la obsesión compulsión y distintas clases de fobias.