Una de las cosas que tiene mayor impacto en tu calidad de vida, es tu habilidad de influenciar y persuadir a la gente a tu alrededor. La diferencia entre éxito y fracaso, felicidad y tristeza, riqueza y pobreza, la diferencia de cómo serán las vidas de tus hijos, la diferencia en quién tienes como amigo, la ropa que usas, el coche que conduces, dónde y por cuanto tiempo tomas tus vacaciones, el nivel de libertad en tu vida, y por último la contribución que ofrecerás al mundo, se resume en una cualidad básica tu habilidad de influenciarte a ti mismo y a otras personas.

La mayoría de los vendedores inexpertos, creen que el arte de vender se resume en hacer un cierre de venta efectivo. Y a menudo, intentan presionar a sus clientes o prospectos para que tomen decisiones con las cuales no se sienten del todo cómodos.

Estas técnicas pueden haber sido efectivas en el pasado, pero ahora estamos en un tiempo completamente diferente y tratando con clientes mucho más sofisticados: mejor educados, y con mejores y más opciones que nunca exactamente el tipo de persona que no va a aceptar ser zarandeado de un lado a otro.

El vendedor profesional de hoy es claramente diferente del vendedor del pasado, el cual vendía a través de ejercer presión. Esta nueva clase de vendedor se enfoca en las necesidades y deseos del cliente primero y siempre. El vendedor profesional sabe que la presión interna creada por el mismo prospecto bajo la forma de desear y querer, es mucho más poderosa que la presión aplicada desde afuera por las demandas del vendedor.