Brillaras, PDF – Anna K. Franco

Autoayuda, Familia, Hermanas

Gracias a la vida que me ha dado tanto; cantaba con sentimiento la emblemática Mercedes Sosa». ¡Estamos vivos! nuestro corazón palpita, aún queda aire que respirar, ya no de tan buena calidad, pero hay, es lo importante.

El dia que DIOS deje deje de tener misericordia para nosotros, ahí sí, hay que preocuparse en serio, para muchos es fantasía otros en cambio lo viven. 

«Cuando alguien muere, la gente parece amarlo más que nunca. Todo lo malo que hizo, los errores que cometió, las injusticias que perpetró, todo eso se olvida».

Después de que morimos, todos somos buenas personas, y los vivos fingen estar compungidos. Apenas unos pocos sienten de verdad tu falta. El resto solo aparece como si de pronto necesitáramos su presencia mientras que, antes, ellos se habían evaporado.

Mi hermana era en verdad buena. Aun así, muy pocos aparecieron cuando se estaba muriendo. No los necesitábamos ahora. Los habíamos necesitado cuando Hilary gritaba de dolor por las noches.

Cuando vomitaba por la quimioterapia, cuando mi casa se iba vaciando de visitas, como si temieran que la muerte se los llevara por error de paso que venía a buscar a mi hermana.

Ahora que Hilary se había ido y, paradójicamente, la gente había “resucitado”, yo deseaba que todos se marcharan…

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