Dibujar es un proceso curioso, tan relacionado con el de ver que resulta muy difícil separarlos. La habilidad en el dibujo depende de la capacidad de ver como ven los artistas, y este modo de ver puede enriquecer maravillosamente
la vida de uno.

En muchos aspectos, enseñar a dibujar es como enseñar a montar en bicicleta. Es muy difícil explicarlo con palabras Uno puede decir, por ejemplo, No tienes más que subirte, da a los pedales, mantener el equilibrio, ya está.

Por supuesto, eso no es explicar nada y probablemente se acabe
diciendo: «Déjame que yo lo haga para que veas como es.

Lo mismo sucede con el dibujo. La mayoría de los profesores y los autores de textos exhortan al principiante a que cambie su manera de ver las cosas y aprenda a mirar.

El problema es que resulta tan difícil explicar esta nueva manera de ver como explicar cómo se mantiene el equilibrio en una bicicleta, y es muy corriente que el maestro acabe diciendo: Mira estos ejemplos y sigue intentándolo.

Si practicas mucho, acabarás haciéndolo. Pero aunque casi todo el mundo termina aprendiendo a montar en bicicleta, muchas personas nunca llegan a resolver el problema del dibujo. En términos más exactos, la mayoría de la gente nunca aprende a ver lo suficientemente bien como para dibujar.