Crecimiento personal

Categoría: Desarrollo mental Página 2 de 46

Autobservación, PDF, Grupo Tseyor

La autoobservación comprende la teoría y la práctica del autoconocimiento. Empezamos por observarnos a nosotros mismos, nuestros gustos, inclinaciones, preferencias, rechazos, identificaciones… y así vamos reconociendo las capas que recubren nuestro ser; y que hemos ido creando por medio de una mente tridimensional que gusta de identificaciones y rechazos, para autoafirmarse, para sentirse segura.

En sus primeros momentos la autoobservación nos lleva a darnos cuenta de que todo aquello que rechazamos con más vehemencia es parte de nosotros; una parte que no queremos aceptar, pero que conviene reconocer para transmutarla.

Aquello que apreciamos y valoramos también forma parte de nuestros anhelos; pero tenemos que depurar los valores sobre los que nos sustentamos: ¿Hacia dónde van dirigidos? ¿Hacia el refuerzo de la dependencia o hacia la libertad?

La autoobservación nos permite descubrir que si bien tenemos deseos; no somos nuestros deseos, si tenemos pasado no somos nuestro pasado, si tenemos miedos no somos nuestros miedos, si tenemos cuerpo no somos nuestro cuerpo. Que siempre somos algo más, que no está limitado por nada, salvo lo que permitamos que nos limite.

Más adelante, la autoobservación hace posible encontrar en nosotros un núcleo de realidad, de amor, de verdad; que está en nuestro interior y que proviene de algo trascendente: nuestro ser incondicionado.

Manual de Autobservación, PDF, Jaime Rojas

Muchos de nosotros vivimos nuestras vidas sin cuestionarnos muy seriamente el origen de nuestro sufrimiento; ya sea el mío como individuo o bien en el plano social, con sus profundas divisiones grupales o sus tremendos conflictos nacionales, religiosos, guerras, etc.

Sin darnos cuenta estamos construyendo un mundo cada vez más competitivo: vivimos la vida como si se tratara de una guerra de todos contra todos en la cual tengo que ser el mejor, el más inteligente, el más atractivo o exitoso.

Vivimos bombardeados y sometidos a enormes presiones por los medios de comunicación; tenemos que estar siempre a la altura de los ideales de felicidad, de belleza o de éxito, así como promover esa imagen en nuestras redes sociales para no sentirnos inadaptados.

nuestra realidad interna es con frecuencia muy diferente: a pesar de nuestros selfies sonrientes, solemos sentirnos tristes, solos, vacíos o ansiosos. Estamos en una constante lucha, tratando de eliminar los pensamientos y emociones que nos desagradan, y de huir de nuestros temores.

Nunca antes se habían consumido tantos ansiolíticos y antidepresivos, síntoma de que a pesar de las apariencias, estamos sufriendo enormemente. Por otro lado, jamás en la historia de la humanidad han existido tantas potenciales amenazas tecnológicas con la capacidad de destruir tanto al individuo como a toda nuestra especie; desde el acoso cibernético hasta las bombas nucleares. ¿Es este el legado que queremos dejar a nuestros hijos y el mundo que queremos que habiten?

Patricia Anaya, Yo soy abundancia

Todos los seres humanos tienen la libertad de crear su propia vida. Libertad es la habilidad de crear tus propios pensamientos y emociones, y actuar siempre a tu favor. No necesitas aceptar todo las cosas que la sociedad u otras personas te tratan de imponer.

Las personas que saben cómo pensar y decidir por ellos mismo son realmente libres e independientes. Son personas positivas y saben que creer y que no creer. Saben la diferencia entre lo que les sirve y no le sirve para crear la vida que desean y merecen.

Las personas con libertad saben separar la basura de lo valioso. Pero sobre todo, hacen el tiempo para saber que es lo que quieren en la vida; y enfocarse en CREAR y VIVIR la vida que desean y merecen.

Todo ser humano tiene talentos

Todo ser humano cuando nace, nace con todos los talentos y habilidades para crear una vida maravillosa, pero conforme va creciendo; su entorno familiar y social lo va moldeando a imagen y semejanza de las personas que lo rodean y va perdiendo su forma y brillo original.

Las familias y las escuelas tienen la misión de EDUCAR. Educar significa sacar lo mejor de cada persona. Desafortunadamente esa misión se ha olvidado; y ahora de lo que se trata es de olvidarnos de nuestro verdadero potencial y de ser igual que los demás.

Quizás hasta ahora tú has sido un producto de tu medio ambiente y de la sociedad en que vives; pero ya es hora de retomar el camino y crear la vida que te mereces y deseas.

Como ser humano y líder tu tienes la responsabilidad de ser tu mejor versión de ti mismo; y ser un buen modelo a seguir para las personas a tu alrededor. No se trata de los demás, se trata de ti mismo, de tu vida.

Miguel Ruiz, Los cuatro acuerdos, PDF

Los toltecas eran conocidos en todo el sur de México como “mujeres y hombres de conocimiento”. Los antropólogos han definido a los toltecas como una nación o una raza, pero de hecho, eran científicos y artistas que formaron una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados.

Soñar es la función principal de la mente, y la mente sueña veinticuatro horas al día. Sueña cuando el cerebro está despierto y también cuando está dormido. La diferencia estriba en que, cuando el cerebro está despierto, hay un marco material que nos hace percibir las cosas de una forma lineal. Cuando dormimos no tenemos ese marco, y el sueño tiende a cambiar constantemente.

Los seres humanos soñamos todo el tiempo. Antes de que naciésemos, aquellos que nos precedieron crearon un enorme sueño externo que llamaremos el sueño de la sociedad o el suero del planeta.

El sueño del planeta es el sueño colectivo hecho de miles de millones de sueños más pequeños, de sueños personales que, unidos, crean un sueño de una familia, un sueño de una comunidad, un sueño de una ciudad, un sueño de un país, y finalmente, un sueño de toda la humanidad.

El sueño del planeta incluye todas las reglas de la sociedad, sus creencias, sus leyes, sus religiones, sus diferentes culturas y mane-ras de ser, sus gobiernos, sus escuelas, sus acontecimientos sociales y sus celebraciones.

Nacemos con la capacidad de aprender a soñar, y los seres humanos que nos preceden nos enseñan a soñar de la forma en que lo hace la sociedad. El sueño externo tiene tantas reglas que, cuando nace un niño, captamos su atención para introducir estas reglas en su mente. El sueño externo utiliza a mamá y papá, la escuela y la religión para enseñarnos a soñar.

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida”. (Miguel Ruiz).

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