La psicología solía pensar que era crucial enfocarse en las emociones negativas (para luego eliminarlas). Ahora
sabemos que hay un mejor camino. Una nueva generación de investigadores ha variado el análisis principal de la psicología, en lugar de enfocarse en la desdicha, han optado por centrarse en la comprensión del bienestar.

Las nuevas investigaciones revelan que uno no puede ser feliz simplemente por evitar la depresión, la tensión o la ansiedad. No. Uno no puede ser feliz al menos que se sienta saludable. Y sentirse saludable es más que no estar enfermo. La salud emocional es más que la ausencia de emociones disfuncionales. La salud emocional está en el centro de cómo ganarse a la gente.

Puede que usted luche, por ejemplo, con un temperamento fuerte. Quizás tenga dificultad en poner límites o en
aceptar responsabilidades; tal vez tenga malos hábitos o quizás su actitud necesita una revisión. Todos tenemos obstáculos que podemos vencer. El 45% de los estadounidenses dice que cambiarían un mal hábito si pudieran.1 La verdad es que sí pueden cambiar. Todos nosotros podemos mejorar cuando nos decidimos a hacerlo.

Todas las personas se sienten mejor y actúan mejor cuando se les da atención, afirmación y apreciación. La próxima vez que haga contacto con la gente, comience dándoles su atención total durante los primeros 30 segundos. Haga que se sientan bien, mostrándoles su aprecio en alguna forma.

Luego observe lo que sucede. Se sorprenderá de ver con qué positivismo reaccionan. Y si le cuesta recordar que debe enfocarse en ellos en lugar de hacerlo en usted, entonces quizás le ayuden las palabras de William King. Él dijo: «Un chismoso es aquel que habla de otras personas, un aburrido es aquel que habla de sí mismo y un conversador brillante es uno que le habla a usted acerca de usted».